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Vista de la Casa de Campo en el siglo XVII. Óleo de Félix Castello. Museo de Historia de Madrid.
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Vista de la Casa de Campo en el siglo XVII. Óleo de Félix Castello. Museo de Historia de Madrid.

Recuperación de la Real Casa de Campo

viernes 14 de noviembre de 2025, 15:02h
Actualizado: 22/11/2025 09:20h

El Área de Cultura del Ayuntamiento de Madrid está llevando a cabo un ambicioso proyecto para recuperar el Palacio de los Vargas y sus antiguos jardines, en la entrada de la Casa de Campo por el puente del Rey. Se quiere así rescatar un elemento arquitectónico y paisajístico enraizado en la ciudad desde el reinado de Felipe II.

En el año 2019 un equipo multidisciplinar comenzó a trabar en los estudios previos y catas arqueológicas de este lugar para redactar un proyecto de recuperación que espera estar listo para el año 2027, cuando se celebre el quinto centenario del nacimiento de Felipe II, el monarca que hizo a Madrid sede de su corte en el siglo XVI, origen de la capitalidad del Reino.

Hasta el momento, el Ayuntamiento ha invertido unos 800.000 euros en los estudios previos. Sin embargo, el grueso del presupuesto será cubierto con fondos de la Unión Europea, que ha concedido diez millones de euros. Por cuenta municipal correrá, finalmente, el contenido que se dé a este palacete. Cristina Moreno y Blanca Mora son las directoras facultativas y Ana Luengo corre a cargo de la redacción del jardín histórico.

Ya en 1534 esta finca aparece en algunos planos de Madrid. Desde entonces ha quedado reflejada en otros posteriores. Se aprecian más detalles de este paraje en el gran óleo de Castello, La vista de la Casa de Campo, que se exhibe en el Museo de Historia de Madrid.

La abundante documentación existente sobre el palacio, sus galerías y los jardines, ha permitido al equipo de trabajo ceñirse a la historia.

Transformaciones

Del palacete original apenas quedan las trazas exteriores. A lo largo de los siglos se fue reformando y, como ocurrió en el siglo XX, eliminando vestigios históricos. En el siglo XVIII, Juan Román y, después, Sabatini modificaron el interior y el exterior. El último cerró la galería abierta que circundaba el palacio. En el siglo XX la propiedad pasó de la Corona al Ayuntamiento de Madrid. Y fue en ese siglo cuando se produjo la reforma más radical, dirigida por Manuel Herrero, que convirtió el edificio en oficinas municipales, eliminando vestigios originales que había sobrevivido, como el entramado de madera que sostenía el tejado. Gracias a las fotografías que se hicieron, se va a poder reconstruir ese armazón de estilo neomudéjar. Finalizando el siglo pasado, el edificio se fue arruinando y ya en nuestro siglo, se llevaron a cabo trabajos de consolidación y restauración. Cuando termine el actual proyecto, será visitable y tendrá una sección para poder estudiar los elementos arquitectónicos que han sobrevivido o se ha recuperado en las excavaciones.

Los jardines

Si importante es el trabajo que se lleva a cabo en el edificio, no lo es menos el necesario para recuperar los hermosos jardines, que se muestran arruinados actualmente. Para ello se trazarán los jardines en cuadros y la plaza central, denominada del Emperador. Allí estuvo hasta la primera mitad del siglo XIX la hermosa estatua de Felipe III, que actualmente preside la Plaza Mayor. En los jardines también estuvo durante más de trescientos años la monumental Fuente del Águila. Actualmente se exhibe en la Galería de las Colecciones Reales.

Los jardines del llamado reservado chico, tuvieron trazados diferentes. En unos se plantaban las especies autóctonas y las que iban llegando desde los dominios españoles. Hubo otros jardines más frondosos, con árboles de gran porte. Todos ellos serán recreados con este proyecto y estarán abiertos a la curiosidad y al estudio histórico de la finca.

La Galería de las Burlas

Una de las construcciones del conjunto histórico es la llamada Galería de las Burlas. Se mantiene la estructura arquitectónica, muy deteriorada por los usos distintos que ha tenido. Pero esta estructura permitirá reconstruirla. En esta galería había unos sistemas hidráulicos que podían ser accionados por los paseantes, formando juegos de agua distintos. Alguno de ellos pillaba desprevenido al manipulador, que acababa empapado ante las burlas de quienes lo presenciaban. Los investigadores han estudiado los sistemas de riego, desagües y alimentación de las fuentes que permitieron mantener lozanos los jardines. Los resultados del estudio apenas difieren de lo que se hubiera diseñado para estos fines en la actualidad.

La actuación municipal pretende, en fin, pones en valor todo lo que queda del paraje tras las pérdidas de los últimos siglos. Se diseñará, para conocimiento de los madrileños, un recorrido museístico que muestre la evolución histórica.

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