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Por qué solo te interesa apostar en webs con el sello “juego seguro”

miércoles 22 de mayo de 2019, 14:53h

El juego online despega en España. En 2018, superó por primera vez la barrera de los tres millones de cuentas de usuarios activas, un 50% más que el año anterior. ¿Podemos fiarnos?

Por qué solo te interesa apostar en webs con el sello “juego seguro”

El juego posee una regulación específica en España. Los operadores deben contar con una licencia que les obliga a ofrecer sus servicios bajo unas condiciones de seguridad para el consumidor. En el terreno físico, es fácil: sin autorización, no hay local. En un mundo digital sin fronteras, la administración lo tiene más complicado para mantener vigentes esas garantías hacia sus ciudadanos. Pero, ¿se puede saber si se está apostando en un lugar fiable?

España cumple en junio siete años desde que en 2012 comenzara a conceder las primeras licencias online. La decisión, en la práctica, supuso la regularización del sector y abrió la puerta a la instauración de un circuito legal. Una decisión esencial, porque todos los operadores que desde entonces quieren crear un negocio en el espacio internauta nacional deben hacerlo bajo el dominio .es y contar con esta licencia que reconoce que están al corriente de todos los requisitos jurídicos y técnicos que marca la normativa. Si no, su actividad pasa a ser considerada ilegal.

Las cuatro claves

La autorización lleva aparejada la concesión del sello “Juego seguro”, un banner que las empresas deben incrustar en sus páginas y que sirve para que el usuario sepa identificar rápidamente que está en un espacio “justo, íntegro, fiable y transparente”, como lo define el Gobierno. Dicho de otro modo: gracias a esta marca, la administración reconoce que la compañía que la luce respeta la normativa y vela por los derechos del consumidor.

Este modelo, que siguen casas como merkurmagic.es, es clave para que nada quede al azar fuera del tapete. Implica el cumplimiento de cuatro puntos clave: la existencia de reglas claras y transparentes, la prohibición de trampas o estafas, la seguridad con los depósitos y los cobros y una política de identificación que impide el acceso a menores. Unas 70 webs en España tienen esta habilitación, con lo que emplear operadores no seguros supone asumir riesgos innecesarios.

Además, este sello conlleva otros elementos sustanciales para el ciudadano, como la protección de sus datos, el establecimiento de un sistema homologado y la existencia de un servicio de atención al cliente. Por último, permite la autoexclusión, esto es, que las personas puedan solicitar que se vete su conexión a estas webs cuando se inscriban voluntariamente en el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego (RGIAJ).

La iniciativa ha contado con el respaldo del consumidor. Según la última memoria de la Dirección General del Juego, de 2018, el número de usuarios activos en la red estatal prácticamente se ha duplicado desde 2013 hasta alcanzar hoy el millón y medio; además, el de cuentas (un jugador puede tener más de una) se ha llegado a triplicar en solo cinco años. Entre las modalidades de juego permitidas, destaca el reciente crecimiento de los casinos online en las estadísticas oficiales, que, con un volumen de más de 8.000 millones de euros el año pasado, supera ya a las apuestas deportivas.