El Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) ha presentado las conclusiones del I Congreso de Arquitectos de Madrid, un encuentro que se celebró en el mes de febrero de 2025 y que durante tres días reunió a cerca de 500 profesionales para debatir sobre el presente y el futuro de la profesión. El decano del COAM, Sigfrido Herráez, y el vocal de Junta de Gobierno y miembro del Comité Organizador, Fernando Landecho, han sido los encargados de desgranar las principales ideas surgidas del debate colectivo, acompañados por la directora gerente del Colegio, Ángela Baldellou.
Ambos responsables han coincidido en que el Congreso ha evidenciado que “la arquitectura es una profesión sólida y diversa, y que los arquitectos, cuya responsabilidad técnica y social es muy elevada, quieren ejercer su trabajo en condiciones dignas”. Asimismo, han subrayado que “el apoyo de la administración y de su Colegio es fundamental para que se valore la función social de los arquitectos”.
Para el decano, uno de los ejes centrales del Congreso ha sido la necesidad de reforzar el reconocimiento social de la profesión. Herráez ha apelado directamente a la sociedad a través de los medios de comunicación: “Queremos hacerles llegar lo que somos de verdad, lo que queremos ser y seguir siendo, que es dar servicio a esa sociedad”.
En su intervención, alertó de la pérdida de percepción del valor social del arquitecto: “Hay mucha gente que cree que es una profesión más, que nuestro único objetivo es trabajar y ganar un dinero para vivir razonablemente”. Frente a esa visión, defendió la recuperación de un “prestigio social que nos lleve a ponernos otra vez donde queremos estar, que es al servicio de la sociedad”.
Herráez reivindicó además la dimensión humanística y técnica de la formación arquitectónica. “Tenemos una capacitación técnica y humanística. Queremos poner a disposición de la sociedad ese valor del arquitecto”, afirmó, recordando que el Congreso recogió la voz de “500 compañeros opinando sobre el futuro de la profesión”, además de más de un centenar de ponencias previas enviadas por colegiados.
Una profesión cada vez más diversa

Uno de los consensos más claros del encuentro ha sido la extraordinaria diversificación del ejercicio profesional. Landecho destacó que el imaginario colectivo sigue asociando al arquitecto exclusivamente con la obra nueva, cuando la realidad es mucho más amplia.
“La formación de los arquitectos es singular y es la que nos permite estar presentes en muchos países del mundo”
“Somos más de 11.000 colegiados y no solo trabajamos en obra nueva. Estamos en rehabilitación, interiorismo, comunicación, gestión de proyectos, urbanismo, diseño industrial e incluso en política”, explicó. A su juicio, esta diversificación no es fruto únicamente de la saturación del mercado, sino de una formación singular que combina conocimiento técnico y base humanística. “La formación de los arquitectos es especialmente singular y es la que nos permite estar presentes en muchos países del mundo”, señaló.
En este sentido, el Congreso puso el acento en la necesidad de reforzar la especialización y la formación empresarial. “Es indispensable una formación en gestión empresarial del estudio”, apuntó Landecho, subrayando que muchos despachos siguen siendo estructuras pequeñas que deben adaptarse a nuevas exigencias normativas y de mercado.
Honorarios y condiciones dignas
El debate sobre los honorarios fue otro de los puntos críticos. Según trasladaron los participantes, existe un desfase entre la alta cualificación y responsabilidad que asumen los arquitectos y la retribución que perciben.
“Los honorarios han sido decrecientes durante años”, afirmó Landecho, quien advirtió de que esta situación compromete la calidad del ejercicio profesional: “Si no te pagan o te pagan mal, el tiempo que dedicas al pensamiento del proyecto será menor. Esto produce una crisis de la estructura empresarial de la profesión”.
En respuesta, el COAM continuará difundiendo baremos orientativos elaborados por otras instituciones, reforzará la formación en costes y gestión y desarrollará campañas informativas dirigidas también a los consumidores para explicar el valor real del trabajo técnico.
Arquitectura pública y concursos de calidad
La reivindicación de la arquitectura como servicio público estuvo muy presente en las tres jornadas. “La arquitectura pública es la primera que nos sirve colectivamente y la que da ejemplo”, sostuvo Landecho, quien defendió el concurso de proyectos como instrumento fundamental para garantizar calidad.
“Los honorarios han sido decrecientes durante años. Si no te pagan o te pagan mal, el tiempo que dedicas al pensamiento del proyecto será menor"
Criticó, no obstante, el escaso uso de este procedimiento por parte de las administraciones madrileñas y algunas prácticas que priman la baja económica frente al valor técnico. “Si pagas patatas fritas, tendrás arquitectura de patatas fritas. Si pagas arquitectura de calidad, tendrás arquitectura de calidad”, ilustró gráficamente.
El COAM defenderá el concurso de proyectos como mecanismo idóneo, difundirá el Libro Blanco de Concursos y mantendrá una posición activa en la denuncia de procedimientos que no cumplan la normativa.
El Congreso también puso en valor la proyección internacional de los estudios madrileños, presentes en Europa, América y Asia. Para el Colegio, reforzar la red de corresponsales en el extranjero y establecer alianzas con organismos como el ICEX o las Cámaras de Comercio será clave para consolidar esta vía de desarrollo profesional.
En paralelo, la transformación digital y el uso de la inteligencia artificial generaron un intenso debate. Si bien se reconoció su potencial como herramienta de apoyo, también se alertó del riesgo de banalización. “Podemos tener arquitectura estándar producida por la inteligencia artificial”, advirtió Landecho, quien defendió un uso ético y crítico de estas tecnologías.
Una profesión al servicio de la sociedad
La directora gerente del COAM, Ángela Baldellou, incidió en la complejidad creciente del ejercicio profesional: “Es una profesión muy compleja y diversa que tiene que dar respuesta cada vez a más demandas sociales y a más requisitos”.
A su juicio, esa versatilidad es al mismo tiempo fortaleza y desafío: “Valemos para un roto y para un descosido. Tenemos una formación que nos habilita de manera muy competente, pero esa diversidad es también nuestra trampa”. Por ello, reclamó que las nuevas exigencias burocráticas y técnicas vayan acompañadas de “una valoración social y un reconocimiento por parte de los clientes y de las administraciones”.
“Es una profesión muy compleja y diversa que tiene que dar respuesta cada vez a más demandas sociales y a más requisitos”
Baldellou defendió asimismo el papel del Colegio en debates estratégicos como la vivienda, la regeneración urbana o el espacio público, a través de iniciativas como Madrid2050. “Tenemos que intentar ayudar y poner a su servicio hojas de ruta y propuestas siempre con generosidad y talante colaborativo”, señaló.
En esa línea de apertura a la ciudadanía, el COAM trabaja en la creación de la figura de los 'Amigos del COAM', con el objetivo de acercar la arquitectura al público general y consolidar alianzas con instituciones culturales. La intención es generar una plataforma colaborativa que permita a los ciudadanos identificar y participar en actividades vinculadas a la arquitectura y el patrimonio madrileño.
El balance del I Congreso ha sido calificado de “estupendo” por sus organizadores. Más que conclusiones cerradas, el Colegio habla de “resúmenes” que recogen un amplio consenso profesional. Toda la documentación —incluidas las 100 ponencias y las sesiones en streaming— está disponible en la web del Congreso. Como muestra del compromiso de continuidad de este espacio de debate, el COAM ha anunciado ya la celebración de una segunda edición en 2027.