La boga, la colmilleja, el cacho y la bermejuela son varias de las especies protegidas que habitaron el Manzanares a mediados del siglo XX y que ahora, tras un periodo de adaptación, serán soltados en las próximas semanas en el tramo urbano del río madrileño.
En los estanques de la Estación Regeneradora de Aguas Residuales (ERAR) de Viveros de la Villa se está llevando a cabo la adaptación de cuatro especies de peces. Ahora están en una fase de aclimatación hasta que llegue el momento de reintroducirlos en el cauce del río Manzanares en un futuro cercano. El delegado del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, y el concejal a cargo de Limpieza y Zonas Verdes, José Antonio Martínez Páramo, han realizado una visita a las instalaciones este miércoles para conocer en detalle el proceso que precede a la liberación de estos peces en el río de la ciudad. Después de las anteriores sueltas el Ayuntamiento de Madrid sigue adelante con estas iniciativas. A través de la cría controlada de estos peces de agua dulce, el Consistorio se centra en crear reservas genéticas y generar ejemplares adecuados para ser reintroducidos en su entorno natural.
Conservar el hábitat y controlar las especies invasoras
Para el el área dirigida por Carabante, la salvaguarda de las especies debe ir acompañada de la protección y regeneración de su hábitat. En este sentido, es fundamental implementar acciones de conservación in situ que, en el contexto del río Manzanares, se enfocan en restaurar los ecosistemas del cauce y el bosque ribereño, mejorar la calidad del agua, mantener los caudales ecológicos y controlar las especies exóticas invasoras. Estas intervenciones deben llevarse a cabo a largo plazo para asegurar el éxito y la verdadera recuperación del entorno natural.
Además los servicios encargados de la conservación del río dentro del Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad han identificado los lugares y métodos más apropiados para la liberación de estas especies, considerando sus características ecológicas. Antes, se ha llevado a cabo una campaña para controlar las especies invasoras de peces en los puntos de liberación.
Método de la suelta
Antes del inicio de este proceso de suelta, los técnicos han tenido que relizar labores de medición, sexado y marca individual de cada ejemplar alojado en los estanques de los Viveros de la Villa. Además, se recogerán muestras de escamas y aletas de 30 de ellos para realizar un análisis genético en colaboración con los laboratorios del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC), con el objetivo de futuros estudios sobre la evolución de la diversidad de las poblaciones.
Posteriormente, los peces serán trasladados en bidones azules de 60 litros equipados con aireadores portátiles hasta la zona de liberación: los alrededores de la pasarela de Mingorrubio, cercana al estacionamiento y la zona de recreo de El Pardo. Una vez allí, si es necesario, se les dará un período de adaptación a la temperatura del agua del río antes de ser soltados. Desde el Consistorio destacan que anualmente, durante finales de la primavera, el servicio de conservación del río del Ayuntamiento de Madrid realiza un seguimiento de la fauna piscícola del río.
Proceso de renaturalización
Fue en 2016, bajo el mandato de Manuela Carmena cuando, en colaboración con Ecologistas en Acción, el Cosistorio emprendió un cambio radical en la visión del río con el objetivo de restituir su curso natural. La primera acción tomada en mayo de ese mismo año consistió en liberar todas las presas a lo largo de sus 7,5 kilómetros urbanos. Este hecho marcó el inicio del proceso de renaturalización del río y la revitalización de su función como corredor ecológico. La apertura de las compuertas y la consiguiente reducción del nivel del agua, restableciendo la dinámica fluvial original, propiciaron la formación de bancos de arena e islotes pequeños que hoy actúan como enlaces para las especies entre las secciones alta y baja del río.