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Alimentos para la esperanza

Alimentos para la esperanza

El banco de alimentos da de comer cada día al 20% de la población necesitada de Madrid

miércoles 16 de abril de 2008, 00:00h
En Madrid hay muchas personas que necesitan lo que a otros les sobra. Por eso el Banco de Alimentos regional promueve la solidaridad de las empresas en beneficio de los más necesitados, anteponiendo la idea de ahorrar, dar y compartir a la imperante cultura de tener y derrochar.
“Yo llego aquí a las 8.15 y me voy a las 16.30 y vengo encantado, que no me obliga nadie”, explica Conrado, de 68 años, uno de los 80 voluntarios que trabajan a diario en el Banco de Alimentos. “Lo que yo hago es encargarme de los 'containers': meto el género en nuestras furgonetas o en las de las entidades beneficiarias que vienen al almacén para recoger la comida”, añade.

El Banco de Alimentos es una organización benéfica sin ánimo de lucro que tiene como objetivo la consecución gratuita de alimentos de todas clases, y cuya donación y distribución posterior hace también gratis entre entidades benéficas legalmente reconocidas, dedicadas a la asistencia y cuidado directo de personas necesitadas dentro de nuestra Comunidad.

“Tenemos alrededor de 700 entidades beneficiarias repartidas entre Madrid capital y 84 de sus municipios y solemos tener 300 empresas donantes de media, pero eso depende de cada año”, explica Vicente López, de 62 años y director adjunto de este Banco. “El almacén nos lo ha cedido la Comunidad de Madrid, pero no nos financia. Nosotros pedimos dinero para ir tirando y poder funcionar y si necesitamos hacer una inversión en concreto nos presentamos a las convocatorias de subvenciones que convocan el Ayuntamiento o la Comunidad de Madrid. Funcionamos pidiéndolo todo, y nosotros, los voluntarios, trabajamos de forma altruista”, añade.

Una de las entidades beneficiarias de esta ONG son las Esclavas de la Virgen Dolorosa, que tienen varias casas de acogida en España y que se encargan del cuidado de mujeres deficientes psíquicas, maltratadas o que simplemente están en situación de exclusión social. “Nosotros recogemos la comida los segundos jueves de cada mes. Así lo tenemos estipulado. Pero en cuanto necesitamos algo llamamos, por ejemplo ayer necesitaba leche. Cuando llamé me dijeron que no tenían pero que podían darme yogures y roscones de reyes y por supuesto fui a recogerlo. A nosotros nos viene bien todo lo que nos den. Si luego nos sobra, se lo damos a gente necesitada. Le aseguro que esa comida no se tira en ningún caso, siempre hay alguien que la necesita”, explica la hermana Josefa.

El nacimiento del primer Banco de Alimentos se produjo en Estados Unidos, Arizona, en los años sesenta, pero aquí en Madrid se fundó el pasado 1 de septiembre de 1993. “Yo llevo colaborando con el banco desde esa fecha. Al principio, cuando ellos tenían la sede en el barrio de La Latina, en la calle de la Ribera de Curtidores,  yo trabajaba en la tienda de la lado y poco a poco fui conociendo la labor de los voluntarios y les fui ayudando. Cuando me jubilé,  no lo dudé. Me hice voluntario y comencé a dedicar el cien por cien de mi tiempo al Banco de Alimentos y no me arrepiento porque me gusta mi trabajo y ayudar a los demás”, asegura Conrado.

Esta ONG forma parte de la Federación Española de Bancos de Alimentos, que actualmente agrupa a más de 50 bancos de toda España, y también de la Federación Europea. “El funcionamiento es muy similar en todas las comunidades. A primera hora llegan las entidades beneficiarias para recoger la comida. Cada una de ellas se lleva una cantidad de comida determinada, dependiendo de sus necesidades, claro. Y así toda la mañana, más o menos hasta la una de la tarde. Además nosotros tenemos otros almacén en Mercamadrid, de donde recogemos todos lo excedentes para traerlos aquí. También tenemos dos furgonetas, que fueron donadas, que pueden repartir alimentos a todas las entidades que no tengan un medio de transporte propio y qe la mismo tiempo nos sirven para recoger los excedentes de todas la empresas donantes. Al día solemos mover de 20.000 a 40.000 kilos de comida, tanto de entrada como de salida”, explica López.

Además de las labores propias del almacén los voluntarios, la mayoría profesionales jubilados que prestan sus conocimientos de gestión, capacidades técnicas y manuales de forma altruista, ha ido creando diferentes departamentos. "La edad media es de 68 años y yo, que tengo 62, soy uno de los más jóvenes. Trabajamos de 8.00 a 14.00 aproximadamente y nos hemos distribuido en departamentos: administración, recursos humanos, aprovisionamiento y transporte... Hasta tenemos grupo de comunicación gracias a unas becarias de la Universidad Complutense”, declara López.

El Banco de Alimentos también se encarga de organizar la 'Operación Kilo' con universidades y centros comerciales, lo que también le sirve para conseguir alimentos. “Es bueno que la gente conozca esta ONG y no solo para ayudarnos con comida o con dinero, también para trabajar con nosotros. Con la cantidad de prejubilados y de personas mayores que hay ahora podríamos hacer grandes cosas”, asegura López.
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