Con motivo de la conmemoración del centenario del fallecimiento del pintor Joaquín Sorolla – que se celebra este 2023 – el Museo Sorolla y la Fundación del Museo Sorolla se han fijado como objetivo conseguir que su nombre figure en la estación de Metro Iglesia, que se encuentra a escasos 200 metros de la que fue su casa en Madrid y que ahora acoge su museo.
Esta reivindicación vuelve a tomar fuerza después de que, en 2018, la familia del pintor – coincidiendo con el centenario de Metro de Madrid – pusiera en marcha una recogida de firmas para que la estación Iglesia adquiriera el nombre del pintor. Una reivindicación que, según el tataranieto del pintor Luis González, cuenta con el apoyo de las administraciones de la zona de Chamberí y los vecinos lo ven “con buenos ojos”.
Ese mismo año, otras estaciones de Metro cambiaron su denominación, por ejemplo, la estación de Atocha pasó a denominarse Estación del Arte por su proximidad con el Museo del Prado, el Thyssen-Bornemisza y el Reina Sofía o la estación de Metropolitano, que pasó a llamarse Vicente Aleixandre. Por todo ello, la familia consideró que era el momento oportuno para “promocionar la figura de Joaquín Sorolla”.
La familia llegó a recoger más de 1.500 firmas en metro-sorolla.org y decide.madrid.es y desde entonces han seguido reivindicando a través de las redes sociales la posibilidad del cambio (@metrosorolla).
“Con las firmas conseguimos reunirnos con la consejera de Transportes de aquel momento y el director de Metro, pero no hubo una comunicación oficial. Nos llegó que fue el arzobispado quien no veía bien retirar el nombre de Iglesia, pero solo queremos la defensa y promoción de la figura de Joaquín Sorolla”, asegura Luis González.

Con el centenario del fallecimiento del pintor, el Museo Sorolla y la Fundación del Museo Sorolla han cogido el testigo de la familia porque consideran que “es el momento propicio”. “Ahora es cuando todas las entidades públicas (Administración central, Comunidad Autónoma y Ayuntamiento) trabajan comprometidas en la celebración del Año Sorolla a través de su participación en la Comisión Nacional creada al efecto. Creemos que puede haber sintonía y compromiso, pero hace falta voluntad para hacerlo”, manifiesta Enrique Varela, director del Museo Sorolla.
“Es buen momento para reconocer la dimensión de su figura”
Desde el Museo señalan que durante este año han hecho un “esfuerzo muy grande” para desarrollar un programa de actividades ambicioso para el centenario. Iniciativas que están teniendo “abrumadoramente el respaldo de la ciudadanía”. En materia de comunicación, la pinacoteca ha realizado monedas conmemorativas con la Casa de la Moneda, un sello rememorativo con la Real Casa de Correos, así como tematización de trenes. Pero el nombre de la estación de Metro es la “más importante y trascendente”.
“La familia Sorolla (Clotilde y sus hijos) hicieron un regalo a los madrileños de enorme trascendencia, decidieron desprenderse de sus bienes más preciados y crear en Madrid el Museo Sorolla. Creo que es de justicia que, con la generosidad y apoyo de todos, podamos recuperar el nombre de la estación en honor del maestro valenciano que decidió echar raíces en Madrid y enriqueció notablemente la dimensión de nuestro patrimonio cultural”, señala Varela, que asegura que desde la pinacoteca están trabajando y reuniéndose con “los interlocutores que tienen responsabilidad (Comunidad de Madrid, Ayuntamiento y Metro) para implicarles en la recuperación del nombre de la estación Sorolla.
Devolver el nombre de Sorolla a la estación
Para Varela, recuperar el nombre de la estación Sorolla es un acto de “reconocimiento y celebración a su figura y su obra por parte de todos los madrileños”. Porque llamar Sorolla a la estación de Metro Iglesia no sería una cosa nueva.
El 17 de octubre de 1919, el rey Alfonso XIII inauguró el primer tramo de metro de Madrid, que comenzaba en la estación de Sol y se prolongaba hasta la parada de Cuatro Caminos.
En el recorrido de esta ruta, en una primera instancia la estación de Iglesia tenía previsto llamarse Martínez Campos, si bien en las últimas decisiones antes de abrirlo al público se deliberó denominarla con su nombre actual debido a la ubicación de la Parroquia de Santa Teresa y Santa Isabel, situada frente a la boca de Metro, en el corazón del Distrito de Chamberí.
Fue con la llegada de la II República en 1931 cuando se decidió renombrar la estación a Sorolla, apellido del pintor valenciano que tan bien supo inmortalizar el mar Mediterráneo junto al que nació, dada la proximidad con su Casa Museo. “Ese hecho suponía que los poderes públicos madrileños comprendían el alcance y la importancia de la creación del Museo y la refrendaban y apoyaban con la nueva denominación de la estación de metro Sorolla”, dice Valera.
