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Una celadora cambia su sangre con la de un médico para ocultar su ebriedad

Una celadora cambia su sangre con la de un médico para ocultar su ebriedad

Por MDO
jueves 13 de marzo de 2008, 00:00h
Según publica este jueves El País, los médicos y una celadora del Hospital de Getafe han sido expedientados por encubrir a un facultativo que se encontraba ebrio. Al parecer, la celadora habría sustituido su sangre por la del médico para ocultar que conducía bebido.
 Al parecer, el médico residente Juan I. F. F., que había trabajado en las Urgencias del centro,  fue detenido por conducir bebido tras un control de alcoholemia la madrugada del 9 de septiembre de 2006. El hombre se identificó entonces como médico y exigió que se le llevara al hospital y se le realizase un análisis de sangre que confirmarse los resultados del alcoholímetro.

Dos horas después, el resultado de la prueba era negativo, es decir, Juan I. F. F. se encontraba sobrio. Los guardias, que esperaron durante horas en la puerta del hospital, informaron a sus superiores de estos resultados y se abrieron diligencias para esclarecer lo ocurrido. El asunto trascendió a la Consejería de Sanidad que envió inspectores al centro y estos descubrieron varias anomalías.

En primer lugar, la doctora Maria P.E., antigua conocida del médico, rellenó el volante para la extracción de sangre, dejando en blanco el casillero destinado al nombre del paciente. Y además, según la pareja policial que detuvo al médico, lo hizo en su despacho, sin la presencia obligatoria del detenido. La doctora entregó entonces el volante a la celadora Marta H. C. para que se lo llevase a Juan I. F. F. que se encontraba en un box de urgencias y fue éste el que rellenó los datos que faltaban.

Un enfermero procedió a sacarle sangre al detenido, que le comentó que no se preocupase, que él llevaría la muestra al laboratorio. Poco después, la celadora pedía al enfermero que le realizase una extracción, a pesar de no tener volante. "Sácame sangre a mí también y no te preocupes, yo la llevaré al laboratorio", afirmó.

Al parecer, el detenido y la celadora barajaron pedir a los compañeros del laboratorio que retrasaran todo lo posible el análisis para que el alcohol se evaporase y si esto no funcionara, que se sustituyera la muestra del detenido por la de la celadora. Pero el jefe de laboratorio se habría negado a analizar esta segunda muestra por no tener volante y la analítica del detenido mostró una tasa de etanol de 1,40 gl, es decir, el triple de lo permitido.

El detenido, muy enfadado, se dirigió entonces al laboratorio y se identificó: "Yo soy el residente de la alcoholemia". "Esperaros, que os va a llegar otra muestra de sangre", afirmó. Casi dos horas después de su llegada al hospital se recibió en laboratorio una segunda muestra, perteneciente a la celadora. La primera muestra de esta mujer se arrojó a la papelera. Los trabajadores del laboratorio la analizaron , pero retuvieron los resultados, ya que tenían sospechas.

Así, se llegó a la hora del cambio de turno y tras entrar como jefa de laboratorio Carmen B. B., esta dió permiso para que se emitiera un informe con un resultado negativo para entregar a los policías. Se abrió entonces la investigación que se ha cerrado con un expediente para las dos médicas y la celadora. Además, esta deberá enfrentarse con un proceso penal por falsificación, según fuentes de la Fiscalía de Madrid.
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