Las mejores localizaciones que encontró Helen Levitt (1913-2009), y también la mayor inspiración, fueron las calles de Nueva York. Allí, entre el Harlem hispano y el Lower East Side de finales de los años 30, descubrió un universo propio: aceras convertidas en patios de recreo, fachadas como telones improvisados y niños que jugaban ajenos a la dureza del entorno.
Su cámara supo transformar esas escenas cotidianas en imágenes cargadas de emoción, humor y un misterio difícil de descifrar, y con ella fue documentando no solo una época y un lugar, sino también verdaderos momentos de conexión humana.
Ahora, la Fundación Mapfre presenta en Madrid la primera gran exposición construida a partir de la totalidad de su obra y de unos archivos que se han abierto al público recientemente. Comisariada por Joshua Chuang, la muestra reúne cerca de 220 fotografías ordenadas en nueve secciones que recorren todas las etapas de la artista.
En 1943, el Museum of Modern Art (MoMA) le dedicó su primera muestra individual, 'Photographs of Children', consolidando la asociación entre Levitt y la infancia. Sin embargo, encasillarla con esa etiqueta supondría simplificar demasiado su trayectoria. Aunque los juegos infantiles constituyen un motivo central y muy reconocible de su obra, abarca mucho más. Encontramos retratos de complicidad entre vecinos, silencios tensos en portales o gestos fugaces que revelan la complejidad de la vida urbana.
Sus imágenes, aparentemente espontáneas, poseen una cualidad enigmática. No narran historias cerradas ni buscan moralejas evidentes. Más bien eluden la explicación directa y dejan que el espectador eliga el significado de lo que ve y procese lo que sugiere su autora.
Una trayectoria a contracorriente
Nacida en Brooklyn en el seno de una familia ruso-judía, Levitt abandonó pronto el instituto y se formó en un estudio del Bronx. Influida por Henri Cartier-Bresson, adoptó una práctica independiente y discreta. Fue una de las primeras mujeres en abrirse camino profesional en la fotografía de calle, aunque el reconocimiento amplio no llegaría hasta etapas más avanzadas de su vida.
A finales de los años cincuenta, tras obtener una beca Guggenheim, comenzó a experimentar con la fotografía en color, un territorio todavía poco explorado en el ámbito artístico. Sus diapositivas cromáticas, también presentes en la muestra, revelan una sensibilidad renovada: escenas urbanas que mantienen el misterio habitual de su trabajo, pero con un extra de intensidad.
La exposición también subraya facetas menos conocidas de esta artista más allá de la foto fija. En 1948 colaboró en el documental 'The Quiet One' y codirigió 'In the Street', película rodada en el Harlem hispano junto a Janice Loeb y James Agee, que se incluye en la muestra junto con otras proyecciones en color y algunas obras inéditas. Todo ello configura un recorrido integral por una creadora que nunca dejó de explorar nuevos escenarios: el metro, barrios periféricos o incluso entornos rurales.
La muestra con la obra de Helen Levitt puede visitarse en la Fundación Mapfre (Paseo de Recoletos, 23) del 19 de febrero al 17 de mayo de 2026.