“Quiebra”, “acreedores”, “insolvente”, “insostenible”... Si escribimos en un buscador de Internet algo referido a las carreteras radiales de peaje, esas palabras son las que más se repiten en artículos de periódicos o blogs. Las vías, proyectos adjudicados a las principales constructoras de España, han resultado ser un lastre que este 2012 ha desnudado una deuda para cajas y la administración pública. Y este mismo año hemos sabido que se licitará una más, la R-1.
Era febrero del año 2004, un mes antes de que el Partido Popular perdiera las elecciones frente al PSOE de Zapatero. El entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, exclamaba en la inauguración de las carreteras que
“habrá un antes y un después” del proyecto. Acompañado por la expresidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre y el anterior alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, asistió al corte de la cinta inaugural de la R-3 y la R-5, que junto a la R-2, fueron las primeras radiales de peaje que se pusieron en marcha.
El proyecto de las radiales se retrasó dos años y costó al Estado 852 millones. Fue una inversión para construir 74,2 kilómetros de nuevas autovías. En abril se inauguró la R-4. Por entonces, los alcaldes del PP de los municipios por los que pasaban las nuevas vías asistieron al acto de inauguración, pero no así los ediles socialistas, en protesta por el sistema de peaje establecido para las radiales.
Las nuevas carreteras se construyeron mediante el denominado 'peaje en la sombra', con el que la Administración se ahorraba los costes de construcción a cambio de pagar cada año un canon a las empresas y de que éstas se embolsasen el precio del peaje gestionando la vía por entre 25 y 30 años (la R-4 se adjudicó hasta 2065).
La falta de usuarios, unido al descenso adicional por la crisis y a las exigencias de los expropiados, colocaron a la R-2 (participada por Abertis y ACS), la R-3 y la R-5 (propiedad de Abertis, Sacyr, ACS y Caja Madrid) y la R-4 (Ferrovial, Sacyr y Caja Castilla-La Mancha) al borde del precipicio. Los trabajadores convocaron huelgas para denunciar el estado de las carreteras y las condiciones de trabajo con estas empresas privadas.
En 2009, el ministro de Fomento del gobierno socialista, José Blanco, declaró que las empresas necesitaban 1.320 millones para que las radiales pudieran seguir funcionando. La administración pública, a través de Fomento, concedió
en 2010 un préstamo de 200 millones y en 2009 de 135 millones de euros. Préstamo que era insuficiente, ya solo los titulares de las tierras que fueron expropiadas para realizar las obras pedían más de mil euros. Otra de las medidas fue la de
subir el peaje.
En 2011
el préstamo participativo fue de 80 millones. Para este 2012 el préstamo debería haber sido de 289 millones, aunque las constructoras denuncian que no se han repartido al completo. El gobierno de Rajoy anunció un préstamo de 200 millones para el año 2013. Además, la ministra de Fomento, Ana Pastor, presentó un plan que como último recurso contemplaba
el rescate de alguna de las radiales.
Concurso de acreedores
En octubre de este 2012, las carreteras R-3 y R-5 fueron declaradas por el juzgado en concurso de acreedores. Además, designó al Ministerio de Fomento como administrador concursal acreedor, "dado el interés público concurrente en el caso y en la solución del concurso de acreedores", según el auto del juez.
No fueron las únicas, las dos sociedades que gestionan la explotación de la R-4,Autopista Madrid Sur Concesionaria Española e Inversora de Autopistas del Sur, solicitaron también el
concurso voluntario de acreedores presionadas por una deuda de 575 millones. Ese mismo mes, Fomento anunció que licitará una nueva vía de peaje R-1 entre la M-40 y Santo Tomé del Puerto (Segovia). En julio,
el Constitucional había dictado sentencia para declarar nulos los concursos que había realizado antes la Comunidad de Madrid
por la R-1 y el cierre norte de la M-50.
Desde 2008, las carreteras de peaje soportan una pérdida acumulada del 45 por ciento de sus usuarios, según las concesionarias y el Ministerio de Fomento. De los 146.000 automóviles al día previstos entre todas únicamente las usan algo más de 30.000.