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El traslado a la Caja Mágica ha afectado al Mundial de Balonmano

jueves 17 de enero de 2013, 00:00h
El presidente de la Real Federación Española de Balonmano, Juan de Dios Román, admite que "la organización del Mundial en Madrid ha sido muy compleja por el cambio de instalación" y que "ha afectado a la venta entradas".
"Cuando teníamos toda la estructura pensada, organizada y diseñada en el Madrid Arena hubo que realizar el cambio", explica Juan de Dios Román y así es, el precinto del Madrid Arena dos meses antes de la cita por la tragedia de la noche de Hallowen estuvo a punto de dejar a Madrid sin Mundial de Balonmano y la capacidad organizativa de la ciudad muy tocada de cara a la candidatura olímpica Madrid 2020

Finalmente, tras "un trabajo sobresaliente" -según el presidente de la federación-, la Caja Mágica, que contaba con un informe negativo de la Federación Internacional, logró convertirse en sede del primer Mundial que se celebra en España y acoge desde el 11 de enero los partidos que la selección española disputa durante la primera parte del campeonato.

"No se pueden hacer más cosas en menos tiempo", comenta Juan de Dios Román. Y es que sin duda la tarea para subsanar las deficiencias que presentaba la Caja Mágica era complicada. El principal problema era la ubicación del recinto, poco atractiva para el desplazamiento de aficionados, especialmente extranjeros. Además de otros inconvenientes como la ausencia de vestuarios suficientes, la calefacción o la recolocación de las entradas que ya se habían vendido o de las que incluían alojamiento.

"Hubo que realizar un esfuerzo adicional -por supuesto económico- del que estamos muy satisfechos y considero la labor del comité organizador sobresaliente", dice Juan de Dios Román, quien tras tres jornadas disputadas del Mundial añade que "todo va perfecto, todas las evaluaciones son positivas aunque estamos muy tensos porque en cualquier momento puede surgir un problema".

Respecto al hecho de que aun no se ha llenado la Caja Mágica pese a que se venden entradas desde 10 euros, el presidente de la Federación lo achaca a que es "una instalación con una capacidad enorme que es muy difícil llenar si no están en juego partidos de altísimo nivel". Además, Juan de Dios Román vuelve a referirse al "problema del traslado" porque supuso "un pequeño freno en la venta de entradas al público extranjero, que ha retrasado su llegada a la segunda fase -que ya no se disputa en Madrid-, aunque hay que destacar que jamás en ningún partido en el que haya participado Australia ha habido 8.000 personas como hubo este martes en el choque contra España".

Tanto el presidente de la federación, como el capitán de la selección, el mítico Alberto Entrerríos, están convencidos de que a partir de este jueves, que España se enfrenta por primera vez a un rival de nivel, (Hungría-España, 19.00 horas) el pabellón se acercará al lleno. "Somos conscientes que no son buenos horarios -los tres partidos anteriores: Argelia, Egipto y Australia se han disputado entre semana- y que hasta ahora no ha habido partidos atractivos, pero se ha conseguido un buen ambiente, bastante acogedor, no tan frío como esperábamos", dice Entrerríos.

El jugador asturiano de 36 años, que se despide con esta participación de la selección tras haber sido protagonista de la mejor etapa de 'la roja', capitanea un equipo que aspira a todo. "Hasta el momento se ha cumplido el guión, pero ahora comienza el campeonato de verdad con los partidos de Hungría y Croacia -este sábado a las 19.00 horas-", comenta, y, aunque es consciente de que en España el balonmano "no se vive como en otros países", anima a los madrileños a que aprovechen un oportunidad única, "porque puede que no se vuelva a celebrar un Mundial de Balonmano en España nunca más".
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