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Los universitarios se van al huerto

Los universitarios se van al huerto

Por Carmen M. Gutiérrez
martes 03 de enero de 2012, 00:00h
La Universidad Politécnica de Madrid y la Autónoma tienen sendos huertos comunitarios en los que llevan trabajando casi una década. A ellos se han sumado ahora el de Cantarranas, en Ciudad Universitaria, y el de Sabia Bruta, en el campus de Somosaguas.
Un niño de un año juega con la tierra enfundado en su bufanda en pleno invierno. Coge herramientas de labor de huerto y las tira. Su madre está pendiente de él. Junto a esta familia se reúnen otras más algunos viernes en el huerto ecológico de Cantarranas, en Ciudad Universitaria. El proyecto lleva en marcha alrededor de un año y "se sale un poco del típico huerto universitario al que acuden estudiantes", explica Belén Martínez, una de las profesoras que coordina el proyecto, que también incluye un Aula Rural.

El huerto empezó abierto a "toda la comunidad universitaria y a los vecinos de Madrid" y ha resultado ser un espacio donde se desarrollan proyectos diversos, como el del centro ocupacional Plegart, cuyos usuarios ya reciben un taller de jardinería pero aquí consiguen además integrarse en la sociedad; o un centro de reinserción laboral de Hortaleza, que se encargará de hacer la caseta de aperos. Además, está el grupo de familias que acude con sus hijos dentro de una dinámica pedagógica novedosa. "Nos gusta compartir actividades culturales y educativas con nuestros hijos y aquí aprendemos sobre medios de subsistencia básicos. El huerto es un lugar en el que se puede trabajar a todos los niveles", explica Cutús Méndez, la madre del niño que se reboza en la tierra.

El huerto ecológico también está sirviendo para que algunos estudiantes desarrollen sus trabajos de antropología o agroecología. En todos los casos es "la excusa para juntarnos en un espacio menos inhóspito y hacer un proyecto comunitario", resume Martínez. Se reúnen los viernes y lo mejor es contactar con ellos antes de acudir.

Un terreno abandonado
Para conseguir tener este trocito de terreno en Ciudad Universitaria, en los viveros, los profesores que coordinan el espacio pidieron un proyecto de innovación docente, que se suelen usar para la implantación de tecnologías de la información y la comunicación, pero que también ha servido para poner en marcha este proyecto que recupera antiguos conocimientos. A los que no les fue tan fácil comenzar a cultivar su huerto fue al colectivo Sabia Bruta, que desde hace casi un año cultiva un huerto comunitario en el Campus de Somosaguas, situado en Pozuelo de Alarcón. "Hay pocas cosas que me hayan costado tantos permisos", asegura Javier Garrido, profesor de Sociología y uno de los impulsores de la iniciativa.

El terreno en el que se asienta el huerto de Sabia Bruta está junto a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología porque el decano apoyó el proyecto, en un solar que estaba "abandonado, sin árboles ni nada". Ahora, para favorecer el uso de la nueva zona verde, han instalado bancos, papeleras y mesas en el huerto de unos 400 metros cuadrados. Activamente participan unas diez personas, pero hay más de 30 vinculadas al proyecto. Entre ellas hay profesores, alumnos y personal de administración y servicios de la universidad.

Homo faber
"Es interesante introducir en la universidad un espacio que va más allá de lo teórico y lo intelectual. Es la contraposición entre el 'homo sapiens' y el 'homo faber'. Se trata de volver a mancharse un poco las manos", define Garrido, quien encuentra más virtudes a los huertos comunitarios, como el acercamiento a la naturaleza, la reflexión sobre el uso que se le da a los espacios públicos o cuestiones nutricionales.

Estos dos huertos se unen a otros que ya existían desde hace casi una década en la Universidad Politécnica, del grupo Kybele, y en la Autónoma, conocido como Vivero y Huerto. Los estudiantes de Agrónomos que ahora mantienen el huerto de Kybele son diferentes a los que comenzaron con el proyecto hace unos ocho años. "La carrera es teórica y está planteada para explotaciones industriales. El huerto es para aprender lo más básico", apunta Hugo Fernández, uno de los estudiantes que participan en el huerto, que desde hace unos meses ha dado un paso más y ahora también tiene gallinas en sus instalaciones.
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