El cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, la delegada de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, Andrea Levy, y la presidenta del Instituto de Estudios Madrileños (IEM), María Teresa Fernández Talaya, han participado en la presentación este lunes de una edición especial del Códice de los milagros de San Isidro, lanzada por el IEM y el Consistorio con motivo del Año Santo Jubilar con el que se celebran los 400 años de la canonización del patrón de la capital.
La Sala Capitular de la catedral de la Almudena ha acogido la presentación de esta edición que recoge la reproducción en facsímil del documento escrito en el siglo XIII, su transcripción, la traducción del latín y el estudio codicológico realizados por Tomás Puñal Fernández, doctor en Geografía e Historia y miembro del Instituto de Estudios Madrileños.

La junta directiva del Instituto de Estudios Madrileños, a propuesta de su presidenta, se planteó ya en octubre de 2021 sumarse a la celebración del cuarto centenario de la canonización de san Isidro con la organización de un ciclo de conferencias y la edición del conocido como el Códice de Juan diácono, redactado en el siglo XIII, en el que se recogen 61 milagros del santo a los que se unió uno más en 1426.
En consecuencia, organizó diez conferencias que fueron impartidas por miembros del Instituto a lo largo de los meses de abril, mayo y junio en el Museo de San Isidro y que fueron seguidas por más de 3.000 personas entre asistentes presenciales y visitas a la web del Instituto. Para cumplir el otro objetivo se le encargó a Tomás Puñal la transcripción, traducción del latín y el estudio codicológico del Códice de los milagros de San Isidro, cuyo original se guarda en el Museo de la Catedral de la Almudena.
Para poder realizar esta edición crítica y comentada, el Arzobispado de Madrid cedió el manuscrito que, en medio de fuertes medidas de seguridad, fue trasladado al Cuartel de Conde Duque donde los técnicos de la Biblioteca digital Memoria de Madrid, del Ayuntamiento de Madrid, colaboraron con el Instituto al encargarse del escaneado de los 28 folios escritos por ambas caras en el siglo XIII, a los que posteriormente se unió el milagro de 1426 y el acta notarial que se levantó en 1595.
El resultado de este trabajo es un volumen de 206 páginas, en tapa dura, que contiene el facsímil de 78 páginas del códice, el estudio realizado por Tomás Puñal y una presentación que escribió el Cronista de la Villa Enrique de Aguinaga y que entregó el pasado mes de abril, cinco días antes de su fallecimiento a los 98 años.
Así es el Códice
El Códice de San Isidro es un manuscrito del siglo XIII en pergamino de 28 folios de 30 centímetros de alto por 20 de ancho, datado en torno al año 1270. Se compone de dos partes y unos añadidos del siglo XV que se conservan actualmente en el Museo de la Catedral de la Almudena.
En 1421 y 1426 se agregaron en castellano y latín respectivamente dos certificados de los hechos milagrosos atribuidos al santo compuestos por tres pliegos o cuadernos rayados con punzón que difieren entre sí.
Se trata de una hagiografía, no una biografía al uso. Ofrece reseñas e información sobre la vida del santo y detalla los milagros obrados por su intercesión. La obra está escrita por dos escribas diferentes pero considerada de un mismo autor, diferenciando la autoría del proyecto y el que materialmente lo escribe.
El problema radica en sí fue escrito por Juan, un diácono de la iglesia de Santa María de la Almudena más tarde arcipreste de Madrid, o bien si fue escrito por Juan Gil de Zamora, preceptor del Infante Don Sancho, hijo de Alfonso X y futuro rey Sancho IV.
La obra está escrita en letra gótica redonda castellana de estilo caligráfico correspondiente al reinado de Alfonso X, la decoración se realiza a base de pequeñas miniaturas policromadas en las iniciales de las palabras con las que comienza el milagro.
El primero que analizó con detalle el manuscrito fue el jesuita padre Fidel Fita, más tarde fueron Manuel Díaz Díaz, catedrático de la Universidad de Santiago y Nicolás Sanz Martínez, archivero de la Catedral de Madrid, quienes, en 1983, con motivo del centenario del nacimiento del santo realizaron un estudio más pormenorizado del códice.
Finalmente, Tomás Puñal retomó la investigación profundizando en la figura de San Isidro y la relación existente entre el códice y el arca funeraria del siglo XIII donde reposaban sus restos.