Donald Trump ha firmado varias órdenes ejecutivas en Estados Unidos, las cuales incluyen la prohibición del servicio militar para personas transgénero. Estas acciones representan un retroceso en las políticas de inclusión que habían sido implementadas por administraciones anteriores y son parte de una reestructuración más amplia del Ejército estadounidense.
Entre los detalles más relevantes se encuentra la prohibición del servicio militar trans, donde Trump sostiene que las personas trans no cumplen con los requisitos físicos y mentales necesarios para formar parte de las Fuerzas Armadas. Además, ha eliminado el acceso a tratamientos hormonales y quirúrgicos relacionados con la transición de género en el contexto militar. Por otro lado, se han suprimido criterios de diversidad que consideraban género, raza o etnia en el proceso de reclutamiento, con el objetivo declarado de evitar lo que se denomina "discriminación positiva". También se han impuesto restricciones adicionales, como la obligación para las mujeres trans de utilizar instalaciones designadas para hombres y viceversa, así como la prohibición del uso de pronombres que no correspondan al sexo biológico asignado al nacer. En cuanto a la revisión de políticas, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, tiene un plazo de 60 días para proponer nuevas normativas sobre la inclusión de personas trans en el ejército. Estas decisiones han suscitado críticas por parte de organizaciones defensoras de los derechos humanos, que las consideran discriminatorias y contrarias a los avances hacia la igualdad.