La primera fase de las obras del enlace de Rivas-Vaciamadrid con la M-50 deberían haber finalizado el pasado mes de junio, tal y como informó Madridiario y la propia revista municipal a finales de febrero. Sin embargo, las adversidades han jugado en contra de los tiempos y el Consistorio no se atreve a dar un nuevo plazo: “No tenemos fecha, ni estimación”.
Las lluvias torrenciales del mes de junio se convirtieron en el principal enemigo de unas obras que ya no terminarán en la fecha prevista. Según apuntan desde el Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid, esas adversidades meteorológicas han ocasionado que el terreno estuviera húmedo en la parte interna. La empresa adjudicataria ha ido aplicando en el terreno distintas capas de tierra para nivelar el terreno por donde pasarán los futuros carriles y acometer el entronque definitivo con la M-50.
Durante las últimas semanas, los operarios de las obras no han detenido su actividad, aunque no han podido avanzar hasta llegar al nivel deseado de tierra porque para ello debía desaparecer la humedad filtrada y hacer acopio de materiales.
Enlace con la M-50: arrancan las obras from Ayuntamiento Rivas Vaciamadrid on Vimeo.
El segundo motivo de este retraso ha sido el elevado coste de los materiales, como consecuencia de la crisis económica derivada de la guerra de Ucrania. Un incremento que, según el Ayuntamiento, ha ascendido en un 15 por ciento (14,96) y ha obligado a regresar al presupuesto inicial por el que se adjudicó la obra, que supera los seis millones de euros: “La empresa (UTE- Unión Temporal de empresas formada por Licuas SA, Construcciones Rico SA y Asfaltos Vicálvaro SL) ofreció una rebaja en el presupuesto del 15 por ciento, pasando de 6,3 millones de euros a 5,4 millones, por lo que, este incremento en el precio de material no ha afectado al presupuesto inicial de las obras que arrancaron en junio de 2022”. La modificación del contrato fue aprobada el 14 de julio en una Junta de Gobierno extraordinaria.
El pasado 6 de julio, el Ayuntamiento se reunió con la empresa adjudicataria con la intención de actualizar la información sobre el estado de la obra y poner una nueva fecha en el calendario para el fin de esta primera fase del proyecto. Sin embargo, el Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid no ha querido comprometerse a estimar cuándo terminará esta primera fase de actuación en el enlace de la ciudad con la M-50. “El Ayuntamiento y la UTE adjudicataria están trabajando en la nueva calendarización del proyecto, por lo que no hay una fecha prevista aún para la puesta en marcha del enlace que, por otra parte, es una obra de mucha envergadura”, apuntan.
Visita de la alcaldesa en febrero
El pasado mes de febrero, la alcaldesa Aída Castillejo visitó las obras de esta primera fase y sacaba pecho de un proyecto que promete “descongestionar la ciudad” y permitirá que “los 20.000 vecinos de La Luna puedan circular sin necesidad de atravesar toda la localidad”.
“Queda poco tiempo para que esos boletines mañaneros de la radio apunten a una mejor descongestión en los accesos a la A-3, al menos desde nuestra ciudad”, sostenía en aquel momento Castillejo.
Los cálculos del Ayuntamiento establecen que este enlace a la autovía de circunvalación reducirá en un 20 por ciento el número de desplazamientos diarios que genera la ciudad en la A-3. Asimismo, el trayecto desde la localidad hasta el centro de Madrid se verá reducido hasta en diez minutos.
Una reivindicación histórica
Casi desde el comienzo de la construcción de la M-50, hace ya más de 30 años, los ripenses han reivindicado el acceso a la vía. De hecho, el Ayuntamiento de Rivas ofreció ceder de forma gratuita varios terrenos para que el proyecto pudiera llevarse a cabo, aunque esta propuesta fue denegada en octubre de 2001.
Pese a que la reivindicación era siempre la misma – dar un enlace a Rivas con la M-50 – el proyecto ha ido cambiando a lo largo de una década con la intención de que se desarrollara. También fueron varias las partidas sin ejecución en los Presupuestos Generales del Estado y la crisis económica de 2008 tampoco ayudó a que el enlace fuera una realidad.

Rivas-Vaciamadrid se quedaba sin acceso a una autovía que cuenta con aproximadamente 85 kilómetros y da cobertura a 18 municipios madrileños (Las Rozas; Majadahonda; Pozuelo; Boadilla del Monte; Villanueva de la Cañada: Brunete; Villaviciosa de Odón; Alcorcón; Móstoles; Leganés; Fuenlabrada; Getafe; Pinto; San Martín de la Vega; Mejorada del Campo; San Fernando; Coslada y Torrejón).
Fue en 2015 cuando las reivindicaciones por parte de los vecinos del municipio cogieron más fuerza y, bajo la campaña ‘Rivas lo merece’, recogieron firmas en Change.org. Este pequeño empujón, acompañado del respaldo social y político, fue suficiente para impulsar – en septiembre de 2017 – una proposición no de ley de Unidas Podemos y PSOE en el Congreso de los Diputados que instó al Gobierno de la Nación a atender la petición de los ripenses.
La situación comenzó a desbloquearse en 2021, cuando el actual Gobierno de España destinó, a través del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, una partida inicial de 1,5 millones de euros que después sería ampliada a 6,5 millones tras varios encuentros parlamentarios tanto en la Asamblea de Madrid como en el Congreso de los Diputados.
Las obras fueron adjudicadas el pasado 24 de marzo mediante procedimiento abierto. Para ello, el Consistorio tuvo que asumir la titularidad de esta vía tras la negativa de la Comunidad de Madrid a participar en el proyecto.
¿En qué consiste?
El plan incluye la construcción de dos rotondas con sus correspondientes ramales de enlace en ambos márgenes de la autovía, junto al paso elevado de la M-823. Esta primera fase no permitirá determinados movimientos hacia el este de la autovía ni hacia la R-3.

La obra está siendo acometida de manera íntegra por el propio Ayuntamiento de Rivas, aunque la financiación corre a cargo del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Ambas administraciones cuentan con un protocolo de colaboración por el que el Ministerio asume toda la financiación de las obras a ejecutar en esta primera fase del proyecto.