www.madridiario.es

Aplazando la vida

jueves 07 de mayo de 2020, 08:13h


Otro día, un día más, un nuevo día...

Y seguimos en Estado de Alarma, como era previsible, de momento hasta el 24 de Mayo... Es lo único que sabemos porque ya las prórrogas se nos antojan infinitas. Y aquí nos tiene el COVID 19 entre subidas y bajadas. Entre escaladas y desescaladas. Entre fases y desfases. Entre mini salidas y entradas. Entre confinamiento y atisbos de desconfinamiento. Entre ya queda menos y no sabemos cuánto queda. Entre esperanza e incertidumbre. Entre vamos y no puedo más. Entre normalidad y “nueva normalidad”. Entre futuro y exceso de presente. Entre aplausos y caceroladas. Entre comparecencias y rectificaciones. Entre altas y bajas. Entre positivos y negativos. Entre confianza y miedo. Entre creer y dudar...

Y mientras se busca la vacuna, la solución o la salida... Tenemos la sensación, incluso la realidad, de ir aplazando la vida. Empezamos aplazando un Congreso de Móviles. Seguimos con las Fallas, la Feria de Abril, La liga de fútbol, la Copa del Rey. los Juegos Olímpicos. Las Ferias Profesionales. Los Congresos. Los Eventos. Las fiestas, las ferias. Los Conciertos, los festivales... Y ya son cada vez más las cosas personales que también se aplazan. Las graduaciones, los bautizos, las comuniones, los aniversarios, las bodas... Acontecimientos tan importantes en la vida, que se preparan con antelación, con ilusión, eligiendo el día y el lugar perfectos. Cuadrando no sólo fechas, sino también sueños que ahora se desvanecen... Tantas esperanzas y promesas rotas que serán difíciles de cumplir o al menos de recomponer.

Y exámenes aplazados. Y cursos aplazados. Y viajes aplazados. Y vacaciones aplazadas. Y negocios aplazados. Y pagos aplazados. Y cobros aplazados. Y plazos aplazados. Y funerales aplazados. Y duelos aplazados. Y encuentros aplazados. Y reencuentros aplazados. Y citas aplazadas. Y besos aplazados. Y abrazos aplazados. Y miradas aplazadas. Y deseos aplazados... Y la sensación que de tanto aplazar, muchas de estas cosas se acabarán por anular. Sentimos estar viviendo una vida aplazada sin saber cuándo podremos ponernos al día o si seremos capaces de hacerlo.

Tanta lata que nos daban últimamente con la “procastinación” y el no dejar para después. Y el manejar los tiempos. Y organizarnos. Y planificar. Y hacer un listado de tareas. Y no dilatar. Y no dejar para el último día. Y fijarnos objetivos y plazos.Y no aplazar las cosas importantes. Y la ansiedad que generaba retrasar las cosas que debías hacer... Y ahora ¿Cómo gestionamos esa frustración que incluso se está convirtiendo en muchos casos en sufrimiento? Y ¿Qué podemos hacer, si no depende de nosotros...? Pues no sé, no tengo muy claro cuál puede ser la solución, cuando la que se ha empeñado en procastinar es la vida. Y lo ha hecho de tal manera, que no somos dueños ni de nuestra agenda, ni de nuestras fechas, ni en muchos casos de nuestros sueños...

Por eso cuando esto pase, que pasará... Recordaremos que hubo un virus que llegó de repente y que cuánto más tiempo pasaba, menos claro teníamos que se fuera. Y se empeñó en fijar los tiempos sin consultarnos. Y entonces nuestros tiempos ya no eran nuestros. Y lo que empezaron siendo quince días, continuaron siendo otros quince y quince más. Y luego nos hablaban de seis semanas incluso de ocho. Y esa incertidumbre hizo que no fuéramos capaces de pensar en fechas, ni plazos... Pero fue entonces, cuando más ilusión le tuvimos que poner a nuestros días, porque aunque fuera aplazada, lo que nos estaba esperando era nuestra Vida.

Esther Ruiz
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

1 comentarios