En el mundo del fútbol, donde se celebra la pasión, el esfuerzo y el talento en el terreno de juego, también persiste una sombra silenciosa que muchas veces se oculta tras el ruido de los goles y las victorias: la homofobia. Ese enemigo invisible se cuela en los vestuarios, en las miradas y en las palabras no dichas, dejando en un lugar apartado la libertad y la dignidad de quienes solo quieren ser ellos mismos.
En un contexto donde la lucha por la igualdad y la diversidad gana cada vez más espacio en la esfera pública, el fútbol emerge como un entorno con mayores restricciones de libertad y empatía. Así lo reflejaron varias voces protagonistas del deporte en el estreno y el posterior coloquio del corto Capitanes que ha abierto un espacio para hablar sin miedo y construir un futuro más inclusivo.
En un momento clave del calendario, a pocas semanas del inicio del Orgullo LGTBIQ+, el cortometraje Capitanes se ha proyectado este martes en el Teatro del Barrio, en el corazón de Lavapiés. La obra, dirigida por Kevin Castellano y Edu Hirschfeld, pone el foco en la homofobia persistente en el fútbol masculino, un entorno que continúa siendo hostil para la diversidad sexual.

La proyección fue seguida de un coloquio con voces destacadas del periodismo deportivo y futbolistas profesionales que han visibilizado este tabú. Participaron el periodista de Onda Cero Raúl Granado, uno de los pocos profesionales del sector que ha hablado abiertamente de su bisexualidad; la periodista Lorena González, autora de Guarda Silencio, novela inspirada en casos reales de discriminación en vestuarios; la futbolista del SD Huesca Marta Pedarnau, activista por la igualdad en el deporte; y el jugador del UD San Sebastián de los Reyes, Alberto Lejarraga, primer futbolista en activo en España en declararse homosexual.
El evento ha servido para abordar sin miedo los prejuicios y las dificultades a las que se enfrentan muchos futbolistas que no encajan en el modelo heteronormativo impuesto durante décadas en el fútbol masculino. Capitanes se convierte así en una herramienta poderosa para iniciar conversaciones difíciles pero necesarias en un futuro más inclusivo dentro y fuera de los campos.
Voces protagonistas del coloquio y sus aportaciones
Los directores del cortometraje han contado su experiencia sobre cómo fue rodar esta historia. “Lo que más complicado se nos hizo, sin ninguna duda, fue buscar el lugar donde grabar. Se intentó grabar en estadios de Primera y Segunda División, pero 14 de 16 clubes se negaron rotundamente cuando conocieron la temática. Y de los grandes equipos ni hablar. Solo Cádiz y Real Sociedad se mostraron algo más abiertos”.
La futbolista Marta Pedarnau ha puesto sobre la mesa las diferencias que existen entre el fútbol femenino y el masculino en cuanto a visibilidad y normalización de la diversidad sexual. “En el fútbol femenino es verdad que se ha creado un lugar de acogida y un lugar en el que todo ha sido bastante más normal y llevadero. Para mí, ver un corto como este supone mucho, porque lo podrías haber hecho en el fútbol femenino, hubiese sido maravilloso, igual que es este, pero creo que lo necesitamos más en este contexto, ¿no? Porque la situación sigue siendo la que es. No existe esa visibilidad, como a lo mejor la que nosotras tenemos”.
Por su parte, Pedarnau ha señalado además que el problema del fútbol, sobre todo masculino, viene por una falta de “formación, porque es para echarse a llorar los partidos de niños y niñas pequeñas ¿cuánto nos preocupamos?”.
Tras la proyección del corto, Alberto Lejarraga ha compartido su experiencia y percepción sobre el ambiente que aún se vive en el mundo del fútbol. “A veces tengo la sensación de que se ve desde un punto de vista un poco pesimista, de que todo va a ser difícil, va a ser complicado, va a ser imposible poder ser tú en un vestuario”. Además, ha confesado que “muchas veces yo me he sentido culpable por verlo así, porque realmente no debería ser yo quien se sienta mal por contar cómo soy, debería de ser la otra persona quien se sienta culpable”.
Es para echarse a llorar en los partidos de niños y niñas pequeñas
Pero la realidad es que existen muchas barreras sociales y deportivas a la hora de hablar libremente sobre la sexualidad. “Primero tienes el freno del vestuario, de tus compañeros, de saber si tus compañeros te van a admitir o no, el freno de tu entrenador. Hay declaraciones de hace no muchos años de futbolistas y de entrenadores diciendo que no, vamos, que ni se les ocurriría compartir el vestuario con una persona homosexual. Luego está el freno del propio departamento de prensa del club: estás loco, ¿dónde vas? ¿Esto qué es? El propio club, que te dice: no, mira, pero es que en tu camiseta hay un patrocinador de determinado país que cuando tú digas esto va a venir aquí y nos va a quitar el patrocinio y con ese dinero te pago su sueldo. ¿Quieres dejar de cobrar? Pues venga, cállate. Luego, todos los factores externos, tu familia, tus amigos. La religión”, ha reflexionado Raúl Granado.
Lejarraga ha transmitido cómo se sintió cuando habló más abiertamente sobre su sexualidad y la reacción de sus compañeros. “Realmente el vestuario suele ser un sitio seguro, y he recibido algunas caras raras a lo largo de estos años, pero sí que es cierto que mis compañeros no han dejado de tratarme como antes. Hay algunas veces, como por desgracia en el fútbol se usan comentarios muy homófobos, cuando sueltan alguno yo les suelo frenar, pero noto que cuando estoy yo intentan cambiar esas palabras por otras. Creo que eso también es un cambio hacia positivo”.
El periodista deportivo ha confesado que ha pasado por la misma situación. “Esta semana, estaban en antena, y yo no estaba allí, pero lo escuché desde mi casa, y un compañero dijo “es que este es un poco más sensible”, le escribí de inmediato y le pregunté: oye, ¿qué significa esto de que es más sensible? Su respuesta fue: no pero que yo no soy un machirulo de estos es que me ha salido así, bla bla bla. Y yo sé que, si yo hubiese estado en antena, él no hubiese hecho ese comentario”.
14 de 16 clubes de Primera y Segunda División se negaron rotundamente cuando conocieron la temática
La periodista y escritora Lorena González ha contado lo que le sucedió personalmente cuando intentó difundir su libro. “Yo tengo colegas futbolistas, de equipos muy altos, que les pedí que se leyeran el libro. Al principio solo les decía que iba de fútbol y cuando empezaban a leer, al darse cuenta de que hablaba sobre la discriminación que sufren las personas homosexuales en el fútbol, ninguno de ellos se los ha terminado de leer y ninguno de ellos ha sido capaz de subir algo a sus redes sociales ni una reseña para una supuesta amiga. No les interesa este tema, esa es la realidad”. González ha destacado la importancia de visibilizar estas experiencias para derribar prejuicios y crear entornos deportivos más inclusivos.
Finalmente, entre una oleada de aplausos, el diálogo ha concluido cargado de emociones y sinceridad, poniendo en evidencia que, a pesar de los avances, la homofobia sigue siendo una realidad latente en el fútbol masculino y que iniciativas como Capitanes son necesarias son necesarias para abrir espacios de reflexión, empatía y cambio.