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Vista Vicálvaro y fábrica Portland Valderrivas
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Vista Vicálvaro y fábrica Portland Valderrivas (Foto: Asociación Vicus Albus)

Portland Valderrivas: 100 años de la cementera que marcó a Vicálvaro

El centenario de la Portland Valderrivas

Por Alexandra Fernández
sábado 02 de septiembre de 2023, 09:00h
Actualizado: 08/09/2023 11:53h

A veces, el lugar de trabajo es más que eso. Y si no, que se lo digan a los vecinos del distrito madrileño de Vicálvaro. Durante casi 100 años, el barrio contó con una fábrica que significó mucho más, no solo para sus trabajadores, también para la historia del lugar.

Este 2023 se conmemora el centenario del inicio de la construcción de la fábrica de cementos Portland Valderrivas -en el entonces pueblo de Vicálvaro-. Por este motivo, los vecinos de la asociación Vicus Albus han organizado una exposición en su honor, con el objetivo de poner en valor y reivindicar la historia de la fábrica y de su pueblo. El presidente de la asociación, Valentín González, -conocido como el 'alcalde de Vicálvaro'- asegura que esta cementera “marcó un antes y después en Vicálvaro”. Este ex policía municipal, de origen extremeño, es un apasionado de Valderrivas -"las dos con uve, por favor"- y su historia, que nos acerca detalladamente mientras muestra los documentos y objetos históricos que conservan en la sede del colectivo vecinal.

La cementera: fuente de riqueza en Vicálvaro

“El Grupo Valderrivas se creó en el año 1905, en la zona de Vallecas. Allí tenían una fábrica de mosaicos y ladrillos en el antiguo barrio de Doña Carlota, donde se encuentra el Alto del Arenal. En esta fábrica, donde trabaja ya un alto volumen de personas, el gerente, el señor Ynzenga, decide diversificar el negocio y, además del ladrillo, deciden hacer cemento, que era una novedad en aquellos tiempos”, cuenta Valentín. Pero matiza que “al menos en España, aunque ya existía algo por ahí, aún no estaba muy extendido”.

"Marcó un antes y un después en Vicálvaro"

Años más tarde, en el año 1921-1922, “empiezan a hablar de comprar algún terreno en aquellas zonas que pudieran cumplir las condiciones idóneas. Era necesario que la zona contara con unas arcillas o una serie de elementos naturales” para poder construir una cementera. "Deciden comprar una serie de tierras en Vicálvaro porque aquí había mucha arcilla”, recuerda Valentín. En el año 1923 empiezan la construcción de la fábrica: “De ahí que estemos en el centenario”.

La construcción de la fábrica se prolongó dos años. En 1925 empezaron a producir cemento por primera vez. Uno de los primeros usos fue en el propio Vicálvaro, con el asfaltado y cementado de la calle Real del pueblo, desde Las Ventas del Espíritu Santo, hoy el barrio de Ventas, hasta Mejorada del Campo.

Foto: Asociación Vicus Albus

La creación de la nueva fábrica supuso que, en un pueblo eminentemente agrícola como Vicálvaro, se produjese una revolución, donde gran cantidad de trabajadores del campo se pasaron a la industria. Si mal no recuerda el presidente de la asociación, “por los datos que hemos leído en los años 20 se crea el primer horno de la fábrica, en los años 30 el segundo y así hasta llegar a tener cinco hornos. Con cada uno de ellos mayor era la producción”.

Esto permite entender cómo muchas familias vicalvareñas han vivido de esta industria durante años, desde sus inicios en 1925 hasta su posterior marcha. La fábrica, además de ser una de las principales fuentes de riqueza del pueblo, se benefició del posterior boom de la construcción en España, donde la creación de más pisos provocó la producción de más cemento. Esta circunstancia supuso también un antes y un después para los vicalvareños y los obreros de la fábrica, los cuales invertían horas extras trabajando a destajo.

