Muchas son las cuestiones en las que los partidos de mayor calado en España, Partido Popular y PSOE, difieren. De la fiscalidad al propio modelo de país, pasando, claro, por temas de rabiosa actualidad como son las medidas encaminadas a paliar los efectos de la crisis de vivienda o el proceder, desde el prisma internacional, en torno al conflicto palestino-israelí. Otras, no sin debate interno, parecen, por el contrario, unirles. En este apartado figura, sin ir más lejos, la defensa, al menos desde el punto de vista cultural, de la tauromaquia.
Si en el día de ayer era el Grupo Parlamentario Socialista, con Pedro Sánchez a la cabeza, el que tumbaba con su abstención la posibilidad de comenzar a tramitar o, como mínimo, debatir en Pleno, la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) encaminada a retirar el especial grado de protección al toro, actualmente considerado 'Patrimonio Cultural', desde el Congreso de los Diputados, este miércoles ha sido el Ejecutivo madrileño, liderado por la Popular Isabel Díaz Ayuso, el que ha optado por declarar los tradicionales encierros de Navalcarnero como 'Fiesta de Interés Turístico' a escala regional.
La cuestión, claro, ha venido acompasada a una importante revuelo. Y es que, aunque en el seno del PP existe absoluta unanimidad -por lo menos de cara a la galería- en la defensa del valor cultural de la tauromaquia como "arte" y, por ende, como patrimonio cultural de la nación, la división, incluso en los más altos estamentos, es la tónica predominante entre los socialistas. Sensibilidades, por tanto, para todos los gustos. Prueba de ello, la convivencia de aficionados, como es el caso de la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, con otros altos cargos del partido más críticos o, como mínimo, menos permeables. Es el caso del mismo líder del Gobierno, Pedro Sánchez, o del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente.
Otra deriva en el debate pasa por las diferentes sensibilidades existentes atendiendo a una u otra región. Es el caso, por ejemplo, de las formaciones autonómicas del PSOE en Andalucía, Extremadura, Castilla y León o, sin ir más lejos, Madrid, en buena medida defensoras de la tauromaquia, frente a la oposición característica de la periferia norte. Para muestra de la diversidad de perfiles, el que fuese portavoz -temporal- del PSOE-M en la Asamblea de Vallecas tras la salida de Juan Lobato, Jesús Celada, y su reconocida filia al mundo del toro.
Además, como cabía prever, la abstención a cargo de los diputados socialistas ha traído consigo duras críticas por parte del resto de fuerzas de la izquierda. Así, en Sumar no dudan en tildar lo ocurrido de "oportunidad histórica frustrada". Más contundentes, en Podemos definen el sentido de voto de "traición" y "engaño".
Los encierros de Navalcarnero, Fiesta de Interés Turístico regional
Con más de cuatro siglos de historia a sus espaldas, la declaración de los tradicionales encierros de Navalcarnero como 'Fiesta de Interés Turístico', trasladan desde el Ejecutivo regional, pretende "reconocer el valor patrimonial, la singularidad y el impacto económico, turístico, comercial y social de unos festejos que, cada mes de septiembre, congregan a miles de visitantes en torno a una de las tradiciones más representativas del suroeste madrileño". En definitiva, consolidar este evento como "uno de los principales atractivos culturales y turísticos del municipio".