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Se descubren nuevos datos sobre el origen de la epilepsia de Lafora

Se descubren nuevos datos sobre el origen de la epilepsia de Lafora

lunes 26 de noviembre de 2007, 00:00h
Un estudio con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) sugiere que la acumulación de azúcar en las neuronas podría explicar el origen de otras patologías neurodegenerativas.
Un estudio con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha identificado las bases moleculares de la epilepsia de Lafora, una enfermedad neurodegenerativa irreversible que surge en la adolescencia. En concreto, la investigación, que aparece en el último número de la revista Nature Neuroscience, descubre por qué esta patología puede surgir indistintamente por la mutación de dos genes diferentes y señala que el exceso de cadenas de glucosa en las neuronas es clave en su desarrollo.

Las conclusiones del estudio identifican que el efecto nocivo de la acumulación de glucosa en las neuronas es consecuencia de errores en un mecanismo regulador hasta ahora desconocido. Este mecanismo podría explicar el origen de otras enfermedades neurodegenerativas.

El investigador del CSIC Santiago Rodríguez de Córdoba, del Centro de
Investigaciones Biológicas (del CSIC), en Madrid, ha codirigido este trabajo
junto con el director del Instituto de Investigación Biomédica, Joan Guinovart. La colaboración entre ambos equipos ha logrado explicar el origen de los cuerpos de Lafora (pequeños depósitos compuestos de glucosa), que aparecen en las neuronas de los afectados y en células de órganos como el corazón o el hígado. Según los autores, la presencia de esta sustancia sugiere la implicación de la enzima glucógeno sintasa, la única productora de glucosa que expresan las neuronas.

El análisis del papel que juega esta enzima en la patología aclaró una de las incógnitas que rodeaban a esta enfermedad: su doble origen genético.
Guinovart ahonda en esta idea: “La enfermedad de Lafora está asociada a
mutaciones en dos genes, malina y laforina. Este doble foco de origen
constituía un enigma para los investigadores, ya que se ha demostrado que la
patología puede contraerse indistintamente a través de la mutación de
cualquiera de los dos genes, que están en regiones cromosómicas diferentes,
y sin embargo provocar los mismos síntomas”.

La investigación concluyó que este fenómeno se produce por la interrelación
que existe entre malina y laforina, puesto que ambos genes trabajan siempre
juntos con el objeto de mantener inactiva la enzima glucógeno sintasa. “Si
cualquiera de estos dos genes falla, por estar mutado, la enzima se activa
para producir glucosa de manera descontrolada”, explica Guinovart.
Este hallazgo, según las conclusiones del estudio, explica el origen de los
cuerpos de Lafora e identifica cómo surge el proceso neurodegenerativo de la
enfermedad.

Los avances sobre los mecanismos que desencadenan y bloquean la
producción de glucógeno que describe este artículo pueden ser de gran
utilidad para abordar el estudio de otras enfermedades neurodegenerativas y
neurológicas. “Hemos extendido la hipótesis de estudio a otras patologías en
las que se ha observado la presencia de glucógeno en neuronas, porque
ahora sabemos que esta molécula podría ser parte del problema” apunta
Guinovart.

Como explica Rodríguez de Córdoba, las conclusiones del trabajo aumentan
las expectativas de encontrar una estrategia para el tratamiento de la enfermedad, descrita en 1911 por el científico madrileño Gonzalo Rodríguez
Lafora, y que afecta a unas 200 personas en todo el mundo, según datos de
la Asociación Lafora España.

Las aportaciones españolas a la investigación sobre Lafora han sido claves en
el conocimiento de la enfermedad. El equipo de Rodríguez de Córdoba, junto
con José María Serratosa, identificó en 1999 el primero de los dos genes
relacionados con la patología, laforina. “El descubrimiento del doble origen
genético de Lafora ha permitido desarrollar métodos de diagnóstico más
rápidos y menos invasivos que facilitan la identificación de los individuos
predispuestos a sufrir la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas”,
apunta el investigador del CSIC.

Rodríguez de Córdoba recuerda, sin embargo, que persisten muchas
cuestiones por resolver en torno a esta enfermedad. Entre ellas, queda por
explicar por qué las neuronas mantienen evolutivamente a la enzima
glucógeno sintasa, cuando la producción de glucosa provoca su
degeneración.

Epilepsia de Lafora

Lafora, para la que no existe tratamiento, se manifiesta generalmente entre
los 10 y los 17 años de edad en forma de crisis epilépticas y, más adelante,
mioclonías (sacudidas involuntarias de brazos y piernas). Se transmite de
forma hereditaria a través de padres portadores de mutaciones en uno de los
dos genes relacionados con la enfermedad.
Su evolución está marcada por una degeneración progresiva del sistema
nervioso, acompañada de un deterioro de las funciones neuronales que
sumen al paciente en un estado vegetativo terminal unos diez años después
de su aparición. El foco principal de la patología se sitúa en el área
mediterránea. En España, por ejemplo, existen unos 20 afectados.
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