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Tensión en Madrid por el futuro de Barajas

viernes 14 de diciembre de 2012, 00:00h
La crisis económica, las decisiones gubernamentales y los conflictos en las aerolíneas españolas líderes tradicionales están provocando que el aeropuerto de Barajas haya perdido parte de su potencial económico y su posicionamiento internacional como nodo de comunicaciones y transpor
Barajas es la joya de corona de la economía madrileña. El aeropuerto emplea de forma directa e indirecta a 195.000 personas y supone el 10,2 por ciento del PIB regional. Sin embargo, entre 2007 y 2011, según datos de Aena, ha perdido un 4,68 por ciento de pasajeros (2,43 millones menos, todavía por encima de los niveles de 2006) y un 11,15 por ciento de sus operaciones (casi 54.000 menos). Mientras, el transporte aéreo de mercancías experimenta un alza del 21,20 por ciento (68,95 millones de toneladas más). En lo que llevamos de 2012, las tendencias se han acusado. Así, entre enero y noviembre han caído los pasajeros un 8,51 por ciento con respecto al mismo período de 2011 y las operaciones un 12,73 por ciento. Las mercancías también se han reducido un 8,77 por ciento.

Las causas hay que buscarlas en la crisis y, sobre todo, en la recesión española. Sin embargo, ha habido sucesos que han provocado que el desgaste sea más acelerado para la principal puerta económica de la región. Las decisiones gubernamentales y la crisis de algunas compañías en el último año y medio han puesto en riesgo la posición de Barajas como 'hub' internacional aeroportuario.

La estrategia del Gobierno era hacer rentable Aena a cualquier precio, después de frenar el proyecto de privatización parcial que pretendió el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, para luego volver a recuperar el mismo deseo privatizador. La deuda que tiene la entidad asciende a unos 14.000 millones de euros. A principios de abril, la ministra Ana Pastor aprobó una subida de tasas aeroportuarias en los Presupuestos Generales del Estado de un 19 por ciento de media. En el caso de Barajas, la tasa de salida de pasajeros se incrementó el 50 por ciento. El efecto fue automático. Sobre todo, entre las compañías 'low-cost', que controlaban buena parte del pastel aeroportuario de la capital. EasyJet abandonó Madrid como base de operaciones y Ryanair se enfrentó con el Ministerio de Fomento y recortó un 35 por ciento su actividad porque el departamento que dirige Ana Pastor no se echó atrás en sus pretensiones. La Unión Europea investigó el incremento ante las denuncias de las compañías aéreas y, poco después, abrió un procedimiento de infracción a España por este asunto. El Gobierno está aún en plazo para recurrir. En los presupuestos de 2013, el Gobierno pretende subir de nuevo las tasas una media de un 8 por ciento, reduciendo por otra parte las tasas por conexión entre vuelos un 20 por ciento.

Un 'lobby' para atraer rutas aéreas
Para tratar de no perder presencia internacional, en el mes de julio de 2012 se creó el grupo de trabajo para la promoción de rutas aéreas en el aeropuerto de Barajas. Está integrado por Aena, Turespaña, la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de la capital y la Cámara de Comercio. En las reuniones se buscan contactos internacionales para atraer compañías y rutas, con las que dinamizar la actividad económica y comercial. Este jueves, el vicealcalde de Madrid, Miguel Ángel Villanueva, anunció que el Consistorio está dispuesto a aportar dinero para blindar la posición de Barajas como nodo aeroportuario internacional. A lo que añade Arturo Fernández, presidente de la patronal madrileña, a consultas de Madridiario, que este 'lobby' administrativo va a desarrollar acciones de marketing internacional para defender los intereses españoles.

Pero más allá de las decisiones gubernamentales, Barajas también se resintió por los problemas de los buques insignia que operaban en sus pistas. En 2007, las compañías que más trabajaban en el aeropuerto eran Iberia y Spanair. La segunda anunció el cese de sus operaciones en enero de 2012, ahogada por las deudas con proveedores y administraciones, y bloqueado su intento de fusión con Qatar Airways.

