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De las calles a Internet

viernes 15 de junio de 2018, 10:09h

La prostitución existe desde épocas muy antiguas. Prácticamente desde que hay registros históricos se pueden encontrar referencias a esta labor sexual ejercida principalmente por mujeres y conocida con el popular eufemismo: “La profesión más antigua del mundo”.

De las calles a Internet
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Su funcionamiento siempre fue básicamente el mismo. Las prostitutas elegían lugares estratégicos de la ciudad para esperar a sus potenciales clientes o desempeñaban sus labores en algún local nocturno establecido para ello.

Con el paso del tiempo, la evolución global no se ha olvidado de la prostitución y han surgido nuevas formas de contacto para quienes la ejercen, así como algunos términos nuevos aplicables a las variables que se han generado.

En la actualidad, se conocen como escorts aquellas personas que, más que recibir un pago a cambio de sexo, se desempeñan como acompañantes. Es decir, que pueden ofrecer placer sexual en la cama, pero también están disponibles para acompañar a eventos, citas, cenas y casi cualquier requerimiento de sus clientes.

Por lo general, la diferencia de los servicios se ve reflejada en el precio y también en el tipo de clientes. Además, dicha evolución también ha influido en la manera de entrar en contacto, porque ahora los burdeles, las calles y los anuncios en los diarios han dado paso al mundo online.

Escorts online

Los servicios de escorts online tienen más demanda en las grandes ciudades. En Barcelona, este tipo de webs han alcanzado un gran éxito debido a que la confidencialidad y la posibilidad de verificar las fotos y perfil de cada una de las chicas, antes de contratarlas, son esenciales para las exigencias de los clientes más adinerados.

El paso de la prostitución del mundo real al mundo 2.0 es realmente importante, tanto para quienes ejercen esta labor como para aquellos que contratan sus servicios.

En primer lugar, esta dinámica otorga una mayor seguridad a ambos. Para las chicas (y en ocasiones chicos) que se dedican a esto, es mucho más seguro resguardarse tras la seguridad de la pantalla y evaluar a través de la posterior llamada si el cliente les parece de confianza o no.

Además, permite que ellas mismas dejen establecidas las reglas desde un comienzo: servicios que están dispuestas a ofrecer, si el mismo será a domicilio o en un hotel, y también el precio que cobrarán por estas tareas.

Para los clientes, la seguridad también es fundamental. Al entrar en la web, por lo general se les ofrece la posibilidad de revisar todo el perfil de las escorts, ver todas sus fotografías o incluso vídeos, para determinar si cumplen con los requerimientos que desean.

Por otra parte, este tipo de plataformas web certifican algunas veces la identidad de sus escorts, por lo que algunas cuentan con la garantía de calidad de la página. Este detalle otorga más confianza a los clientes.

También es posible revisar los comentarios de los clientes anteriores, para saber si las fotos y los servicios que ofrecen son reales.

Perfil juvenil y sofisticado

Al contrario de lo que alguien ajeno al mundo de la prostitución podría pensar, las chicas y chicos que se dedican a esto no cuentan necesariamente con bajos recursos. Por lo general son personas educadas, cultas, con grandes ambiciones, que utilizan esta “profesión” como un trampolín para alcanzar sus metas.

Muchas de las cualidades que poseen en materia de educación y cultura incluso suponen un plus en su perfil, lo que puede despertar el interés de clientes aún más sofisticados. Por ejemplo, una chica que entre sus características incluya hablar inglés, francés y portugués tendrá más posibilidades de ser contratada para servicios internacionales.

Lo mismo ocurre con los clientes. Lo más frecuente es que se trate de altos ejecutivos, viajeros, gerentes, políticos y personajes con poder que disponen de suficiente dinero para pagar los servicios de las escorts.

El sexo es importante, pero no es necesariamente el centro de todo este negocio. Los clientes con poder anhelan estar con personas que puedan representarlos en los eventos de alto perfil, por eso buscan este tipo de cualidades a la hora de elegir a sus acompañantes.

El debate moral acerca de la prostitución también ha existido desde hace mucho tiempo y, sin duda, seguirá existiendo. Muchas de las personas que la ejercen defienden su postura asegurando que no hacen daño a nadie y, de hecho, desempeñan un papel importante en la sociedad mientras reúnen el dinero necesario para lograr lo que desean.

Por su parte, quienes señalan la prostitución como un mal de la sociedad argumentan que pagar por sexo es algo reprochable moralmente, tanto como vender el cuerpo. A pesar de todo, la prostitución seguirá existiendo y es muy probable que siga evolucionando en conjunto con el resto del mundo.