"La fábrica se benefició del posterior boom de la construcción en España"

Gracias a ello, muchos trabajadores pudieron permitirse la compra de su piso con la correspondiente hipoteca y “aquello fluía”. Además, es posible que Valderrivas haya sido una de las empresas pioneras en cuanto beneficios sociales para sus trabajadores: a finales de los años 20 se creó un colegio para los hijos de los empleados de la fábrica. Cumplía todas las garantías más que reseñables para la época, como la creación de su propio botiquín, enfermería y médico; nació su propio economato y llegó incluso a construirse una piscina para los hijos de los trabajadores y sus amigos. Un dato relevante si tenemos en cuenta que Vicálvaro no tuvo piscina hasta el año 1984.

Pero este crecimiento exponencial de la producción trajo consigo una parte negativa: “Tanto cemento y tanta contaminación que los vecinos que llegamos de fuera lo llegamos a notar. Por ejemplo, si tendías la ropa y tardabas en retirarla, tenía cemento pegado, y si llovía, más”, confiesa Valentín. Con el paso del tiempo, estos problemas provocaron las primeras quejas de las asociaciones vecinales. Algunas entidades empezaron a manifestar su descontento pese a la postura contraria del pueblo, pues era su riqueza y lo que les mantenía.

La fábrica Valderrivas supuso para Vicálvaro un antes y un después. Con su cierre en el distrito, muchos trabajadores se desplazaron a su nueva ubicación, donde se encuentra a día de hoy, en Morata de Tajuña. Con la marcha, también se sucedieron otros cambios en la directiva, pasando a las Koplowitz y después al mexicano Carlos Slim.

"Llegó a tener su propia piscina. Vicálvaro no tuvo hasta el año 84"

Los empleados que renunciaron a desplazarse al municipio que acogió el negocio se quedaron "en su barrio de siempre". En los años 50, la fábrica decidió construir una colonia de viviendas situadas en las inmediaciones de la cementera: "Se nombraron como viviendas para excombatientes de la Guerra Civil”. Una colonia que también ha sido reconocida como 'la colonia Valderrivas' formada por 80 chalets. En su día se clasificaron en tres tipos, dependiendo del grado del trabajador: "El obrero vivía en la más pequeña pero muy bien organizada. No les cobraban nada, todo corría a cuenta de la fábrica". De esta forma, los empleados podían ir ahorrando para comprarse su piso. Por otro lado, los chalets más grandes -150 metros cuadrados- para los directivos, solo dos poseían garaje. Y el director de la fábrica disfrutaba de un chalet separado del resto.

Lo que era y lo que queda

El presidente de Vicus Albus considera que tanto Valderrivas como los Ynzenga siempre se portaron de manera ejemplar con el pueblo, aunque reconoce, con cierta resignación, que el grupo celebrase el centenario del grupo -desde 1905 a 2005-, pero no el de la fábrica de Vicálvaro, de 1923 a 2023. Pese a todo, insiste en que “la empresa supuso un hito para el barrio: en expansión y en ofrecer trabajo a varias generaciones. Tras eliminarse la fábrica se construyeron más de 6.000 viviendas en lo que ahora se conoce como el barrio de Valderrivas.

"Solo resiste un pino. Lo demás desapareció"

De la fábrica solo resiste un pino en la zona de la entrada: “Lo demás desapareció. Pedimos que se quedara alguna chimenea de recuerdo. Había una del año 1925 que era preciosa, toda de ladrillo. Dijeron que no se podía. Se las cargaron todas”, lamenta el responsable de la asociación. No obstante, gracias al interés y compromiso de los vecinos, amigos, comercios y otros particulares, así como de la propia familia Ynzenga, han logrado recuperar numerosos documentos y objetos de la fábrica. También antiguos planos y fotografías, fruto de donaciones.

Desde el colectivo recuerdan la importancia y repercusión de la exposición. La muestra será inaugurada el lunes 4 de septiembre, a las 18.00 horas en el Centro Social Polivalente de Vicálvaro: "Recuerden las dos con 'uve', como Valderrivas".

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