“La movilidad ciclista en el Madrid de Almeida va a pedales”. De esta manera arrancó su intervención el concejal socialista Ignacio Benito Pérez en el Pleno del mes de marzo del Ayuntamiento de Madrid. El edil denunciaba que, a diferencia de otras ciudades españolas y de las principales capitales europeas, Madrid sigue “sin desarrollar una infraestructura segura y conectada que permita los desplazamientos en bicicleta entre puntos estratégicos de la ciudad”.
En el horizonte de la capital no se vislumbran grandes avances en materia ciclista, a pesar de que el Consistorio trazó en 2008, por unanimidad, el Plan Director de Movilidad Ciclista de Madrid (PDMC). Años más tarde, en 2016, el proyecto fue revisado y ampliado con la vista puesta en 2025, pero, a pocos meses de su finalización, los avances siguen siendo escasos y los objetivos del Plan permanecen casi intactos.
Ese primer plan, aprobado durante el mandato de Alberto Ruiz-Gallardón, planteaba la creación de 430 kilómetros de nuevas vías ciclistas segregadas, ya fuera construyéndolas desde cero o aprovechando las reformas de los principales ejes de la ciudad. Para alcanzar ese objetivo, el Consistorio debía construir unos 50 kilómetros de carril bici al año. Sin embargo, esto no se cumplió, como quedó reflejado en la revisión del plan en 2016, bajo la alcaldía de Manuela Carmena. Según ese informe, la ciudad apenas contaba con 292 kilómetros de carriles ‘bici’, lo que suponía solo 70 kilómetros más que al inicio del plan.
Ambos proyectos contemplaban una Red Básica Ciclista. Se trata de un plano en el que el Ayuntamiento de Madrid “elaboró aquellas zonas por las que debía discurrir los diferentes ejes ciclistas de la ciudad, donde la velocidad de los motorizados es mayor que en otras vías secundarias”. Sin embargo, el Consistorio ha apostado por los carriles “multimodales” o ciclo-carriles, un “eufemismo” para referirse a un “carril supuestamente adaptado a la bicicleta, pero que se trata de una vía convencional, donde los coches sobrepasan el límite de 30 kilómetros hora y donde no se garantizan las distancias laterales ni traseras de seguridad vial con las bicicletas”, en palabras del presidente de Pedalibre, Miguel de Andrés, quien califica la red ciclista de la ciudad de Madrid de “inconexa, escasa y con muchas deficiencias”.
Esas vías híbridas obligan a los ciclistas a compartir con los vehículos el mismo espacio, a pesar de la inseguridad que esto genera. “Cuando hablamos de movilidad en bicicleta, hablamos de una alternativa real, segura y accesible a todas las personas. No nos vale con pintar carriles en medio de la carretera. Eso es un engaño”, dice el presidente de Pedalibre.
De hecho, este tipo de carriles han protagonizado una disputa entre el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) y el Ayuntamiento por el peligro que suponen para las personas con discapacidad visual o con movilidad reducida. Discrepancia que ha llegado a los tribunales.
Vías “peligrosísimas” para la ‘bici’
Esta asociación ha denunciado en más de una ocasión la inseguridad de carriles bici como el del paseo de las Delicias, una vía señalizada con una pintura en el suelo, ubicada entre la carretera y la zona de aparcamientos de los vehículos, que suelen aparcar en segunda fila empujando a los ciclistas a hacer malabares. Lo paradójico es que el propio Martínez-Almeida calificó esta infraestructura, diseñada durante su mandato, como “peligrosísima”. Una declaración que no pasó desapercibida para colectivos y defensores de la bicicleta, quienes convirtieron sus palabras en una campaña que llegó el pasado mes de febrero a las marquesinas de Arganzuela.

Otro de los carriles muy criticados ha sido el construido en la calle Serrano, debido a su estrechez, giros y baches. Por otro lado, en el Paseo de la Castellana se habilitó un tramo unidireccional de 4,4 kilómetros, entre Plaza de Castilla y Raimundo Fernández Villaverde. Aunque se considera un eje clave para la movilidad ciclista en la capital, su falta de conexión con otros carriles, como el de la avenida del General Perón, sigue siendo un reto pendiente.
