Lo recomendable para no dejar que la grasa se acumule y que sea mucho más difícil de despegar, es limpiar la campana de forma frecuente e incorporar esto a la rutina de limpieza de la cocina.
Limpiar la campana extractora puede parecer un auténtico engorro de primeras, pero si se cuenta con la información suficiente, con buenos elementos desengrasantes y desinfectantes y con un poco de tiempo es mucho más fácil de lo que a priori puede parecer.
Las campanas domésticas cuentan normalmente con un extractor que succiona el humo presente en la cocina y con un sistema que filtra las macropartículas de grasa. Su principal función es esa, eliminar los humos para evitar olores y que se pegue en las paredes.
Es de vital importancia llevar de forma constante un mantenimiento y limpieza suficiente en la campana de cualquier hogar, ya que es una parte de la cocina altamente inflamable y la grasa acumulada en ella puede actuar como combustible y provocar un incendio. Además, la grasa acumulada dificulta el trabajo de extracción al obstruir los filtros cuando se acumula durante demasiado tiempo, suponiendo un gasto inútil su uso en estas circunstancias.
Pero ¿cuáles son los pasos a seguir para un mantenimiento correcto de la campana extractora? Los más importantes a tener en cuenta son los siguientes:
- Para la parte exterior de la campana, es decir, la parte visible; lo recomendable es que se limpie cada día al igual que se puede hacer con la vitrocerámica. La técnica más eficaz consiste en rociar la superficie con un producto desengrasante y dejarlo actuar durante unos momentos. Una vez el producto ha hecho efecto se puede proceder a limpiar con una bayeta previamente humedecida con agua caliente. Una vez el resultado sea el adecuado, se puede secar con papel de cocina.
- Para los filtros, lo aconsejable para una limpieza profunda es desmontarlos una vez al mes aproximadamente y fregarlos en el lavavajillas. Esto puede funcionar en caso de que no estén demasiado sucios. Si este es el caso, lo que mejor funciona es introducir los filtros en un barreño o balde con agua hirviendo y un chorro de amoníaco.
- Para limpiar el extractor y la zona interior de la campana, el truco que mejor funciona es poner ollas en la vitro con agua hirviendo y una mezcla de vinagre y zumo de limón. A la misma vez hay que encender la campana, cuando los vapores lleven un rato entrando arriba la grasa empezará a desprenderse hacia abajo. Se debe desconectar la campana y proceder luego a retirar la grasa para dejarla limpia.
La frecuencia de estas limpiezas dependerá siempre del uso más o menos intensivo que se le dé a la cocina.