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Seis meses después

lunes 14 de septiembre de 2020, 11:13h

Hoy se cumplen seis meses del primer Estado de Alarma ¡cómo pasa el tiempo! Y medio año después, no sé si sabemos mucho más de lo que sabíamos, salvo que este virus mata y lo hace indiscriminadamente, aunque miremos para otro lado. También hemos aprendido a vivir con una única certeza, la incertidumbre. Hemos descubierto que hasta una crisis sanitaria sin precedentes se utiliza para hacer política. Y también seis meses después la OMS se ha dado cuenta de que lo de saludarnos con el codo no es buena idea. Igual tiene su lógica, ya que desde el primer momento nos pedían toser en la manga, quizás es un poco tarde para caer en la cuenta, pero está claro que la OMS se toma su tiempo...

Y el director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus nos recomienda “poner las manos sobre el corazón” cuando vayamos a saludar a alguien. Aunque puede que nos identifiquemos más con los codazos ahora que no son recomendables. El nuevo saludo va a ser ahora de lo más sentido. Veo a nuestros políticos llevándose la mano al corazón para saludarse y me llena de ternura. Esos encuentros entre Pedro Sánchez y Pablo Casado o Pablo Iglesias y Teodoro Egea o Gabriel Rufián y Santiago Abascal o Irene Montero y Macarena Olona o Alberto Garzón y el “ciudadano Borbón” -el rey Felipe VI- saludándose con la mano en el corazón, absolutamente enternecedor

Igual lo de evitar contagios no es cuestión de ponerle corazón sino de ponerle cabeza. Igual lo de no enseñarnos durante tres meses las ucis saturadas, los hospitales desbordados, los tanatorios improvisados llenos de ataúdes y dulcificarnos la realidad no fue buena idea. Igual lo de animarnos a salir a la calle porque “habíamos vencido al virus” tampoco fue muy acertado. Igual lo de hablarnos de volver al cole en “grupos burbuja”, no está muy bien pensado cuando la burbuja se explota al salir de clase. Igual lo de hablar de un comité de expertos y luego reconocer que no existió tampoco estuvo muy bien. Igual lo de hablarnos de una vacuna de aquí a final de año cuando saben que no es verdad, es crear falsas esperanzas incluso mentir. Igual lo de divagar entre una cosa y la contraria genera más incertidumbre y nos hace pensar si realmente hay algún plan para salir de esta o al menos no meternos más... Igual lo de los contagios no es una cuestión de codos sino de cerebro o al menos de sentido.

Y después de seis meses seguimos desaprendiendo lo aprendido, como saludar con el codo y aprendiendo quien sabe si para desaprender. Y tenemos que aprender a vivir con el virus porque por mucho que se empeñen en hacernos creer que esto es un mal sueño, incluso una pesadilla de la que despertaremos, la realidad es que ni la OMS sabe a lo que nos enfrentamos. Por eso, por mucho que nos digan no todo es culpa nuestra. No por bañarnos en gel hidroalcohólico, vivir enmascarados y a dos metros de distancia estamos a salvo. Y cada día se hace más difícil no besar, no abrazar, no tocar...porque necesitamos piel, necesitamos sentir, necesitamos transmitir, necesitamos tocar, necesitamos cercanía; pero sabemos que eso, ahora mismo, es incompatible con nuestra necesidad principal, la de estar sanos y vivos.

Por eso, se nos hace muy difícil que seis meses después del primer día del estado de alarma, aún nos estén hablando de saludos, porque igual en lugar de llevarnos la mano al corazón, nos la llevamos a otro sitio que quizás, es hasta donde estamos.

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