2364 | Yo - 14/09/2016 @ 11:22:57 (GMT+1)
Todo derivo en un dictadura de 40 años en los que a mucha gente toco sufrir el hambre , los malos tratos y la falta de LIBERTAD y para mas INRI al ganar los sublevados (gracias a decenas de miles de mercenarios moros y a los ejércitos de Hitler y musolini) las calles e España quedaron a su disposición para poner los nombres de colaboradores de la dictadura cruel y otra vez los del Partido mas corrupto de la Historia de la Democracia salen en su defensa
2360 | Carlos García - 14/09/2016 @ 10:25:45 (GMT+1)
El ppartidoppodridoSL en breve llevará y presentará el cambio de Gran Via por el de La Legión Condor y naturalmente la cantamañanas y narcisista de cifuentes ( en miniscula) lo aprobaria.
2359 | Manuel - 14/09/2016 @ 09:21:21 (GMT+1)
Nos están haciendo entrar en un amasijo de déscordinacio y malos entendidos unos con otros y lo que verdaderamente cuenta es que mi España se rompen por las costuras y estamos viendo tonterías que no nos resulve otros grandes problemas muy graves ocultos
2355 | Pepe - 14/09/2016 @ 01:18:03 (GMT+1)
Que pena no exista documento visual para desmontar el mito de esa frase. Unamuno dijo Canarias, tierra de flores sin olor, frutas sin sabor, hombres sin honor y mujeres sin pudor, y tiene estatuas en las Islas, se paso antes del golpe a las filas de Franco, la República lo ceso como rector de la Universidad, ese dia Unamuno represento a Franco, no tenia espacio como orador, se enfrento a Ramos y Peman no a Millán Astray, no hay dos versiones idénticas de los sucedido, y Millán lo que dijo fue esto;
Millan Astray su intervención: Entonces yo me levante y en forma ecuánime dije: Quiero hablar; Unamuno contesto: No hay palabra. Yo, como respuesta me dirigí a los presentes y repetí. Quiero hablar. Hable y dije literalmente:
Estudiantes universitarios, los que ahora podéis escucharme y los que no podéis porque estáis en las trincheras defendiendo a Dios y a la Patria. Cuando termine la guerra con la victoria que Dios nos dará, tened mucho cuidado al escuchar las palabras de ciertos hombres que, dominando el léxico y con perversa intención, hacen juegos malabares con las palabras y los conceptos, para llevar a vuestros corazones al engaño. Nada más dije. Me aplaudieron.