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Los problemas de González

Los problemas de González

jueves 20 de septiembre de 2012, 00:00h
Parece que todo está claro. Una vez aceptada la dimisión de Esperanza Aguirre como Presidenta de Madrid, será Ignacio González el encargado de someterse a la investidura necesaria para acceder al sillón principal de la Cámara madrileña. Para convertirse en el “jefe” de los madrileños.

No será un cargo fácil aunque él ya lo sabe. González viene ejerciendo desde hace tiempo las funciones que ahora asumirá por derecho propio. Estamos ante una figura ejecutiva, un hombre que tiene el gobierno en la cabeza, trabajador y eficaz, dicen los que le conocen. Esperanza y él hacían un tándem equilibrado. Mientras Aguirre recogía aplausos y donaba sonrisas y simpatías en la calle, Ignacio trabajaba en los despachos, controlaba el gobierno que había nombrado la señora y vigilaba la plana que iban haciendo cada uno de los Consejeros, pero con mayor frialdad. Es difícil encontrarnos al hombre de confianza de la Presidenta estrechando manos en la calle o repartiendo sonrisas. Su carácter es otro, aunque tendrá que revisarlo.

Pero Esperanza lo ha dejado, se ha marchado para dedicar sus días a otros asuntos más personales que hoy por hoy llaman su atención y que pasan, según sus propias palabras, por su marido, sus hijos, sus hermanos, familia y amigos.

El nuevo Presidente de Madrid se enfrenta a una situación difícil y novedosa. Para empezar no será fácil olvidar una forma de ser como la que tiene la anterior Presidenta. Una mujer con personalidad que ha dejado su impronta durante estos ocho años. A unos les ha gustado más que a otros pero, como dijo Tomás Gómez, a nadie ha dejado indiferente.  Pues una de las cosas que tiene que hacer es llenar ese espacio que ahora se queda sin protagonismo, que también es importante para mantener el nivel de voto que ha tenido Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid a lo largo de los años.

Aguirre era mujer de partido y en Madrid tenía los suficientes apoyos para mantenerse en el poder. Este será un factor que tendrá que resolver el nuevo presidente, si es que desde Génova decidieran que fuese el nuevo líder madrileño, pero eso no será fácil porque aparte de María Dolores de Cospedal no disfruta de muchos apoyos en “la Nacional”. Pero hay un dato que no se debe olvidar. Quedan tres años de gobierno en Madrid en los que Ignacio González se puede hacer con el poder, su gestión al frente de la comunidad le puede avalar ante los madrileños, si es que hay posibilidades económicas de hacerlo, y crear un escenario nuevo que le avale para su futuro político.

También está Telemadrid. Un hueso duro para este tiempo que viene, si es que se decide finalmente privatizar la emisora pública madrileña. La televisión es siempre una tentación para los políticos pero es tan cara que los ciudadanos critican el mantenimiento de ese gasto mientras se recortan los sueldos. Lógicamente los trabajadores se opondrán a un cambio de titularidad.

En fin, la investidura de Ignacio González es el principio de un tiempo nuevo para esta comunidad y queda por ver, porque le influirá y mucho al nuevo “mandamás” madrileño, si el partido convoca un congreso extraordinario o si crea una gestora y, sobre todo, a quien pone al frente de esa gestora o elige como candidato para la presidencia del PP madrileño.

En cualquier caso, González tendrá que ganarse a demasiada gente en Génova si quiere mantenerse en el cargo después de estos primeros tres años. En su mano queda la gestión en la que confían sus seguidores.

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