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Un laboratorio para los anfibios

Un laboratorio para los anfibios

sábado 09 de febrero de 2008, 00:00h
Mantener la biodiversidad existente es uno de los retos del presente, también cuando se trata de formas de vida minúsculas. Madrid ha iniciado un proyecto pionero para revertir el descenso de la población de anfibios en el Parque Natural de Peñalara.
Tanques para las larvasEl sapo partero y la rana patilarga son las dos especies más amenazadas de las diez que viven en las 250 lagunas y charcas de Peñalara. Una situación que viene investigando de forma pionera desde hace más de una década un equipo de trabajo del Museo de Ciencias Naturales, encabezado por Jaime Bosch. El objetivo es comprender y poner soluciones al dramático descenso de los anfibios en este privilegiado entorno de la sierra madrileña.

A esta investigación se sumó hace años la Consejería de Medio Ambiente y ahora ambas instituciones han puesto en marcha un ambicioso proyecto para la recuperación de la población de anfibios, que se llevará a cabo en el Centro de Cría en Cautividad de Anfibios, inaugurado este miércoles.

Ejemplares de sapo partero En Peñalara la pérdida del hábitat no es el principal problema de conservación para los anfibios, ya que que está protegido, explica Bosch. Pero las especies de la zona tienen que enfrentarse a dos grandes enemigos. En el caso del sapo partero, el de futuro más incierto, es un hongo introducido por el movimiento de animales realizado por el hombre; y en el de la rana patilarga, el salvelino, un tipo de trucha americana que se introdujo para la pesca deportiva y colonizó los humedales.

Por este motivo, el trabajo para la recuperación de estas especies se centra en la lucha contra los agentes introducidos que ponen en peligro el equilibrio del ecosistema y en la cría masiva de ejemplares en el centro para su posterior suelta. El proceso comienza con la producción masiva de huevos a partir de los que se recogen en el campo, en el caso de la rana patilarga, o de los nacidos en cuatividad de las parejas reproductoras de sapo partero.

Larvas de anfibio A continuación, vienen las diferentes fases de la evolución de los animales hasta que se convierten en adultos. Para cada una se ha acondicionado una sala que reproduce las condiciones adecuadas con tal fin. Así, hay un habitación con baja temperatura compuesta por varias peceras para la fase larvaria, y otra con alta temperatura y sistemas para mantener la humedad necesaria dedicada al crecimiento rápido de los ejemplares. Así se consigue aumentar las probabilidades de supervivencia de las larvas. El siguiente paso es la suelta masiva de los ejemplares adultos en los humedales de Peñalara.

La consejera de Medio Ambiente y Jaime Bosch Este aumento de la población va acompañado por medidas como la eliminación del salvelino de las lagunas y el tratamiento veterinario para luchar contra el fatal hongo causante de la crítica situación del sapo partero, especie que se caracteriza por el hecho de que el macho es quien porta entre las patas traseras los huevos puestos por la hembra  para depositarlos después en el agua.

De esta manera, se pretende recuperar estas dos especies especialmente amenazadas, pero después el programa se extenderá a otras que también presentan dificultades en Peñalara, lugar donde se espera que estos animales vuelvan a recobrar su protagonismo dentro de unos años.
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