"El alcalde niega la privatización y prefiere llamarlo externalización de la gestión funeraria, justificándolo con el hecho de que el terreno seguirá siendo municipal", ha indicado el PSOE en un comunicado, donde explican que hasta el día de hoy cada familia gestionaba sus propios servicios de inhumación y exhumación, con los albañiles y trabajadores locales.
Sin embargo, explican que el propio alcalde ha colgado en la página web del Ayuntamiento y publicado en el BOCM el concurso de adjudicación a una empresa privada. "Este concurso contiene además los precios que debe cobrar la empresa a los vecinos por cada servicio (exhumación, inhumación, movimiento de lápidas, precio a libre mercado por metro de lápida, etc), y que supondrán un desembolso de más de 6.000 euros por cada vecino fallecido", ha señalado.
El PSOE se opone porque creen que con la privatización, los vecinos ya no podrán acceder "libremente" a visitar a sus familiares fallecidos, porque el cementerio estará cerrado y no van a disponer de sus propios nichos "porque será la empresa la que haga y deshaga en el cementerio".
Además, cree que los albañiles del pueblo perderán su trabajo -en la actualidad, el coste de hacer un nicho, lo cobran los albañiles del pueblo-.
El pasado 1 de abril se reunió la primera mesa de contratación para la adjudicación de la gestión del cementerio, y unos 300 vecinos (de un pueblo de 2.000 habitantes) se manifestaron espontáneamente a las puertas del Ayuntamiento para intentar evitarlo.
Una de las empresas renunció a la adjudicación ante la presión de los vecinos y la otra empresa no tenía la documentación en regla, así que se ha convocado una nueva mesa de contratación para el 16 de abril de 2014.