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Palacio de las Comunicaciones o de Cibeles y ayuntamiento de Madrid.
Palacio de las Comunicaciones o de Cibeles y ayuntamiento de Madrid.

Un Pleno de cafetería

martes 27 de enero de 2015, 18:15h
El primer Pleno del año en el Ayuntamiento de Madrid tuvo poco músculo administrativo y mucho de política de pasillo y, sobre todo, de cafetería. Salvo el PSOE, todos

los grupos tienen aún sobre la mesa complicados rompecabezas internos de cara a hacerse con el sillón de alcalde.

El de este martes fue un Pleno con sabor a despedida e interregno. Despedida al pulso informativo por la gestión municipal en la capital e interregno político hasta que todas las formaciones estén en la senda de la carrera electoral. Fue una sesión especialmente seguida desde el hemiciclo por los concejales de todos los grupos, que acostumbran a hacer vida de pasillo y cafetería, coto habitual de caza para periodistas en busca de información. Entre café y café, un día más, se dibujaba el pulso de la actualidad. Los ediles que salieron a ese ruedo solo trasladaron silencios, sonrisas y generalidades. En el salón de plenos, ni los políticos (con chácharas constantes), ni la prensa prestaban demasiada atención a la labor del organismo legislador municipal.

La primera que lo demostró fue la alcaldesa Ana Botella, que desapareció del Pleno tras responder a sus preguntas de rigor, con la excusa de la presentación del Spain Global Tourism Forum en Ifema, y ya no regresó. Más de uno habla de que en el último mes se ha dedicado a tratar de demostrar que ha hecho los deberes durante su ciclo como alcaldesa, antes de que las elecciones la borren 'de facto' del mapa político municipal. En cuanto a la información, los medios de comunicación esperan que comparezca este jueves tras la Junta de Gobierno, tras cuatro semanas de ausencia.

Si Botella hacía la cruz, Antonio Miguel Carmona se convertía en la cara. El candidato, el único del que puede decirse que ha tenido una carrera electoral razonablemente tranquila hasta ahora, se ponía la camiseta de los desahuciados de pisos de la EMVS frente al Palacio de Cibeles. El autodenominado 'joven profesor' está en todos los pleitos y todas las fotos. Una especie de candidato 'hipervitaminado' loco por entrar, cuando algunos de sus compañeros de partido no han terminado de salir. Mientras, en el interior, su formación política continuaba su labor municipal, con un Jaime Lissavetzky, actual portavoz, mucho más sereno desde que anunció que no concurriría a los comicios.

La otra ausencia significativa fue la de Jorge García Castaño, hasta hace unos días concejal de Economía y Hacienda de Izquierda Unida en el Ayuntamiento. El motivo real de su partida ha sido un buen montón de diferencias políticas irreconciliables con el resto de la formación, que parten del enfrentamiento entre los sectores de IU-CM que apoyan a sus actuales portavoces (Ángel Pérez y Gregorio Gordo) o a los candidatos elegidos en primarias (Tania Sánchez y Mauricio Valiente). En el Grupo Municipal de IU tienen interés en que el enfrentamiento interno de la formación concluya para poder empezar a articular proyectos políticos de cara a las elecciones (es decir, que quieren saber si el equipo de los candidatos se escinde definitivamente de IU). La situación es complicada y no está del todo en sus manos. Todavía no está claro el futuro de Ganemos, al que el sector de Sánchez y Valiente se adscriben y el aparato de Izquierda Unida se resiste por la fórmula electiva que quiere imponer Podemos como condición 'sine qua non' para garantizar su participación.

El portavoz de la formación, Ángel Pérez, muy criticado por su labor de coordinación en IU durante el período en que los consejeros de Caja Madrid contaban con tarjetas 'b', está a la espera de la decisión de la federal de Izquierda Unida para saber si es expulsado o no de la formación junto al portavoz en la Asamblea, Gregorio Gordo, tal y como ha pedido el sector de Tania Sánchez. A raíz de una proposición de UPyD para apartar a imputados y condenados de las listas municipales, Pérez ha criticado a su organización afirmando que "tener el historial limpio" en lo que se refiere a delitos de corrupción "no garantiza nada", únicamente conseguir "duchas frías por gentileza de la dirección y desde la fraternidad".

El Partido Popular continúa inmerso en la rumorología a la espera de que Mariano Rajoy mueva ficha con sus candidatos para Madrid, algo que está previsto que se conozca para principios de febrero. Todo, a pesar de que la consigna general es que no se está en las elecciones sino en la gestión de la ciudad. El antiguo núcleo duro de los aguirristas se debate entre decidir 'con el corazón' (planteando un tandem Esperanza Aguirre- Ignacio González) 'o con la cabeza' (Cristina Cifuentes y Aguirre o González). Nadie descarta alguna sorpresa (como la consejera de Educación, Lucía Figar), aunque estos son los nombres más repetidos entre los ediles populares. No obstante, desde la formación y entre sus contrincantes, se sospecha que, si finalmente la candidata es Aguirre, y no gana las elecciones, no esperará a ser líder de la oposición, sino que abandonará el cargo. El grupo de los 'cifuentistas' no esconde su predilección por la delegada del Gobierno, abogando por ella como 'comodín' político para las elecciones, ya que, a priori, podría servirles para el Ayuntamiento y la Comunidad. Por último, los exgallardonistas y los no alineados apuran las semanas para buscar apoyos o preparar su futuro.

En UPyD, ven el partido electoral muy abierto. Fuentes de la formación magenta consideran que el efecto Ciudadanos no va a hacerles daño real, ya que parten de unos nichos de voto distintos, cuentan con un suelo electoral que les facilita su presencia en la institución y sus seguidores son menos volátiles que los de la organización de Albert Rivera. No obstante, hay muchas variables que les obligan a entrar al trapo electoral: el paso hacia la izquierda del PSOE para atraer votantes, el desgaste de los populares por la gestión de la crisis y de 25 años de Gobierno en Madrid, el castigo al bipartidismo o el rechazo a la fusión con Ciudadanos. Su estrategia de denuncias anticorrupción que les ha granjeado un enfrentamiento diametral con el PP y, en concreto, con su portavoz, José Enrique Núñez, que ya ha planteado en varias ocasiones si los de David Ortega serán capaces de alcanzar el cinco por ciento de electorado necesario para obtener representación municipal.

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