Todo ello conlleva que “miles de madrileños no se atrevan a coger la bicicleta porque no tienen calles ni vías seguras”.
Lejos de otras capitales europeas
En Madrid, a pesar de que el 80 por ciento de los desplazamientos de la ciudad son menos de ocho kilómetros, se encuentra “muy lejos” de otras grandes ciudades europeas en términos de infraestructura ciclista como Ámsterdam, Copenhague o Berlín.
“Gracias a la 'inmovilidad' de Almeida estamos a años luz de grandes capitales como Berlín, París, Viena o Londres, donde la movilidad ciclista es un eje fundamental de la movilidad de la ciudad, donde la gente recoge a los niños del colegio, van al trabajo o al mercado en bicicleta”, apunta Rita Maestre, que ve en esos desplazamientos cortos que se realizan en la ciudad como “una oportunidad única para la movilidad ciclista”.
“El Consistorio opta por un camino equivocado y contrario al que están planteando otras capitales europeas y ciudades españolas”, señala de Benito.
Pero no solo en ciudades europeas se apuesta por la ‘bici’ como medio de transporte. En España, ciudades como Sevilla, Barcelona, Valencia o Donostia están defendiendo la movilidad ciclista con la adecuación de carriles bici seguros, pero también promoviendo el alquiler de este tipo de transporte.
Presupuestos participativos
La ‘bici’ es una de las propuestas “más punteras” año tras año en los Presupuestos Participativos. Los carriles bici se aprueban, pero luego “nunca se ejecutan”. Aunque la situación “es mucho más sangrante” en este 2025, ya que el Ayuntamiento no ha admitido ni un solo proyecto relacionado con la bicicleta: “Habrán dicho que para no hacerlos, pues no los administramos”, critican desde Pedalibre.
La entidad ciclista también denuncia que algunas vías, que fueron “viables” durante mandatos pasados como el de la calle Embajadores, en el Gobierno de Martínez-Almeida, han sido calificadas de “inviables” por los mismos técnicos, siguiendo lo que consideran que es “una directriz política”.
“Como no ha ejecutado el Plan Director de Movilidad Ciclista, Almeida tiene la excusa perfecta para no atender las solicitudes ciudadanas que llegan a través de los presupuestos participativos o para dilatar las decisiones de intervención: lo que hace es declararlas inviables argumentando que forman parte de la red básica contemplada en este plan”, juzgan desde Más Madrid.
“Es un sin sentido que el Ayuntamiento se haya cargado todos los proyectos de los Presupuestos Participativos y también aquellos que estaban incluidos dentro del Plan de Movilidad Ciclista”, señalan desde el PSOE.
Una propuesta rechazada de nuevo en el Pleno
La iniciativa llevada al Pleno por el PSOE, de la mano del concejal Ignacio Benito Pérez, buscaba instar al Gobierno de José Luis Martínez-Almeida a ejecutar “inmediatamente” los carriles recogidos dentro del Plan Director de Movilidad Ciclista de Madrid, que aún no han sido construidos y que pudieran presupuestarse a lo largo de 2026 y 2027 aquellas vías que no pudieran iniciarse en este presente año, además de iniciar ese proceso para aprobar el nuevo plan director, que comprenda un periodo de cinco años (2027/2032).
Una medida que recibió el voto positivo de Más Madrid, PSOE y Vox, pero que no salió adelante por la negativa del equipo de Gobierno: “Votaremos, no”, anunció de forma premonitoria el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento, Borja Carabante.
