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El delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández, durante su visita a la Central del SAMUR Social con motivo de la Campaña de Calor
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El delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández, durante su visita a la Central del SAMUR Social con motivo de la Campaña de Calor (Foto: Ayuntamiento de Madrid)

El refugio frente al calor extremo para las personas más vulnerables abrirá todos los días de agosto

lunes 04 de agosto de 2025, 07:59h
Actualizado: 17/08/2025 15:15h

El calor en Madrid no da tregua en verano. Las temperaturas superan con facilidad los 36 grados y, para las personas que no tienen un techo bajo el que cobijarse, el asfalto abrasador y la falta de sombra pueden convertirse en una amenaza directa para su salud. Frente a esta realidad, el Ayuntamiento ha puesto en marcha, por segundo año consecutivo, un refugio climático en la sede del Samur Social, situado en la céntrica carrera de San Francisco, número 10.

Este espacio, impulsado dentro de la llamada Campaña de Calor, ha pasado de ser un proyecto piloto que abría solo en jornadas puntuales de alerta a convertirse en un servicio permanente hasta el 31 de agosto, abierto todos los días de 12:00 a 20:00 horas. La medida se ha tomado tras constatar que el año pasado, debido a las sucesivas olas de calor, el centro tuvo que abrir de forma casi ininterrumpida durante varios días. "Este año se ha optado por anticiparse y mantenerlo abierto de forma continuada", explica Juan Carlos Orellana, jefe de la unidad del Samur Social.

El refugio climático no es un albergue ni un centro de pernocta: su función es ofrecer descanso y protección durante las horas más peligrosas del día. Las personas que acuden encuentran allí agua ilimitada, zumos, gazpacho, fruta y bocadillos, además de acceso a duchas y aseo personal. "La mayoría de usuarios no permanecen mucho tiempo: se asean, comen algo y descansan una o dos horas", indica Orellana. El espacio, dotado con doce butacas amplias, permite una rotación constante, por lo que, aunque la capacidad simultánea es limitada, el número de personas atendidas puede multiplicarse. Este año ya han pasado por allí unas 80 personas, según datos ofrecidos por el Ayuntamiento de Madrid a este digital.

Pero el verdadero valor del recurso no se limita al alivio físico. Orellana subraya que el espacio genera un vínculo con las personas en situación de calle: “Independientemente del nivel de alerta térmica, es importante mantenerlo abierto porque ofrece una referencia, un lugar donde sentirse atendido también emocionalmente y donde podemos conocer su situación”.

Además, el centro permite detectar casos de especial vulnerabilidad. En estos casos, se activa la derivación a otros recursos municipales: "Aquí no se puede dormir, pero si encontramos a alguien en riesgo, buscamos alojamiento en la red municipal de atención a personas sin hogar", añade. Esta red funciona todo el año, los 365 días, y cuenta con 1.200 plazas disponibles.

La mayoría de personas que acuden al refugio llegan por iniciativa propia, aunque también es posible acceder a través del 112 o del teléfono fijo del Samur Social. "La gran mayoría han venido por su propio pie y en buenas condiciones. Y precisamente eso es lo que queremos: prevenir situaciones extremas como los golpes de calor, no que sufran un golpe de calor", destaca Orellana.

Instalaciones del refugio climático.

De hecho, gracias a este enfoque preventivo, ningún usuario ha llegado con un golpe de calor este verano. “El hecho de venir ya evita que se llegue a esa situación. Ese es el objetivo”, afirma el responsable del servicio.

Junto al refugio de la Central del Samur Social, el Ayuntamiento mantiene otro dispositivo similar en el Centro de Acogida de Emergencia de Villa de Vallecas, que se activa en caso de alerta de nivel 2 por calor. Este centro cuenta con 60 plazas y ofrece las mismas prestaciones. Sin embargo, actualmente no está en funcionamiento. Según Orellana, los propios usuarios demandan la reapertura de este espacio, lo que evidencia la necesidad de ampliar este tipo de recursos.

La experiencia del año pasado dejó cifras modestas: un centenar personas atendidas entre ambos centros en el periodo estival. Sin embargo, como ha reconocido el delegado de Políticas Sociales, Familia e Igualdad, José Fernández, el servicio se ha adaptado este año para responder mejor a la demanda real. “No vamos a dimensionar un servicio para hacer titulares”, declaró ante las críticas de la oposición, que lo considera “insuficiente”.

Una estrategia contra el calor más amplía

Este recurso se inserta dentro de una estrategia más amplia. La Campaña de Calor también contempla la intensificación de las rutas de los Equipos de Calle, el ofrecimiento de plazas de centro de día en los centros San Isidro y Beatriz Galindo, y el refuerzo de la atención a personas mayores mediante teleasistencia y ayuda domiciliaria.

En palabras de Orellana, este espacio es más que un techo: “Estar en situación de calle es difícil. Descansar en una ciudad como Madrid, que no para, también lo es. Aquí encuentran un pequeño respiro. Y, a través de esa pausa, podemos intervenir y ofrecer algo más”.

Aunque durante el mes de julio las temperaturas han ofrecido un respiro, esta semana arranca con una nueva ola de calor en la capital, que alcanzará los 40 grados. En este contexto, el refugio climático de Madrid ofrece una pausa humana en medio del calor extremo: una puerta abierta, un vaso de agua fría, una ducha, una conversación… y, quizás, una oportunidad de empezar de nuevo acudiendo al resto de recursos del Ayuntamiento.

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