Está claro que
los políticos no terminan de ver con claridad el futuro. Madrid, lo que ahora
se denomina Comunidad de Madrid, no está atendida suficientemente por parte de
los gobernantes nacionales. Es curioso que el PP vaya a caer en los mismos
errores en lo que cayeron los socialistas durante los ochenta y que tuvieron
sus consecuencias en los noventa.
Cuándo Joaquín
Leguina gobernaba esta Comunidad y Tierno Galván el Ayuntamiento de la capital,
teníamos la sensación de que muy poco o nada le importaba al gobierno central,
a Felipe González y Alfonso Guerra, el progreso, los servicios, inversiones y
otras cuestiones de esta provincia. Madrid estaba como olvidada. Incluso se
llegó a decir que Madrid no crecería. Error. Gran error de los dirigentes
políticos que ya apuntaban maneras de lo que nos esperaba en la política
española: mediocridad y más mediocridad.
Pues esa misma
sensación tenemos ahora con respecto al PP. Madrid está desatendida. Ignacio
González se queja de los recortes en presupuestos para unos madrileños que son
los que más aportan al conjunto nacional, a decir de su presidente. De nuevo, los olvidados silenciosos.
Claro, aquí
nadie pide la independencia, ni forzamos consultas ilegales, ni amagamos con
las armas, ni otras cuestiones nacionalistas que sacan de sus casillas al
Presidente del Gobierno. Y si no fíjense. Mariano Rajoy está dispuesto a
negociar con Artur Mas. ¿El qué va a negociar?, ¿más mejoras para Cataluña y
reducciones para Madrid?. Ya veremos con lo que se descuelga el presidente, si
es que nos enteramos de los chalaneos. Menos mal que ha aparecido un grupo de
intelectuales, contrario a los nacionalismos y pide unidad entre el PP, el
PSOE, el nuevo PSOE y UPyD.
Pero lo de
Madrid va más allá. Esta Comunidad y el Ayuntamiento de la capital merecen una
atención mínima. Una atención, que a decir por lo que se escucha en los lugares
públicos, no se detecta. Los madrileños nos sentimos olvidados, como antaño.
Como aquella época en la que el PSOE fue el mayor culpable de que el PP arrasase
electoralmente en los municipios, pequeños y grandes y, como consecuencia en la
Asamblea madrileña. Claro que el PP tiene una carta en la manga. La alternativa
a Ignacio González, Tomás Gómez, es tan rechazada o más que el propio
presidente.
Es momento de
que llegue la regeneración democrática y política a Madrid. El nuevo líder
socialista tendrá que poner la casa en orden porque puede ser su momento. El PP
se lo está poniendo fácil y puede convertirse en el auténtico impulsor de
la llegada del PSOE a los ayuntamientos y Comunidad de Madrid.
Esperemos
acontecimientos
Pedro Fernández
Vicente