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Nueve estrategias contra la tristeza
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Nueve estrategias contra la tristeza

lunes 09 de septiembre de 2019, 14:18h

Vamos a ser honestos: todo el mundo está triste alguna vez, sufre o está de mal humor. Somos frágiles, nos quebramos, enfermamos y sentimos dolor, y es injusto decirnos a nosotros mismos o a los demás que no tenemos el derecho de estar tristes, desanimados o deprimidos.

Es un derecho inalienable, por más que las redes, los memes y algunos gurús del coach se empeñen en convencernos de que la felicidad total y continuada es posible. Tanto la simple tristeza, como cualquier estado de neurodivergencia, parecen estar hoy más que nunca bajo el escrutinio y el estigma de una sociedad obsesionada con comunicar y exhibir sólo su mejor cara.

Pero ¿puede prevenirse la tristeza? Existen, claro, hábitos y maneras de mantener nuestro estado de ánimo en las mejores condiciones posibles y de combatir, en la medida de lo posible, el malestar emocional antes de que este nos invada por completo y tengamos problemas peores.

Haz ejercicio

Si el bajón aún no te tiene grapado al sofá o a la cama, hacer ejercicio de manera regular genera endorfinas y es una de las mejores maneras de mantener nuestro estado mental en sus mejores condiciones. No hace falta que corras la maratón de tu ciudad, pero sí es importante una cierta regularidad. A veces, un simple paseo a diario, es suficiente.

Dedicate un tiempo


Ya, es verdad que a veces parece imposible sacar tiempo para todo y es fácil dejarse para el final. Pero planificar nuestras rutinas reservando un tiempo, aunque sea breve, a la semana para hacer algo que te haga feliz o te produzca placer puede ser una de las mejores decisiones de nuestras vidas.

Descansa adecuadamente

Es fundamental descansar una cantidad suficiente de horas al día. Mantener una rutina de sueño adecuada, hacer descansos periódicos de unos minutos durante el día para estirar las piernas, descansar la vista y permitir a nuestro cerebro resetearse es de suma importancia para mantener un estado de ánimo adecuado.

Emplea tiempo y energía en organizar

¿Has oído alguna vez el aforismo ordenarse por fuera para ordenarse por dentro? Pues es una verdad como un templo. Empezar la semana o terminarla, dedicando un par de horas a organizar nuestras tareas, tiempos y necesidades no solo reducirá nuestra carga mental, sino que nos permitirá encontrar el tiempo para nosotros y los que nos rodean, incluso cuando parece que no tenemos tiempo para nada.

Dedica tiempo a ayudar a otros

Ahora que estamos organizados ¿qué tal dedicar algo de ese tiempo que hemos arañado a ayudar a otras personas? No hace falta que nos embarquemos en una cruzada en tierras lejanas: pasar tiempo con nuestros mayores, dedicar esfuerzo al bienestar de otros, al de nuestro entorno o el de los animales, no solo produce una enorme sensación de satisfacción, sino que nos ayuda a relativizar nuestros propios problemas y adquirir una perspectiva mejor para afrontar nuestra propia vida.

Mejora tu alimentación

Somos lo que comemos, y comer de manera más sana, consciente y en sintonía con nuestra actividad física y estado emocional es una herramienta para mejorar nuestra salud emocional. Entender qué alimentos nos sientan mejor, en qué momento del día, asegurándonos de que cada día tomamos la ingesta adecuada de proteínas, azúcares, vitaminas y minerales contribuirá a que nuestro cerebro funcione mucho mejor.

Busca aliados en forma de suplementos

Ya hemos hablado de la importancia de una buena alimentación, pero no está de más introducir en nuestra rutina el consumo de suplementos nutricionales que nos aporten aquello que dietas particulares o circunstancias vitales nos impidan asegurar en el día a día. Está demostrado, por ejemplo, que unos correctos niveles de algunas vitaminas del grupo B, como la B12 o la B6, tienen una influencia importante en nuestro estado de ánimo.

Consultamos sobre este extremo a Narval Pharma, un laboratorio madrileño que comercializa un interesante nutracéutico, Afran, quienes nos explican que la vitamina B6 contribuye a una normal función psicológica, y a la reducción del cansancio y la fatiga, pero, es particularmente interesante cuando se incluye en la misma formulación que el safranal, el extracto del Azafrán. En el caso de nuestro producto Afran, se incluyen, junto al aporte de vitamina B6 y magnesio, 3mg de safranal, que contribuyen a mantener el equilibrio emocional, y el buen humor e incluso estimula la libido”.

Estos 3mg de safranal obtenido de manera biotecnológica no desnaturalizante serían muy difíciles de incluir de otra forma en nuestra dieta, lo que ejemplifica de manera muy clara por qué es una opción suplementarnos para estar mejor.


La importancia de crear

La tristeza, el sufrimiento y el desánimo, son emociones que destruyen y una buena manera de tenerlas a raya es introducir en nuestra rutina un espacio para crear cosas. No se trata de creerse el nuevo Van Gogh, sino de embarcarnos en actividades que nos ofrezcan la satisfacción de crear y construir; Proyectos de jardinería, bricolaje, pintar o dibujar por el placer de hacerlo, aprender a tocar un instrumento o escribir, aunque sea como desahogo y para nosotros mismos, hará que aprendamos mucho sobre cómo funcionan nuestras emociones.

Desconecta de las redes y del mundo

Vivimos en una era de hiperconectividad y sobreinformación. Las redes sociales, internet, pueden ser maravillosas herramientas para comunicarnos, aprender y conocer. Pero también son una gran fuente de ansiedad, frustración, violencia emocional o un espejo distorsionador en la que compararnos con el prójimo. Introduce en tu rutina pequeños tiempos diarios o un tiempo semanal más extendido en el que dejes de lado el ordenador y el móvil.

Tener una buena salud mental es tan importante, si no más, cómo conseguir una buena salud y forma física. Es evidente que en ocasiones factores clínicos, fisiológicos o vitales nos impiden alcanzar ese buen estado de salud mental, por más esfuerzo que hagamos y por mucho que tengamos unos hábitos de vida excelentes. En estos casos, es de gran ayuda ser capaces de hablar sobre ello, establecer redes de soporte y ponernos, sin culpa ni complejos, en manos de especialistas en salud mental, ya sean psicólogos, psiquiatras o terapeutas.