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Un museo que 'sujeta' Madrid

Un museo que 'sujeta' Madrid

Por Enrique Villalba
lunes 13 de febrero de 2012, 00:00h
Patrimonio Nacional ha permitido a Madridiario visitar las obras del Museo de Colecciones Reales, cuando estas inician su tercera fase. Los arquitectos Emilio Tuñón y Luis Mansilla explican los entresijos de uno de sus diseños más famosos.
La cornisa de Madrid desde la Casa de Campo se ha transformado desde que en 2002 comenzase a gestarse definitivamente el Museo de Colecciones Reales, diseñado por Luis Mansilla y Emilio Tuñón. Su importancia es tal que, sin haberse terminado, ya es un Bien de Interés Estatal. Se trata de un enorme cubo de granito y cristal de 145 metros de largo por 40 de alto, de 10 niveles de altura (plantas y entreplantas), en forma de 'L. "Este edificio es una traslación de la idea de Juan Bautista Sachetti de prolongar el palacio hacia el sur", comenta Tuñón.

Ampliación de la plaza entre la catedrla y el palacioLa intención de este museo es dar salida a los enormes fondos que Patrimonio Nacional almacena en sus distintos espacios. Principalmente, bajo el Palacio Real. La mayor parte son aquellos que no se utilizaron para dotar de fondos al Museo del Prado en su creación. Según Patrimonio, el museo no va a detraer los fondos expuestos en ninguna de sus propiedades, en las que se respeta todo el mobiliario original. El nuevo espacio expositivo da un dinamismo a los espacios reales abiertos al público, ya que el palacio se cierra en determinados momentos del año por actos oficiales.

Al comienzo de la obra, se introdujeron en el espacio que ahora ocupa la estructura pilotes de 45 metros de altura y se removió un cuarto de millón de metros cúbicos de tierra. En el hueco se creó un armazón metálico que soportase el empuje del talud que formaban el Palacio Real y la catedral de La Almudena. "Este edificio sujeta Madrid. Toda esta zona dirige el peso hacia el Manzanares. Pasa lo mismo con las aguas, hemos tenido que crear un sistema para canalizar y recoger las corrientes de agua e impermeabilizar el espacio de construcción. En realidad, el inmueble es una presa en la que hay un museo", comenta Mansilla.

Espacio de acceso a la cafetería junto a la catedralUna biblioteca con vistas a la catedral
El proyecto amplía la plaza que separa el palacio y la catedral hasta un mirador protegido con un pasamanos que tiene una de las mejores vistas de Madrid, en la que se ve la sierra, el Campo del Moro, la Casa de Campo y todo el sur y el oeste de la ciudad. A la izquierda se encuentran el acceso al museo y una zona entre el mismo y el lateral de la catedral de la Almudena pensado para instalar una enorme y privilegiada terraza exterior y con paso libre. La entrada al museo posee dos accesos. El más grande contará con un 'videowall' que mostrará algunos de los tesoros del complejo. Conduce al vestíbulo, la guardarropía, las consignas y una amplia tienda. El otro corredor lleva a la zona de uso no museístico del inmueble, en un nivel superior, en el que se situará una biblioteca con vistas a la catedral, oficinas, salas de reuniones y un auditorio que dota al Palacio Real del espacio de reunión de esta naturaleza del que carecía.

Sala de tapicesAl pasar la tienda, se llega a un núcleo con cuatro ascensores. Dos de ellos estarán habilitados para soportar cargas de hasta 70 personas (ideales para colegios y tours organizados). Allí comienza un museo descendente. 470 metros de rampas con vistas a las Vistillas, San Francisco el Grande, el Seminario, el Campo del Moro. "Cada nivel del museo es casi un museo en sí mismo. Contiene cada uno la planta, el corredor y las salas de instalaciones", comenta Tuñón.

La planta -1 albergará una sala de tapices de 2.000 cuadrados. Tiene ocho metros de altura para poder instalar con un sistema de presas los enormes tapices de varios metros de largo que Patrimonio almacena. La Corona posee una de las mayores colecciones de tapices del mundo (alrededor de 3.200, incuidos algunos de paño de oro de época anterior a los Reyes Católicos). Los tapices se expondrán mediante exposiciones temporales, en la zona central de la sala para que los visitantes hagan un recorrido circular y puedan observarlos en toda su superficie. En el lado derecho de esta sala hay dos espacios que son las joyas históricas del museo. En la primera, los arqueólogos han hallado restos de una acequia de época carpetana, parte de los cimientos de la catedral, trozos de las distintas murallas de la ciudad, incluido el portillo de la misma, de gran valor histórico.

