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Subvenciones para cambiar las 1.500 calderas de carbón que quedan en la región

Subvenciones para cambiar las 1.500 calderas de carbón que quedan en la región

Por MDO/E.P.
martes 06 de mayo de 2008, 00:00h
Actualizado: 07/05/2008 12:52h
Las más de 1.500 comunidades de vecinos de la Comunidad que aún tienen calderas de carbón para la calefacción y el agua caliente sanitaria tienen ahora la ocasión de poder cambiarlas recibiendo subvenciones de hasta el 85 por ciento del coste dentro de una campaña organizada por REMICA.
Dichas ayudas se dividen en un 30 por ciento aportado por el Gobierno autonómico, un 25 por ciento del Ayuntamiento de Madrid -en el caso en que la instalación se encuentre en dicho municipio, donde se encuentran el 80 por ciento de las mismas-, un 20 por ciento de la compañía Gas Natural Distribución, y otro 10 por ciento adicional que se puede obtener si la comunidad de vecinos decide contratar el servicio de Gestión Energética.

Estas subvenciones, recogidas en el Plan de Sustitución de Calderas Comunitarias de Carbón en Madrid, tienen como objetivo eliminar a lo largo de 2008 todas las instalaciones que aún quedan en la Comunidad de Madrid, apoyando los costes de transformación de la vieja central de carbón a una sala moderna, eficiente y que funcione con gas natural.

Con esta campaña, REMICA se adelanta a lo establecido en el nuevo Reglamento de Instalaciones Térmicas de los Edificios (RITE), que marca 2011 como fecha límite para haber renovado totalmente todo el parque de calderas de baja eficiencia energética.

El director general de REMICA, Manuel Acosta, explicó este martes que, comparando instalaciones de carbón con otras de gas, se comprueba que este último combustible "es más limpio, contamina menos, lo contrario de las instalaciones de carbón, que generan gases nocivos como el dióxido de azufre y otros contaminantes".

"El subministro de gas natural no precisa de un espacio específico para almacenar el combustible, como pasa con la caldera de carbón, que requiere el depósito del carbón en estancias a menudo sucias y poco higiénicas", continuó el director general de REMICA, añadiendo que, "a diferencia de las salas de carbón que necesitan mano de obra permanente para su encendido y carga, el mantenimiento de las salas de gas es mínimo".

Asimismo, las ventajas del gas estriban en que, "en un entorno preocupado por el cambio climático y la reducción de emisiones de CO2, las calderas de gas tienen un rendimiento energético muy superior, lo que reduce la factura de consumo energético".
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