Hay actividades lúdicas o artísticas que, indefectiblemente, se suceden cada año, o cada verano. En la cartelera de Madrid aparecen en julio y agosto, los Veranos de la Villa, las zarzuelas madrileñas en el teatro Gran Vía por la Paloma, y la visita de un ballet que ofrece El lago de los cisnes. No La bella durmiente, Giselle o Coppelia: tiene que ser el lago… parece que con este título el éxito en la taquilla está asegurado. Pues bien, el ballet de Tchaikovsy se instala brevemente en la Gran Vía con una compañía relativamente joven: el Ballet de Kiev.
El año 2017 Viktor Ischuk, bailarín solista de la Ópera de Kiev, decidió crear una compañía estable que reuniese a las estrellas más prominentes de toda Ucrania y pudiesen presentar al mundo el talento, la maestría y la profesionalidad de los artistas de aquel país. En el elenco figuran varios bailarines del Teatro de la Ópera de Kiev. Tiene en repertorio varios de los títulos más populares de la danza clásica: El lago de los cisnes, El Cascanueces, La bella Durmiente, Don Quixote, Giselle, Carmen, Scheherazade, Les Sylphides, La Cenicienta, o los más contemporáneos, Zorba el griego y Eyes wide Shut. Tiene la sede en el Centro Internacional de Cultura y Artes de Kiev, Ucrania. A Madrid han llegado con cuarenta artistas.
El lago de los cisnes, que representan con la coreografía de Marius Petipa, se estrenó en Moscú el año 1877. La coreografía de Petipa se estrenó en 1895. Después de casi un siglo y medio, sigue cosechando el éxito allá donde se baila. El príncipe Sigfrido se enamora cada tarde de la princesa Odette, convertida en cisne por Rothbart. Solo por la noche recobra su figura humana y es cuando se produce el encuentro con Sigfrido. En el lago, la bandada de cisnes blancos controla la presencia de humanos. Solo con la muerte de Rothbart, se deshará el encantamiento y las jóvenes volverán a la vida. Pero antes de que se produzca esa muerte, el príncipe será engañado por el cisne negro, Odile, capaz de provocar la pasión del joven durante la fiesta en la que deberá elegir esposa.
A la incuestionable belleza de la partitura se añaden algunos momentos coreográficos magistrales, como el paso a dos, el divertido paso a cuatro, o las espectaculares apariciones de los cisnes. Como era tradición, durante la fiesta del tercer acto se introducen danzas de diversas procedencias: Rusia, Nápoles y hasta España.
Desde la primavera del año 2021 Ucrania sufre la guerra iniciada por Rusia y que parece no tener fin. Por la difícil situación que atraviesan los ucranianos, esta compañía dona a la UNICEF un euro de cada entrada vendida para apoyar su trabajo en la emergencia. En las giras de los tres últimos años han enviado así casi 400.000 euros. Llegan a Madrid después de una breve temporada en Barcelona.
El lago de los cisnes está en el teatro Coliseum hasta el 1 de agosto. Después la compañía seguirá de gira por España hasta final de enero de 2026. Visitará, entre otras ciudades, Valencia, Sevilla, Granada, Málaga o Zaragoza. Tiene previsto volver a nuestra Capital en octubre. En diciembre, cumpliendo con otra tradición, traerán
El cascanueces.