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Oreja para Garrido y vuelta para el valor sin límites de Martín
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Oreja para Garrido y vuelta para el valor sin límites de Martín (Foto: Alfredo Arévalo)

Oreja para Garrido y vuelta para el valor sin límites de Martín

Por Emilio Martínez
jueves 04 de junio de 2026, 08:07h

Un coletudo en recuperación profesional, José Garrido, y dos jóvenes emergentes con ganas de escalar posiciones, Ismael Martín y Samuel Navalón protagonizaron un festejo en que hubo lucimiento y también sufrimiento. El primero recordó sus mejores tiempos, a los que pretende volver, con una faena de corte clasicista y cerrada con un espadazo al sobrero de Casa de los Toreros que sustituyó al inválido titular de Montalvo. Martín, con hambre de contratos y una ambición desmedida, salió a por todas incluso atropellando lo razonable en ocasiones. Como Navalón, en el último, ya que el otro, tan inválido como el devuelto al corral, casi nada le permitió. Y un apunte nada baladí más: hubo despliegue de toreo de capote cada diestro en los de su lote y compitiendo en quites en los de los compañeros.

El primero de los ‘montalvos’, que entraron en el cartel al haber sido rechazados los de Lagunajanda, era de presencia similar a sus hermanos: con trapío -excepto el lidiado en tercer lugar-, cornalón y muy blando, por lo que volvió pronto a chiqueros. Para suerte de Garrido, ya que el sobrero de Casa de los Toreros, era noblote en grado máximo y de gran fijeza un colaborador total incapaz de un mal gesto. Y, claro, el extremeño, un capotero y muletero con clase, lo aprovechó en verónicas mecidas y chicuelinas de mano baja para, y luego en buenas tandas de redondos y naturales, aunque a veces con poca hondura y citando fuera de cacho -o sea, como las figuras; o sea, como todos-.

Quizás tanto almíbar en las embestidas le impidió al coletudo ‘romperse’, pero a sus méritos añadió una estocada hasta la cruz marcando los tiempos. Y echó la que sería única oreja de la tarde. Porque el otro tenía tan pocas fuerzas y vida que llegó cual cadáver semoviente a la pañosa, dejando sólo a su matador, que lo recibió a portagayola, mostrar de nuevo su calidad lanceando.

La que le faltó a Martín en la faena al segundo por su atropellamiento en busca de triunfo, y también su ventajismo. Pero su entrega con capote nadie la pudo dudar: dos faroles, verónicas también con atropello, chicuelinas y largas, además de sacarlo del caballo con el quite de frente por detrás. También banderilleó con poca ortodoxia y mucha espectacularidad parando con la mano al toro que lo perseguía, y con un clamor entre parte de un cotarro cada vez menos exigente y no sólo este miércoles. Luego recibiría de rodillas cerca de toriles al quinto, devuelto por inválido, pero que antes le prendió con un volteretón y nadie sabe cómo no llegó a herirle, paliza aparte.

Con la taleguilla destrozada se fue de nuevo al mismo sitio a por el sobrero, con el que se lución con tres verónicas reposadas. Mejoró con los rehiletes, asomándose, ante un bicho muy reservón y que le medía mucho. Nada le importó a Martín, que, con la flámula se echó de hinojos para darle dos faroles, y luego a base de pisarle el terreno y meterse entre sus afiladísimas defensas caló aún más en el cotarro. Máxime con unas bernadinas finales de escalofrío. Necesitó un pinchazo antes de una estocada despendida y dio vuelta al ruedo en la que no cabe la crítica a alguien que se la juega así; aunque con la muleta adolezca de calidad; luego ya se verá si llega o no.

También Navalón se fue a las cercanías de chiquero para recibir al que cerró función. Después, casi al comienzo de la faena sufrió una fuerte voltereta y un puntazo en la pierna derecha, que no le arredraron. Dolorido y cojeando la labor fue de menos a más con las dos manos y aguantando algún parón, para concluir con bernadinas similares a las de su compañero antes de necesitar un golpe de verduguillo tras un espadazo defectuoso. Su anterior, chico y muy blando, era la antítesis del toro que se necesita en Madrid para triunfar, y Navalón anduvo por allí entregado.

FCHA

Toros de MONTALVO, bien presentados, mansotes, nobles -excepto 5º- y flojos. 1º, sobrero de CASA DE LOS TOREROS, con trapío y manejable. 6º, sobrero de FERMÍN BOHÓRQUEZ, de muy buena presencia, manejable. JOSÉ GARRIDO: oreja; ovación. ISMAEL MARTÍN: saludos; vuelta. SAMUEL NAVALÓN: silencio tras aviso; ovación tras dos avisos. Plaza de Las Ventas, 3 de junio. 23ª de abono. Tres cuartos de entrada.

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