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El futuro de las políticas sociales está en la innovación

jueves 28 de abril de 2016, 12:29h
Hace unos meses leí un libro extraordinario sobre políticas públicas. Se trata de “El retorno de los chamanes”, de Victor Lapuente.
En dicho libro se lanzan ideas muy estimulantes. Me gustaría destacar una, la de que la diferencia entre un buen y un mal gobierno no reside tanto en si las políticas que se aplican son de derechas o de izquierdas sino en quién controla la retórica de un país.
Según el profesor Lapuente, esa retórica puede estar dominada por los chamanes, aquellos que tienen ya la respuesta de antemano, nos ofrecen una teoría sobre la raíz de nuestros problemas y tienen un plan para resolverlos; o por las exploradoras, que parten de la duda y el escepticismo, experimentan con lo que tienen a mano, y eso les permite encontrar soluciones individuales a dilemas concretos.
Dentro de esta retórica, la de la exploradora, es donde se enmarca la propuesta de Ciudadanos de trabajar en una estrategia de innovación social y en la puesta en marcha de un programa de bonos de impacto social que propongan una solución innovadora a problemas de índole social.
La Comisión Europea nos hace un llamamiento para que encontremos nuevas formas de satisfacer las necesidades sociales que no están adecuadamente cubiertas por el mercado o por el sector público.
Entre esas nuevas formas, destacan de manera especial los bonos de impacto social, que son un instrumento que ofrece un mecanismo innovador para la puesta en marcha de programas sociales de resolución de problemas.
Los bonos de impacto social se están desarrollando con fuerza en los países de la OCDE desde la primera experiencia puesta en marcha en Reino Unido en 2010 con un gobierno laborista. A continuación lo han hecho también, Alemania, Holanda y Portugal. Y vendrán muchos más.
El funcionamiento del bono consiste en que un grupo de inversores sociales adelanta el dinero a una entidad social para la puesta en marcha y la ejecución del proyecto y acuerda un pago por éxito con la Administración Pública referenciado a las métricas que se establezcan de inicio. El presupuesto previsto por parte del inversor, incluye una evaluación de eficiencia económica que trata de demostrar el retorno económico del programa en función de los ahorros producidos por el mejor y menor uso de los sistemas de protección. El inversor acuerda con la Administración competente la devolución de su inversión, que puede incluir un pago superior a lo invertido, en función del éxito del programa.
Creemos que es nuestra obligación que los centenares de inversores que, además de rentabilidad, quieren dar sentido a sus inversiones, apuesten su capital en proyectos transformadores.
La ciudadanía tiene un papel que desempeñar por sí misma, ya sea mediante la sociedad civil organizada, el tercer sector, la economía social o las empresas; debemos aprovechar sus iniciativas y su energía para transformar la sociedad. En Ciudadanos estamos cómodos en una economía de mercado. Sólo nos gustaría que esa economía de mercado fuera más social, que no es otro que el modelo que defiende nuestra Constitución en su artículo 1. Nos negamos a que no exista un camino intermedio entre las políticas neoliberales (el mercado por encima de todo) y el intervencionismo (donde lo público y sólo lo público es la solución).
La igualdad y la solidaridad entre ciudadanos hacen necesaria la intervención de los poderes públicos para asegurar la efectividad de los derechos sociales. Pero es imprescindible hacer compatible la economía de mercado con el principio de igualdad de oportunidades. No pretendemos sustituir al Estado pero sí aprovechar el dinamismo de la iniciativa privada para poner en marcha proyectos que por su novedad o dudas acerca de su éxito no se harían.
Hace unos años muchos de los proyectos sociales que se pusieron en marcha en España fueron financiados por las obras sociales de las Cajas de ahorros. Con independencia de la tragedia que supuso su destrucción para las políticas sociales en su conjunto, también es cierto que muchas de las inversiones de esos años de vacas gordas no se hicieron con suficiente rigor y hoy nos encontramos con proyectos a medio gas o que no fueron nunca evaluados, instalaciones sobredimensionadas o directamente abandonadas.
La innovación social y los bonos de impacto social pretenden exactamente lo contrario. Introducir criterios de eficacia y eficiencia en los proyectos sociales y medir su éxito.
En esa apuesta por la innovación social en la Comunidad de Madrid estamos en Ciudadanos.

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