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Se reestrena El caso de la mujer asesinadita

Se reestrena El caso de la mujer asesinadita

viernes 16 de mayo de 2008, 00:00h

Sobre determinados artistas, autores o personalidades descollantes, sobrevuelan adjetivos supuestamente peyorativos con los que se pretende infravalorar sus méritos. Llega al teatro Fernán Gómez el montaje de El caso de la mujer asesinadita, una de las comedias menos representadas de Miguel Mihura. La última vez que se repuso fue en 1982, con Amparo Rivelles y Javier Escribá. Ahora una producción privada vuelve a ponerla en pie con la popular Isabel Ordaz como protagonista y dirección de Amelia Ochandiano.

Miguel Mihura mamó el teatro desde la cuna porque su padre, Miguel Mihura Álvarez, fue un popular actor de teatros como el Apolo y Lara. También escribió algunas comedias (La mala fama, La viva y el genio, La Costa Azul...) Pero el hijo no tuvo fácil comenzar a estrenar a pesar de que una de sus primeras comedias –Tres sombreros de copa- se acabó convirtiendo en texto clásico del Teatro Español del siglo XX.
Perteneció Mihura a una generación prodigiosa y hoy, lamentablemente, olvidada. Junto a Álvaro de la Iglesia, Antonio Lara “Tono” y Carlos Llopis, renovó el lenguaje escénico aportando un cierto equilibrio entre el absurdo, la ternura y el humor.

Mihura, como Jardiel Poncela un poco antes, quiso salirse de los caminos trillados de un teatro burgués, aunque llevando a la burguesía a escena con toques críticos y humorísticos que demuestran hoy su frescura e, incluso, desvergüenza.

Creador de mujeres

Durante todo el siglo XX algunos dramaturgos españoles escribieron fundamentalmente grandes papeles femeninos. Podríamos remontarnos a Benavente, al principio de su carrera, y terminar con Antonio Gala en nuestros días. Mihura ocupa en este capítulo un lugar privilegiado porque la Mujer, con mayúscula, es la eterna protagonista de sus comedias. Escribió personajes femeninos inolvidables.

Ya en Tres sombreros de Copa aparece la mujer barbuda capaz de romper los esquemas con su libertinaje circense al circunspecto varón a punto de contraer matrimonio,

Sor María de la Encarnación es, seguramente, el más disparatado de sus personajes femeninos. Una monja, protagonista de Melocotón en almíbar, con una extraordinaria intuición detectivesca o con una apabullarte y afortunada ingenuidad, que todavía hoy no se ponen de acuerdo los especialistas. Esta monja, que aparece regularmente en la escena, es un papel deseado por casi todas las actrices maduras.

En Sublime decisión reivindicó la liberación femenina a través de Florita (nombre también de La señorita de Trevélez) joven dispuesta a trabajar poniéndose a la sociedad por montera.

A Ninette el autor la situó en París para intentar poner en evidencia el libertinaje franco y el oscurantismo español. Pero esa supuestamente descocada Ninette, hija de emigrantes españoles, acaba siendo mucho más decente que las chicas de Murcia. Hay, no obstante, en esta comedia, un poco estudiado personaje femenino, que es el de Madame Bernarda, la madre, la emigrante que se hace llamar “señora” porque usa sombrero. En ella volcó Mihura casi toda su capacidad para el disparate, acrecentada por el arte singular de Aurora Redondo, la genial actriz que le dio vida en innumerables ocasiones,

Maribel y la extraña familia tiene una colección inimitable de personajes femeninos de toda condición y carácter. Comienza con dos tías que viven fuera del mundo, recibiendo visitas de pago porque son menos agobiantes. Y luego aparece un grupo de prostitutas absolutamente delicioso, capaces de reivindicar el oficio más antiguo del mundo como ejercicio fatal de supervivencia.

La protagonista de La decente, dispuesta al adulterio, pone como condición a su amante que, primero, mate a su marido “pero un poco solamente”.

Y nos queda La bella Dorotea, enfrentada a la maledicencia, a las habladurías (¿nuevamente La señorita de Trevélez?) y a los comentarios crueles vestida permanentemente de novia. Con estos antecedentes ¿hay alguien con sentido común que tache de derechista a Miguel Mihura?

Antonio Castro

Periodista y cronista de la villa de Madrid.

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