www.madridiario.es
José Fernández hablando a los medios del dispositivo de emergencia para las personas que pernoctaban en el aeropuerto
Ampliar
José Fernández hablando a los medios del dispositivo de emergencia para las personas que pernoctaban en el aeropuerto (Foto: Ayuntamiento de Madrid)

Madrid ofrece una salida a las 102 personas sin hogar que dormían en Barajas

miércoles 22 de octubre de 2025, 10:17h
Actualizado: 30/10/2025 12:41h
Hasta hace unos meses, John pasaba las noches en la Terminal 4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. No estaba allí por elección, sino por falta de alternativas. Tras sufrir una fractura de tobillo que le impidió seguir trabajando, perdió la habitación que alquilaba y acabó pidiendo ayuda al Samur Social. "Me llevaron a la Campaña del Frío, en Pinar de San José, y después al aeropuerto. Era eso o la calle", explica con calma.

Durante cerca de cinco meses, Barajas se convirtió para él en un refugio improvisado. "Había bastante gente durmiendo allí, cada uno buscaba su espacio. Por las mañanas salías, desayunabas en alguna iglesia y a mediodía hacías fila en un comedor social. Así era el día a día", recuerda.

Hoy, John vive en el centro municipal Pedro Meca, desde donde intenta retomar su vida laboral. "No es una plataforma que nos ayuda como colchón, como un respaldo para poder volver a tener la vida que teníamos antes, por lo menos medianamente normal, ¿no? Que es lo que todo el mundo busca. Pero sí, esto nos está ayudando mucho, tienes tiempo para eso, sobre todo para buscar trabajo [...] espero próximamente ya tener un trabajo", afirma.

Su historia forma parte de las 102 vidas que el Ayuntamiento de Madrid ha atendido entre el 14 de julio y el 20 de octubre en el Centro de Acogida de Emergencia Pinar de San José, tras activarse un dispositivo especial para las personas que pernoctaban en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Durante cien días, psicólogos, trabajadores sociales, mediadores y auxiliares del Samur Social y de los equipos de calle trabajaron para ofrecer una salida estable a cada caso.

El balance del Ayuntamiento refleja que 82 personas, el 80 por ciento, han sido derivadas a una plaza estable, han recuperado su autonomía o han retornado a su país de origen. Seis de ellas regresaron voluntariamente con ayuda municipal. "Un caso especialmente emotivo fue el de una madre peruana con un hijo con autismo. Llevaban meses viviendo en el aeropuerto y pudieron reencontrarse con su familia y comenzar de nuevo en su país", explica Mar López, jefa del departamento de Samur Social.

Un refugio temporal para reconstruir el vínculo

El centro de Pinar de San José, gestionado por el Ayuntamiento, ofreció alojamiento, manutención, atención sanitaria básica y actividades de día. "El mayor reto fue conseguir que las personas acogidas sintieran el centro como un lugar seguro, donde poder iniciar un proceso de confianza y reconstrucción personal", relata López. "Hemos contado con un equipo de más de 50 profesionales que han estado pendientes de cubrir las necesidades básicas y, sobre todo, de acompañarles socialmente".

Durante tres meses, los trabajadores diseñaron itinerarios individualizados para cada usuario, con entrevistas y seguimiento conjunto entre Samur Social y los equipos de calle. En total, se registraron 8.000 estancias. De las 102 personas atendidas, el 75 por ciento eran hombres y el 25 por ciento mujeres; un 55 por ciento de origen extranjero y 45 por ciento españoles. La mayoría tenía entre 46 y 56 años o eran mayores de 65. Un 50 por ciento contaba con algún tipo de ingreso, mientras que un 25 por ciento sufría adicciones y un 20 por ciento padecía problemas de salud mental.

Al finalizar el dispositivo, 64 personas accedieron a la Red Municipal de Atención a Personas Sin Hogar, que incluye los centros San Isidro, Juan Luis Vives, Puerta Abierta, Pedro Meca, La Rosa y Beatriz Galindo, además de programas como Housing First, Housing LED y No Second Night. Otras seis fueron derivadas a recursos de otras redes de protección, y siete rechazaron continuar con la atención, algo que, recuerda el Ayuntamiento, solo puede hacerse de manera voluntaria según la Ley 12/2022 de Servicios Sociales.

"Cada uno de los 102 tiene una historia de vida y necesita una respuesta diferente", subraya Yolanda García, jefa del Departamento de Prevención del Sinhogarismo y Atención a Personas sin Hogar. García explica que la clave del éxito del dispositivo fue la vinculación previa: "Llevamos años trabajando con estas personas, conociéndolas, estableciendo confianza. Los profesionales de calle fueron fundamentales porque eran sus referentes, las caras conocidas que durante meses o años les habían acompañado".

Los equipos de calle del Ayuntamiento, formados por psicólogos, mediadores y trabajadores sociales, fueron quienes localizaron a las personas en el aeropuerto, construyeron los primeros lazos de confianza y gestionaron las derivaciones. "El vínculo emocional y terapéutico es esencial. Muchas de estas personas han perdido la confianza en casi todo. No se puede hacer un censo en dos días, hace falta tiempo, acompañamiento, que sientan que alguien les escucha", afirma García.

El Ayuntamiento destaca también la colaboración de entidades sociales como Bokatas, que facilitaron información y ayudaron a contactar con personas reticentes a acercarse a los servicios municipales.

Conflicto institucional sobre quién tenía las competencias

El dispositivo fue la respuesta municipal a una situación que llevaba meses generando polémica. Desde comienzos de 2025, centenares de personas sin hogar se refugiaban en las terminales del aeropuerto de Barajas, especialmente tras la pandemia y el encarecimiento del alquiler en la capital. En mayo, Aena decidió restringir el acceso nocturno al aeropuerto para evitar las pernoctaciones, permitiendo solo la entrada de pasajeros y trabajadores.

La medida evidenció un conflicto institucional. Mientras Aena sostenía que la atención social era competencia municipal, el Ayuntamiento defendía que la infraestructura estatal debía implicarse en la búsqueda de soluciones. "Propusimos crear una unidad de trabajo social permanente en el aeropuerto, pero no obtuvimos respuesta", lamentaba el delegado de Políticas Sociales, José Fernández, durante la presentación del balance. "Nosotros hemos estado aquí, dando una respuesta social digna a quienes dormían en Barajas".

El Consistorio financió el dispositivo con un contrato de emergencia de 932.000 euros y lo enmarca en la Estrategia Dignitas 2022-2027, la hoja de ruta municipal contra el sinhogarismo. Tras su cierre, el centro de Pinar de San José se prepara para acoger la Campaña del Frío 2025-2026, con 432 plazas adicionales para los meses de invierno.

Para García, el trabajo conjunto ha sido "un engranaje magnífico entre entidades y administraciones", haciendo alusión a la colaboración de varias organizaciones sociales. Actualmente, los equipos de calle siguen acompañando a las personas que rechazaron el recurso o aún no se han incorporado a la red. "Nuestro trabajo no termina aquí. Seguimos en la calle, en los centros y en los pisos, intentando que nadie quede fuera del sistema", explica.

"Nuestro trabajo no termina aquí"

Mientras tanto, John continúa su búsqueda. "Lo que quiero es volver a trabajar, poder pagarme mi habitación, mi comida, mis cosas. Esta ayuda me ha dado el tiempo y la estabilidad para hacerlo", dice.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios