La Residencia y Centro de Día Ensanche de Vallecas, el Centro de Alzheimer Fundación Reina Sofía y la Residencia con Centro Ocupacional (Resco) de Colmenar de Oreja, recursos cuya titularidad son de la Consejería de Familia, juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid y que son gestionados por la compañía de servicios esenciales, Clece, han participado en una actividad intercentros que ha combinado la terapia ocupacional, la socialización y el respeto por la naturaleza. El objetivo, involucrar a personas mayores y adultos con discapacidad en la elaboración conjunta de unas cajas nido para colocar en los jardines terapéuticos de las residencias.
“Hemos tenido muy buena colaboración y coordinación, nos hemos organizado para tratar de estructurarlo de manera adecuada porque era una actividad nueva y no teníamos unas pautas establecidas”, explica Laura Rubio, directora de la residencia de mayores Ensanche de Vallecas.
Cuando le propusieron la idea a la Resco, les pareció “estupenda”. “No se trata sólo de decorar esos jardines, sino de hacer una actividad conjunta con la comunidad”, subraya Raúl Cuesta, director de este recurso que atiende a personas adultas con discapacidad intelectual. Su equipo técnico se puso inmediatamente manos a la obra. “Lo que hacemos siempre desde el centro es fomentar muchísimo el reciclaje y, en este caso, no iba a ser menos. Nos pusimos a buscar madera ya utilizada para traerla y que las personas usuarias empezaran a desmontar, quitar clavos, lijar...”, aclara el director de la Resco.
Una actividad en tres fases

Dividida en tres partes, la actividad comenzó en febrero cuando, una vez preparado el material, realizaron un primer encuentro con las personas usuarias de las residencias en el taller de carpintería del centro ocupacional “para que se presentaran, conversaran, tuvieran un momento distendido, conocieran las instalaciones de la Resco y vieran también cómo trabajan los usuarios del centro ocupacional”, relata Cuesta. La cita sirvió, además, para explicar en qué iba a consistir la actividad y cómo se iban a organizar. “La primera toma de contacto fue fabulosa y vinieron encantados, vieron desde cero el inicio de la construcción de las casitas de pájaro que luego íbamos a colgar en nuestro jardín terapéutico y los materiales con los que se han hecho estas cajas”, añade Laura Rubio.
En la segunda parte del proyecto, en el mes de marzo, fueron las personas usuarias de la Resco quienes se desplazaron a ambos centros de mayores para realizar conjuntamente un taller para adornar las cajas nido ya fabricadas. “Compartieron una jornada de convivencia, de trasladar opiniones, mientras pintaban las casas, de manera inclusiva unos con otros”, apunta Raúl Cuesta. “Las pintaron y decoraron con témperas de varios colores mientras escuchaban música”, añade la directora de la residencia del Ensanche.
La tercera parte, colofón de la actividad, consistió en colocar las cajas nido terminadas en ambas residencias de mayores el pasado mes de mayo. “Esperamos a que hiciera buen tiempo para utilizar también el fabuloso espacio que tenemos en nuestro jardín terapéutico y hacer una actividad más lúdica, que no fuera solo limitarnos a colgar las casitas y ya está”, aclara la directora.
Socialización y conciencia medioambiental
La fabricación de las cajas nido, que ya están colgadas en los jardines terapéuticos listas para recibir a sus primeros huéspedes, no solo ha fomentado la socialización, sino que también ha promovido la conciencia medioambiental sobre la protección de la biodiversidad y las necesidades de preservar los hábitats naturales entre las personas usuarias de estos centros.
“A nivel cognitivo también es una gran actividad para trabajar el desarrollo de las habilidades manuales, la coordinación de la motricidad fina, la coordinación ojo-mano, la concentración y la atención. Digamos que es un taller que engloba muchísimos factores a nivel cognitivo dentro de lo que es la terapia ocupacional”, subraya la directora de la residencia del Ensanche.
Quique Soriano, usuario de la Residencia Ensanche de Vallecas, suele participar en todas las actividades del centro y no ha faltado a esta. Disfrutó a lo grande con todo el proceso, desde la primera visita a la Resco, de la que recuerda cómo “había uno que le ponía pegamento al tejado”, hasta la jornada en la que remataron el diseño. Aunque el momento culminante fue ver las cajas ya instaladas. “Las pusieron en el jardín y fue muy bien”, cuenta Quique. Un día en el que, según explica este usuario, celebraron una fiesta con almuerzo para poner fin a la actividad que disfrutaron todos los participantes
“Hacer las cajas nido no ha sido una labor fácil para las personas del centro ocupacional”, remarca su director. “Lleva muchísimo trabajo: hay que coger la madera, tratarla, lijarla, pasarla por una serie de máquinas para dejarla del grosor en el que se va a trabajar y que quede uniforme y acorde a la caja nido”, añade.
“Con la máquina tres funciones”, interviene para especificar Esmeralda Aparicio, una de las usuarias veteranas del centro ocupacional que ha participado en la elaboración de estos futuros hogares para pájaros. “Esmeralda trabaja muy bien y le pone mucho empeño a todo lo que hace”, la elogia el director de la Resco. Esmeralda presume de que las cajas les han quedado “muy bonitas” y si tiene que elegir una parte de todo el proceso, lo tiene claro: “A mí me gusta hacer la caja entera”, aunque también confiesa la satisfacción de “trabajar en equipo” con los mayores de las residencias.
Trabajo concienzudo y seguro
Sobre el nivel de dificultad de su elaboración, Esmeralda asegura que no le ha costado: “Solo hemos tenido que coger las medidas de la tabla, las hemos juntado con cola, unos clavitos y unos gatos de presión”. Todo ello, sin olvidar los guantes para proteger las manos. “Nos dan lecciones todos los días de cómo se debe trabajar en el taller. Siguen las instrucciones a rajatabla de riesgos laborales de cada máquina, saben los equipos de protección que hay que utilizar y no es necesario ni que se lo recordemos”, asegura el director de la Resco.
Era la primera vez que trabajaban de forma conjunta y de manera coordinada con estas residencias, pero ya han realizado trabajos o actividades lúdicas y educativas con otros centros. “Este año, hemos dado el pistoletazo de salida para hacer jornadas de convivencia en diversos colegios e institutos sobre diferentes temas como, por ejemplo, tomar conciencia sobre la importancia del reciclaje o abolir por completo el bullying, entre otros”, apunta Cuesta.
La convivencia entre los participantes de cada centro, como recalca Laura Rubio, ha tenido “momentos de complicidad, de cariño, de empatía, incluso de admiración”.
En la Resco coinciden con el balance positivo de la iniciativa. “Estas actividades de convivencia, de comunidad, de conocerse, las agradecemos todos. Ellos, principalmente, porque lo disfrutan al cien por cien. El trabajo dirigido a fomentar la inclusión, los encuentros generacionales, incentivan muchísimo para seguir trabajando y motivándonos día a día”, concluye su director.