Desde hace varios meses, el sistema público de bicicletas eléctrica de Madrid, Bicimad, no ha parado de crecer y batir récords en números de usuarios. Este hecho, según un estudio elaborado por el Centro de Investigación del Transporte (Transyt) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), ha evitado la emisión de unas 1.400 toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año, una cantidad similar a la que generarían cerca de un millar de turismos al dar la vuelta al mundo.
El estudio, que analiza por primera vez el ciclo de vida completo del servicio y certifica su contribución a la descarbonización de la movilidad urbana, calcula que el uso de este servicio municipal permite reducir de forma neta alrededor de 36 gramos de dióxido de carbono equivalente por pasajero y kilómetro recorrido respecto a otros medios de transporte motorizados.
En términos anuales, ese ahorro alcanza las 1.400 toneladas de emisiones, una cifra que, comparada con el Inventario de Emisiones 2024 de la ciudad de Madrid, equivale a las emisiones que producirían casi un millar de turismos recorriendo en conjunto 12,1 millones de kilómetros, la distancia necesaria para dar la vuelta al mundo, o a las de 32 coches viajando desde la Tierra hasta la Luna.
El estudio concluye que la bicicleta eléctrica compartida, ya implantada en los 21 distritos de la capital, genera un balance ambiental muy positivo al sustituir desplazamientos que anteriormente se realizaban en vehículos privados motorizados.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores han empleado una metodología de Análisis de Ciclo de Vida (ACV), que examina todas las fases del servicio. El trabajo no solo tiene en cuenta el uso de las bicicletas, sino también las emisiones derivadas de su fabricación, la producción de las baterías, la construcción de las estaciones, las infraestructuras de recarga, las operaciones logísticas de redistribución y mantenimiento, el consumo eléctrico y el tratamiento de los equipos una vez finalizada su vida útil.

Además, el informe incorpora el denominado efecto de sustitución modal, es decir, analiza qué medios de transporte dejan de utilizar los usuarios cuando optan por Bicimad. El estudio concluye que buena parte de esos desplazamientos se realizaban anteriormente en coche, motocicleta o transporte público, de modo que el cambio de hábitos compensa ampliamente las emisiones asociadas al funcionamiento del propio sistema.
Según los investigadores, el servicio genera aproximadamente 29 gramos de CO2 equivalente por pasajero-kilómetro cuando se analiza de forma única su funcionamiento. Sin embargo, al incorporar el impacto positivo derivado de la sustitución de otros modos de transporte, el balance mejora hasta registrar una reducción neta de unos 36 gramos de CO2 equivalente por pasajero-kilómetro.
El mes de junio batió récords con el servicio gratuito por la visita del Papa
El informe llega en un momento de consolidación del sistema público de bicicleta eléctrica, que continúa aumentando su uso entre los madrileños. Prueba de ello son los datos registrados el pasado mes de junio, que se convirtió en el mejor de la serie histórica con 1.752.353 viajes.
Además, durante ese mes se registraron las cinco jornadas con mayor número de desplazamientos desde la puesta en marcha del servicio hace doce años, todas coincidentes con la gratuidad motivada por la visita del Papa León XIV a la ciudad. El récord se alcanzó el 5 de junio, con 80.272 viajes, mientras que entre los días 6 y 9 también se superaron los 74.000 trayectos diarios.
Estos datos, según destacan desde el Ayuntamiento, reflejan la creciente confianza de los usuarios en un modelo de movilidad que contribuye a reducir las emisiones contaminantes y la congestión del tráfico, al tiempo que impulsa un transporte urbano más sostenible y eficiente.