No era la primera vez que se debatía sobre este proyecto ciclista en el Pleno de Cibeles. Ya en el mes de noviembre, el grupo municipal Más Madrid solicitaba la ejecución del Plan. “Lejos de atender propuestas como la que hicimos en 2023 para construir 14 itinerarios de carriles bici seguros y conectados entre sí, para dotar a la ciudad de una red básica ciclista, Almeida no ha hecho nada en los últimos años. De hecho, en 2024 no fue capaz de ejecutar el único tramo de carril bici previsto (en la Gran Vía de San Francisco) y ha renunciado a seguir construyendo el carril bici de Castellana”, ha manifestado Rita Maestre.
Para la izquierda, “no existe voluntad política” para ejecutar los carriles proyectados dentro del plan director de 2008 y que Almeida apoyó en su prórroga de 2016 como concejal de la oposición y como alcalde en los Acuerdos de la Villa en 2020.
“En Madrid se sigue premiando al coche sobre el peatón y la bicicleta. Es curioso como en los Acuerdos de la Villa, que se trataba de repensar qué Madrid se quería al salir de la pandemia, se entendía que la bicicleta debía ser una de las piedras angulares del nuevo modelo de Madrid, pero todo ha quedado en un cajón de Cibeles”, denuncia el edil socialista a este digital.
También Vox llevó una propuesta para fomentar el uso de la ‘bici’ con el carril bici de Recoletos-Castellana, una vía que a pesar de contar con la unanimidad de la Cámara no ha sido construida: “¿Por dónde van a circular las 7.000 bicicletas si paralelamente no se acometen las vías ciclistas”, se pregunta Fernando Martínez Vidal, de Vox.
“Desde el Grupo Municipal de VOX en el Ayuntamiento de Madrid denunciamos la incoherencia del Partido Popular, que vota en contra de planes que ellos mismos aprobaron en mandatos anteriores. Esta actitud demuestra su falta de seriedad y su escaso compromiso con los madrileños”, manifiestan a este digital. Para Vox, el Gobierno de José Luis Martínez-Almeida gobierna a “golpe de titular” y “promete lo que no está dispuesto a ejecutar”: “El Partido Popular aprueba proyectos que luego abandona o rechaza por puro cálculo político”.
Ampliación de BiciMad a los 21 distritos
La respuesta negativa del equipo de Gobierno de José Luis Martínez-Almeida a este tipo de propuestas suele estar sustentada a la llegada de BiciMad a los distritos de Villaverde, Villa de Vallecas, Vicálvaro, Hortaleza, Barajas y San Blas, las seis zonas a las que no llegaba este servicio antes de su mandato. Pero para el edil socialista, este "hito" destacable del plan de movilidad de Almeida solo se debe a que ha podido ejecutarlo gracias a los fondos europeos transferidos por el Gobierno de Pedro Sánchez.
"Ampliar este servicio a toda la ciudad ha costado 48 millones de euros, de los cuales 30 han sido financiados por el Gobierno de España, procedentes de los fondos europeos. Sin esa ayuda habría sido imposible", destacaba.
Ignacio Benito Pérez también crítico el escaso mantenimiento de estas bicicletas haciendo alusión a un informe de Pedalibre, que señala que dos de cada tres 'bicis' no deberían de ser aptas para su circulación porque son "inseguras a nivel técnico". "Almeida actúa cuando tiene el dinero de otros, de lo contrario no actúa", denuncia el concejal.

Desde Pedalibre también exponen a este diario el peligro que supone que las bicicletas no reciban un mantenimiento constante por parte de la Empresa Municipal de Transportes, encargada de su gestión. Según esta asociación, los dibujos de las ruedas "han desaparecido" dejandolas "completamente lisas" en un buen número de bicicletas, lo que produce más accidentes.
Ya en su momento, la Empresa Municipal de Transportes preciso a este digital que los neumáticos no eran como los de un coche y contaban con "una estructura maciza, sin cámara de aire en su interior, da flexibilidad y agarre del mismo modo al asfalto”. Unas declaraciones que ponen en duda desde Pedalibre: "Si el dibujo es completamente liso y desgastado, las ruedas no agarran a la superfice. No se pueden hacer giros bruscos o frenadas porque el agarre de las ruedas deja muchísimo que desear y más sobre un pavimento mojado".