Ocho años después de finalizar la Guerra Civil, la estación recuperó el nombre de Iglesia, que mantiene hasta la actualidad, si bien desde la Fundación Museo Sorolla recuerdan que en 1960 la plaza bajo la que se sitúa la infraestructura sí cambió su denominación plaza de la Iglesia a glorieta del Pintor Sorolla, descartando cualquier vinculación política con el reconocimiento que reclaman para el artista.
“Esta propuesta está fuera de todo posicionamiento ideológico, político o religioso. La figura de Sorolla se encuentra por encima y alejado de todo eso. Es uno de los grandes maestros de la historia del arte español en su conjunto, con una dimensión internacional incuestionable. Nuestra iniciativa solo mira por acrecentar la dimensión pública de su figura”, confiesan desde el Museo.
Un reclamo turístico
El alcance de las obras del pintor trascienden nuestras fronteras y son muchas las personas que cada año se acercan al museo para contemplar su obra. La existencia de la estación de Metro, junto a la pinacoteca, sería “de enorme utilidad” para el potencial turístico. “Tendría significativas repercusiones para el desarrollo local, con mayores beneficios tanto en la hostelería como en el comercio, suponiendo un importante reclamo turístico para la zona, dada la notoriedad que hoy tiene Sorolla”, indica Varela.
También el tataranieto de Sorolla reconoce la “importancia” que tendría que la estación recuperara el nombre de su familiar para el flujo de turistas. En 2022, el Museo Sorolla – todavía con los estragos de la pandemia latentes – superó los 260.000 visitantes y este 2023 espera alcanzar la barrera de los 300.000, con el impulso del centenario.
Hasta ahora, la presencia de visitantes en el museo está siendo “abrumadora” y desde el Museo aseguran estar “impresionados y agradecidos por el magnífico respaldo de los ciudadanos al pintor en el centenario de su muerte”.
De hecho, el pasado 10 de agosto, en pleno y caluroso verano, el Museo realizó un “pequeño e íntimo homenaje” al pintor en el día de su fallecimiento y la respuesta del público les impresionó.
“Los visitantes traían ramos de flores, fue emocionante e inesperado”
Junto a la reivindicación del cambio de nombre de la estación de Metro, Museo Sorolla está valorando la posibilidad de tematizar la parada por dentro con el objetivo “de realizar una acción de gran impacto visual y comunicativo”. Un hecho que sucede de manera “puntual” y del que están seguros de que ha tenido “su repercusión” acercando la pintura de Sorolla al público, pero que quieren trasladar de manera definitiva.
Complejidad del cambio
Una de las mayores trabas para renombrar esta estación estaría en el elevado coste del cambio de cartelería y mapas de Metro Madrid. No obstante, esta administración ya ha cambiado algunas de sus paradas con anterioridad. “Somos conscientes del esfuerzo que significa este cambio, pero entendemos que es un esfuerzo que los madrileños y usuarios del metro en general, entenderán y acogen con satisfacción dentro del Año Sorolla”, recalcan.
“La recuperación del nombre ‘estación Sorolla’ debería ser un reconocimiento público, ciudadano, a Joaquín Sorolla como artista universal, y también un reconocimiento de Madrid, a quien echó raíces en esta ciudad y, de manera extremadamente generosa, nos legó su casa y toda su magnífica colección de pintura a los ciudadanos de Madrid y de España para que se creara un museo público”, sostiene Varela.
Sorolla nunca olvidó sus raíces valencianas, pero Madrid fue su tierra de acogida y lugar donde desarrolló su proyecto de vida y su trayectoria profesional, y donde sus descendientes (su mujer y sus hijos) decidieron “dejarnos ese maravilloso legado que es su casa museo”.
Actualmente, el Museo Sorolla se encuentra en pleno proyecto de ampliación a cargo del estudio Nieto y Sobejano Arquitectos, lo que duplicará su actual extensión hasta los 6.000 metros cuadrados e implica una previsión de crecimiento de los próximos años. El proyecto tiene dos fases: creación del nuevo espacio de ampliación y la rehabilitación de la casa museo. “Pretendemos, por un lado, dotarnos de nuevos espacios para desarrollar más y mejores actividades y cuidar mejor de nuestra colección (exposiciones temporales, eventos culturales, talleres de restauración, etc) y, por otro, restaurar la casa Sorolla, ya que, el paso del tiempo y los cientos de miles de visitantes al año, generan lógicamente un desgaste de su arquitectura y sus espacios y debemos restaurarlos”, apuntan.
También la obra pretende dotar de accesibilidad a la casa museo, algo que en la actualidad no es posible ofrecer y que genera numerosas quejas y denuncias por parte de los visitantes y los colectivos de personas con discapacidad motora. El Museo prevé que las obras estén concluidas en el verano de 2025.