Iberia arrastraba un problema económico y de personal que se agravó desde la integración de la compañía en la alianza IAG, también participada por British Airways. Los sindicatos acusan a la dirección de Iberia de querer desmantelar la aerolínea para satisfacer a IAG, que, a su juicio, favorece los intereses británicos. Sostienen que los gestores de la empresa han dilapidado los beneficios obtenidos desde su privatización para adquirir Vueling con el fin de abrir paso a British Airways. En 2011, las pérdidas de Iberia ascendieron a 286 millones de euros. También aseguran que IAG, cuyo máximo accionista es British Airways, pretende hacer que la base de Iberia en Barajas (la T-4) quede en manos inglesas, satelizando así el mayor aeródromo español, acabando con el 'hub' y redirigiendo a  Londres los vuelos para los que Madrid es la puerta más lógica de acceso. Iberia, sin embargo, asegura que está reforzándose para que Madrid siga siendo estratégica a nivel europeo y que para ello ha renovado la flota, ha mejorado las rutas que tienen posibilidades de crecimiento y ha desarrollado el proyecto 'Ágora' para mejorar sus servicios.

El mayor ERE de la democracia
La primera gran pelea entre compañía y sindicatos se originó a raís de la creación de Iberia Express, con la que el grupo pretende dar un servicio más económico para las operaciones locales y continentales menos rentables, y ser competitivo ante el auge de otras 'low-cost'. Estos planteamientos conllevaban una reestructuración de parte del personal, que tenía que reducir sus condiciones laborales, en algunos casos, muy superiores a las de la competencia.

La segunda fase fue la reestructuración de la propia Iberia. El consejero delegado, Rafael Sánchez Lozano, anunció la supresión de 4.500 empleos, el mayor ERE de la democracia española, en una empresa que ya tenía tres procesos de regulación de empleo en vigor, susceptibles también de ajustes a la baja. Y todo, antes del 31 de enero de 2013. La reducción de empleo sería la parte del león de una política de reestructuración que pretende un ahorro de 600 millones de euros antes de 2015. Los sindicatos declararon la guerra a todas estas medidas, amenazando con huelgas en las que saben que pueden bloquear el sistema aeroportuario español, debido al volumen que tiene Iberia a nivel nacional.

La otra pata del recorte es la reestructuración operativa y de la oferta comercial. Así, va a filializarse el servicio de 'handling' y de mantenimiento, que en España da servicio a cientos de empresas de aviación. Los sindicatos aseguran que esta decisión es el paso previo a la venta del servicio. La compañía responde que hay que suspender servicios a terceros que no salen rentables y, a la vez, tratar de renovar las licencias con los aeropuertos españoles con condiciones competitivas. Pero es en los vuelos donde ha estallado un polvorín. La directiva de Iberia va a deshacerse de 25 aviones y va a abandonar algunas rutas históricas pero poco rentables. Por ejemplo, van a dejar de volar a La Habana. Fuentes de la empresa aseguran que esta línea provoca pérdidas de 1,7 millones diarios y que no es posible mantenerla. El anuncio ha abierto la puerta a que otras compañías españolas ocupen esa posición predominante en algunos de estos destinos.

Pulso del Gobierno
Ante este anuncio, el Gobierno ha elevado el tono del discurso en contra de los recortes en Iberia porque, según afirman, perjudican al posicionamiento internacional de España. Los ministros de Industria y Fomento han advertido a Iberia de los peligros de perder contacto con determinados países con los que España tiene relaciones de cercanía cultural, como Iberoamérica. Como medida de presión, ha apoyado en parte las tesis de los trabajadores, a los que ha convencido de aplazar los paros anunciados para diciembre, aunque eso no implique que hayan dejado de movilizarse.

La previsión para el aeropuerto en 2013 no es más halagüeña, habida cuenta que no se contempla mejoría de la economía hasta 2014. Sin embargo, la tormenta debería amainar después de un año tan complicado como este, ya que la principal operación para este nuevo ejercicio está encauzada: el anuncio de la privatización parcial de laa gestión de Aena se producirá el primer semestre y Barajas es uno de los platos más tentadores. El Gobierno asegura que esa medida puede hacer viable el aeropuerto. A eso debería sumarse un tráfico exportador en alza, el hecho de que Madrid sea la ciudad más visitada de España, uno de los mercados turísticos más potentes del mundo y una de las comunidades autónomas con más potencia empresarial para que Barajas siga siendo el motor económico de la región.
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