Por MDO
lunes 30 de junio de 2008, 00:00h
Actualizado: 07/07/2008 19:06h
El abedul común o de plata (Betula pendula) es un árbol de hoja caduca que puede alcanzar hasta los treinta metros. Su valor ornamental es muy apreciado por el color plateado de la corteza y la tonalidad de sus hojas en otoño.
Se trata de la especie más extendida en Europa del género Betula. Además, se encuentra en el sudoeste de Asia, de donde es originario, en el norte de África y Canadá.
En España, el abedul se extiende sobre todo por la mitad norte de la Península Ibérica, y crece en ecosistemas de ribera, junto a ríos y humedales, pues prefiere los suelos calizos, húmedos y fértiles.
El abedul de plata se caracteriza por su corteza lisa y blanca, y la frondosidad de su copa cónica. Florece de abril a mayo en ramilletes de color verde y colgantes llamados amentos.
Después nacen las hojas, puntiagudas con base redondeada, y una longitud de hasta 6 centímetros. Los frutos, sámaras, se forman en verano y maduran a finales del invierno.
Esta especie se desarrolla en suelos sueltos y húmedos, y no resiste los periodos de sequía. Prefiere los lugares soleados, aunque soporta bien las heladas. No suele vivir más de 120 años.
La corteza del abedul, fina y transparente, se utilizaba para pergaminos. Aún hoy en día sigue sirviendo como soporte para la escritura, pues la madera se utiliza en la fabricación de pasta de papel. Asimismo, la savia se usa contra inflamaciones renales, y las hojas son diuréticas.