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Belhaj es considerado uno de los autores intelectuales de los atentados

11-M: El defensor de Moussaten dice que lo único que hay en su contra es su parentesco con Belhadj

miércoles 20 de junio de 2007, 00:00h
El letrado Miguel García Pajuelo, defensor del acusado Mohamed Moussaten, aseguró este miércoles en la exposición de su informe de conclusiones definitivas ante el tribunal del 11-M que "todo el elemento de imputación" existente contra su cliente "queda reducido" a que es sobrino de uno de los considerados autores intelectuales de los atentados, Youssef Belhadj.
Agregó que su cliente "nunca mantuvo con su tío otra relación que la de caracter familiar" y destacó que ni siquiera en este aspecto el contacto fue excesivamente estrecho ya que en un periodo de 15 años "solo le vió en cuatro ocasiones". El abogado puso de manifiesto que a lo largo de la vista no ha quedado acreditado que haya colaborado con banda terrorista ni que perteneciera al aparato logístico del grupo integrista que cometió los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Recordó que en el inicio de la causa la Policía detuvo a otros tres miembros de su familia y actualmente ya no se encuentran acusados: su padre, su madre y su hermano, Brahim Moussaten, que quedó en libertad recientemente después de que las acusaciones recitaran las imputaciones en su contra por falta de pruebas.

Mohamed Moussaten fue detenido en febrero de 2005 junto a su hermano Brahim, que también fue acusado por el Ministerio Público. La Fiscalía considera que pudo facilitar la huída de Mohamed Afalah (huído y a quien se considera fallecido en Irak) y de Abdelmajid Bouchar (que huyó y fue posteriormente detenido en Belgrado) tras la explosión de la casa de Leganés. El tío de los dos hermanos Moussaten, Youssef Belhadj, está considerado como uno de los autores intelectuales de los atentados. La fiscal Olga Sánchez solicita para Moussaten ocho años de prisión por el delito de colaboración con organización terrorista. Fue puesto en libertad pocos meses después de su detención tras pagar una fianza.

Según considera acreditado la Fiscalía el acusado era conocedor de la pertenencia de su tío Youssef Belhadj, acusado de la autoría intelectual de los atentados, a una organización terrorista y, además de haber mantenido con él diversas conversaciones sobre la yihad, visionó con él, a través de Internet, escenas de guerra santa y combates y otras de ejecución de grupos terroristas islámicos, como los degollamientos. Moussaten, estando con su tío a finales del mes de diciembre de 2003 en Bruselas pudo ver la disponibilidad de dinero que recaudaba en la Mezquita para ser enviado a gente que estaba haciendo la yihad en Afganistán. Así mismo conocían las reuniones de su tío con Bouchar y Afalah.

García Pajuelo reiteró en el inicio de su informe su condena y la de su cliente a los atentados y mostró su solidaridad con las víctimas. Solicitó además la nulidad del procedimiento al considerar que el prolongado secreto de la causa perjudicó al derecho a la defensa de los acusados. Pidió también la nulidad del interrogatorio efectuado a su cliente y recordó que recibió, según declaró ante la sala, amenazas por parte de los agentes que le dijeron que si no confesaba iban a extraditarle a Marruecos o a cortarle una mano. Recordó que fue detenido junto a sus padres y que durante las preguntas que se le practicaban les oía gritar.

Descalificación del informe
El defensor indicó que la acusación contra Moussaten se basa en un informe de la Dirección General de la Policía en el que se hace alusión, entre otros aspectos, a que participó en encuentros de tipo yihadista, punto que no ha quedado demostrado, dijo, a lo largo de la vista oral. Dijo que su cliente ha asegurado que nunca oyó a su tío realizar alusiones a que perteneciera a Al Qaeda o a que tuviera intención de hacer la yihad. "La poca argumentación existente queda destruida por la prueba practicada en el plenario", destacó el letrado.

García Pajuelo destacó que la familia Moussaten llevaba una vida "completamente normal" y que todos ellos "tenían un trabajo estable que han ido perdiendo por motivo de este proceso". Indicó que en el momento de su detención su cliente era un joven de 19 años, con su novia, y los problemas típicos de la edad. "Estoy muy orgulloso de haber defendido a Mohamed Moussaten y pido una sentencia absolutoria", concluyó.
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