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Bebé en brazos de una madre
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Bebé en brazos de una madre (Foto: Juan Luis Jaén)

¿Conoce las consecuencias de zarandear a un bebé?

lunes 04 de diciembre de 2017, 11:28h

El Hospital 12 de Octubre y Fundación Mutua Madrileña han lanzado una campaña para alertar sobre el peligro de zarandear a los bebés.

Pocas personas conocen las terribles consecuencias que puede provocar el zarandeo de un bebé cuando se intenta consolar su llanto, especialmente en el primer año de vida. Por este motivo, las unidades de Neurología y Neuropsicología Infantil del Hospital Universitario 12 de Octubre, en colaboración con la Fundación Mutua Madrileña han lanzado una campaña de concienciación dirigida a padres y cuidadores sobre estos peligros, basada en un estudio realizado por las mismas entidades.

La sacudida brusca de un niño pequeño para calmarle puede empujar su frágil cerebro contra el cráneo y provocarle graves secuelas. A esta sacudida se la conoce como Síndrome del Niño Zarandeado o Trauma Craneal No Accidental (TCNA), y puede ocasionar al bebé lesiones cerebrales muy importantes, problemas de visión, fracturas costales, asfixia e incluso el fallecimiento.

Una campaña de concienciación

En 2014 la Fundación Mutua Madrileña concedió ayudas para investigar el Síndrome del Niño Zarandeado, un estudio que desveló que los padres en España no conocen las consecuencias y los daños cerebrales que produce el zarandeo brusco en los bebés. Fue este el motivo por el que se ha realizado esta campaña.

“Consiste en un vídeo y un folleto informativo dirigido a padres y a cualquier persona que cuide un bebé, donde se explica las consecuencias de un zarandeo y se dan pautas para calmar a los bebés en el caso de llanto o cualquier otra situación, para así evitar que el niño sea zarandeado”, ha detallado Teresa Campos, gerente de la Fundación Mutua Madrileña.

Un bebé sano puede llorar durante horas

El objetivo del estudio ha sido conocer las características de los pacientes con Síndrome del Niño Zarandeado, así como su evolución y secuelas a largo plazo. Con él, se permite establecer estrategias de prevención para que los casos disminuyan.

Según el estudio realizado por el Hospital y la Fundación, el llanto evoluciona siguiendo una curva que comienza a las dos semanas de vida, tienen un pico a los dos o tres meses y disminuye a partir del cuarto o quinto mes de edad. Que el bebé sea capaz de llorar durante horas significa que está sano.

Este periodo de llantos -hasta el cuatro o quinto mes- se conoce como “período de llanto inconsolable” o “cólico del lactante”, y se caracteriza porque es un llanto que está fuera de control y que suele ocurrir por la tarde o durante la noche.

El Dr. Jesús Ruiz Contreras, jefe de Pediatría del Hospital Universitario 12 de Octubre, asegura que este llanto “se refiere a una situación en la que el bebé llora y llora y no se consuela ni cuando la madre lo acoge entre sus brazos, ni cuando le ofrece el pecho”, ha relatado.

“Comienza en el momento del nacimiento o a los pocos días de obtener el alta hospitalario. Suele tener siempre las mismas características: puede durar minutos u horas, el niño grita, se pone rojo… Es algo que puede terminar desquiciando a la gente de alrededor, porque se desconoce la causa del llanto, aunque se sepa que no es nada grave”, ha detallado el Dr. Ruiz.

Sin embargo, el experto asegura que al tercer mes ya es algo mucho más leve, y que sólo en un 15 por ciento de los bebés continúa hasta el sexto mes de vida. “Hay que tener paciencia hasta entonces, la peor situación que puede darse es que el adulto pierda el control y eso lo lleve a realizar acciones que puedan dañar al bebé”, ha advertido, concretando que el zarandeo del bebé puede ocasionar daños cerebrales irreversibles -lo que ocurre en un 70 por ciento de los casos-, y que incluso puede llegar a la muerte.

Desesperación ante el llanto del bebé

Según los especialistas del Hospital 12 de Octubre, el zarandeo del bebé no suele ser algo premeditado, sino que ocurre en momentos de desesperación: cuando el bebé no deja de llorar y los padres no son capaces de calmarlo.

Aunque este síndrome se da a todos los niveles socioeconómicos y culturales, en el estudio realizado por ambas entidades ha quedado de manifiesto que existen factores de riesgo, como la juventud de los padres, el aislamiento social y familiar, los embarazos no deseados o niños irritables o con problemas de neurodesarrollo.

El Dr. Rogelio Simón de las Heras, jefe de Sección de Neurología Infantil del Hospital Universitario 12 de Octubre, explica que según el estudio, “cuanto más jóvenes son los padres, más posibilidad de zarandeo existe, estando la media de edad en los 23 años en hombres y 22 en mujeres”.

“Es más probable también que se produzca el zarandeo en familias con problemas económicos, en hogares donde conviva mucha gente, en familias con miembros que sufran problemas psiquiátricos o algún tipo de adicción, y también en entornos donde exista violencia de género”, ha detallado el Dr. Simón de las Heras, además de destacar, en este último punto que “es más frecuente que el zarandeo lo realice un varón, es decir, el padre o padrastro, seguido de los cuidadores y en último lugar, en menos de un 10 por ciento de los casos, que se produzca en manos de la madre”, ha concluido.

Investigación sobre casos diagnosticados

Gracias a una ayuda a la Investigación Científica en Materia de Salud de la Fundación Mutua Madrileña, estos especialistas del Hospital 12 de Octubre han podido poner en marcha un estudio para evaluar todos los casos de niños con diagnóstico de TCNA atendidos en el hospital desde el año 2002. Esta investigación es especialmente relevante ya que “no existen datos epidemiológicos en España, ni se llevan registros oficiales en ninguna Comunidad”, destaca Rogelio Simón, Jefe de Sección de Neurología Infantil del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

Desde esa fecha, este hospital ha registrado un total de 24 casos con una edad comprendida entre 1 y 8 meses, de los que 4 fallecieron. El 91 por ciento de ellos precisó ingreso en UCI Pediátrica y un tercio requirió intervención neuroquirúrgica. De los supervivientes, 14 han tenido seguimiento en el 12 de Octubre, teniendo en cuenta que un 71 por ciento de ellos presenta secuelas neurológicas mayoritariamente graves.

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