La dueña del restaurante, con dos estrellas Michelín y trece trabajadores, ha admitido que la deuda procede de impagos trimestrales de impuestos, aunque ha asegurado que desde diciembre de 2012 ha tratado de ponerse al corriente del dinero adeudado.
Sin embargo, la Agencia Tributaria ha precintado estas zonas del restaurante tras emitir una carta de pago del total de la deuda, que según Fort, no pueden hacer frente por "falta de dinero". Además, ha declarado no disponer tampoco de ningún bien patrimonial que sirva como aval, y atribuye sus problemas con Hacienda a la extinción de dos contratos del Arola con Caja Madrid e Iberia.