El II Informe de Satisfacción del Estudiantado Universitario, impulsado por el observatorio de la Asociación Espacios de Educación Superior (ESdeES), ha revelado datos clave sobre la percepción que tienen los alumnos de la educación superior en España. Este estudio revela que la universidad sigue siendo la opción educativa superior más atractiva en España, a pesar de los retos en materia de satisfacción estudiantil y adaptación a nuevas demandas. Con un aumento del 18 por ciento en el estudiantado desde 2008, a pesar de la reducción del 20 por ciento en la población joven, el curso actual marca un récord histórico con más de 1.800.000 personas cursando estudios de grado, máster o doctorado. Alfonso González Hermoso de Mendoza, presidente de la asociación educativa, lo resume de forma contundente: “Las universidades deben poner mucho más el foco en el estudiantado”.
Los estudiantes valoran su experiencia universitaria con una media de 3,30 sobre 5. Aunque el 38,5 por ciento de los encuestados se considera promotor de su universidad, la satisfacción general es poco entusiasta. A este respecto, González Hermoso de Mendoza destaca que “las universidades pueden hacer mucho para mejorar la experiencia estudiantil, desde vincular la carrera de los profesores a su actividad docente hasta facilitar el acceso a estancias en otras universidades y prácticas en empresas”.
Uno de los hallazgos más significativos es la diferencia en la satisfacción entre los estudiantes de universidades públicas y privadas. Mientras que el 34,3 por ciento de los alumnos de universidades públicas se consideran promotores de sus centros, en las privadas este porcentaje asciende al 58,6 por ciento. Además, las universidades privadas no presenciales son las que tienen un mayor porcentaje de estudiantes satisfechos.“Es paradójico que los estudiantes no presenciales se sientan más atendidos que los presenciales”, explica González Hermoso de Mendoza. “Esto indica que las universidades presenciales están infrautilizando su mayor valor diferencial: la relación personal y directa con los profesores y compañeros”, añade.
El rol de la universidad en el desarrollo personal

Uno de los aspectos mejor valorados por los estudiantes y antiguos alumnos es el impacto de la universidad en su desarrollo personal. La experiencia universitaria no solo aporta conocimientos y competencias profesionales, sino que también moldea la identidad de los estudiantes. “Lo que más destaca la gente que ha pasado por la universidad es cómo ha contribuido a su desarrollo personal”, afirma González Hermoso de Mendoza. “Incluso aquellos que no han terminado su titulación reconocen que su paso por la universidad ha sido clave en su vida”.
Otra conclusión que se extrae del informe es que las mujeres muestran una mayor satisfacción que los hombres en 26 de los 28 indicadores evaluados, mientras que los estudiantes que se identifican con otro género son los menos satisfechos. Por su parte, los antiguos alumnos valoran de manera positiva el impacto de su paso por la universidad en su desarrollo personal (4,17 sobre 5) y en su formación profesional (3,88 sobre 5). Sin embargo, su relación posterior con la universidad recibe una valoración baja de 3,13 sobre 5.
“Es paradójico que los estudiantes no presenciales se sientan más atendidos que los presenciales”
El estudio también pone en evidencia una de las grandes carencias del sistema universitario: la falta de atención psicoemocional. Los estudiantes de universidades públicas valoran este aspecto con un 2,57 sobre 5, mientras que en las privadas la puntuación sube a 3,13.
“Las universidades tienen un enorme recorrido en el ámbito del cuidado del estudiantado. No pueden limitarse a transmitir conocimientos y otorgar títulos, deben crear entornos inclusivos y ofrecer servicios de apoyo que atiendan las necesidades sociales y emocionales de los estudiantes”, subraya González Hermoso de Mendoza.
Por otro lado, aunque la empleabilidad es un factor importante, no es el principal motivo por el que los estudiantes eligen su universidad. Aun así, el informe revela que los antiguos alumnos valoran de manera muy positiva el impacto de su formación en su vida laboral y económica. “Es un error pensar que los estudiantes solo buscan empleabilidad”, comenta González Hermoso de Mendoza. “La universidad es un espacio de formación integral donde se adquieren competencias y se desarrolla una identidad personal”.
En lo que se refiere al profesorado, los resultados del estudio explican que tiene una visión más positiva de la universidad que los estudiantes. Destacan diferencias en la valoración de la enseñanza de habilidades transversales (soft skills), con una puntuación de 3,77 por parte del profesorado frente a 2,90 de los estudiantes. Además, los docentes de universidades privadas valoran mejor la personalización del aprendizaje (90,3 por ciento frente a 70,3 por ciento en las públicas).
Una llamada a la acción
“La universidad es un espacio de formación integral donde se adquieren competencias y se desarrolla una identidad personal”
El informe deja claro que hay aspectos que mejorar en la universidad española. La flexibilidad de los planes de estudio, la incorporación de tecnologías de aprendizaje y el apoyo a la participación estudiantil son algunas de las áreas clave a reforzar.
“Las universidades deben escuchar más a los estudiantes y hacerlos partícipes de su evolución”, concluye González Hermoso de Mendoza. “No pueden excusarse en la falta de participación de los alumnos; es su responsabilidad generar un entorno atractivo, inclusivo y enriquecedor”.