Un visigodo llamado Valentín
En la segunda sala se han hallado hasta 30 metros de lienzos de muralla islámica de época de Mohamed I, incluidas varias torres. Son los restos de mayor altura (8 metros) que se han encontrado. Sobre ella se pueden observar los estratos defensivos de la ciudad: la muralla cristiana, los muros del Alcázar y restos de estructura hasta el siglo XIX. También hallaron un acceso al Palacio y, en los restos de un patio árabe, el cadáver de un visigodo del siglo VIII que fue bautizado como Valentín, al ser encontrado el 14 de febrero. Patrimonio estudia como musealizar esta zona para entender la evolución de Madrid. "Este espacio es muy importante porque describe, no solo la historia de Madrid, sino de la monarquía española. No es casualidad que Felipe V se negase a que el Palacio Real se construyese en otro lugar", comenta Tuñón y confirman desde Patrimonio.

En la planta -2 el museo colocará la evolución de las bellas artes: platería, cristalería, porcelanas, lámparas, abanicos, relojes, ornamentos religiosos, instrumentos musicales y fotografías, salpicadas de pinturas de primeras figuras (Velázquez, Rafael, Juan de Flandes, Mengs...). Un espacio estará reservado a la armería y la colección de artilugios militares creados por algunos de los mejores artesanos de Europa. Destaca la mayor colección de violines stradivarius del mundo. Un piso más abajo estará la sala de carruajes reales, cuya colección, con la de Lisboa, es la más importante de Europa. Este espacio tendrá un acceso al exterior que comunicará con el Campo del Moro por una nueva rampa que respetará en la cobertura la fábrica de ladrillo y enredadera que ya posee el palacio, para no romper la continuidad del ámbito. En la sala de carruajes se ubicarán también los carruajes históricos que se usan para la entrega de acreditaciones diplomáticas.

Juego de pilaresEn el nivel -4 estarán los almacenes, visitables por investigadores, y las salas de restauración. Seis salas de varios metros de altura servirán de almacén de tapices (que no pueden estar mucho tiempo colgados porque se dañan) y de laboratorio de restauración. En los vanos generados entre cada una de estas salas, se instalarán almacenes de pequeño material. En una sala anexa, ubicada bajo la rampa exterior de la sala de carruajes, se colocará un almacén de carruajes que contará con un montacargas para manipularlos. Algo así como un parking robot de coches de época. La disposición de los almacenes facilita la labor para manipular y trasladar los objetos artísticos.

Rampa de salida de carruajesUn aparcamiento histórico
Para abastecer al museo, junto a los almacenes estará la entrada para la carga y descarga, con capacidad para introducir tráilers. Para abrir esta entrada hubo que eliminar un jardín creado en los años 60 del siglo XX, previo permiso de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento. Se eliminaron 40 ejemplares entre arbustos y árboles jóvenes. A cambio, se cultivaron alrededor de 4.000 plantas en El Pardo y 80 en el Campo del Moro, según Patrimonio Nacional. Bajo el edificio se ha construido un aparcamiento con unas 100 plazas que acogerá los coches históricos, propiedad de la Casa Real.

La disposición de la fachada cumple varios objetivos que cambian en cada planta. Combina una doble hilera de pilares de granito extremeño y gallego (al igual que el palacio) de la altura del piso con una plancha triple de vidrio. El piso de entrada tiene los pilares alineados y los cristales son transparentes para dejar entrar la luz natural. Los pisos inferiores alternan la disposición de los pilares exteriores e interiores y poseen cristales tamizados para proteger las piezas de arte, permitiendo la entrada del calor pero filtrando la luz. El edificio aprovecha la inercia térmica y la menor exposición a la intemperie, debido a que solo tiene dos lados de la fachada expuestos.

Juego de pilaresEn los próximos días comenzará la tercera fase de la obra, que tratará la envolvente del inmueble. Durará 20 meses y estará terminada, aproximadamente en octubre de 2013. Luego habrá que proceder a la instalación de los servicios interiores, la adecuación de los espacios y la musealización. Patrimonio espera que el Museo de Colecciones Reales estér terminado en 2016. También calcula que atraerá anualmente, de forma combinada con el Palacio Real, a 1,5 millones de visitantes, convirtiéndose, junto al Prado y al Thyssen, en uno de los tres espacios expositivos más importantes de España.
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