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Un parásito ataca a los autillos de la capital

Un parásito ataca a los autillos de la capital

Por Carmen M. Gutiérrez
miércoles 30 de noviembre de 2011, 00:00h
La población de autillos de la ciudad de Madrid sufre desde hace años una extraña enfermedad que en algunos casos provoca su muerte. Un estudio de Brinzal asegura que es un parásito el que ataca a estas rapaces nocturnas y que podrían contagiarse por comer cucarachas.
En el año 1997 el Centro de Recuperación para Rapaces Nocturnas Brinzal detectó que una enfermedad ataca a estos pequeños búhos en la ciudad de Madrid. No se conocía ningún otro caso en otros lugares, por lo que el centro lleva tiempo investigando las causas.

Este año, gracias a un proyecto financiado por la Fundación Biodiversidad y el Ayuntamiento de Madrid, Brinzal ha podido averiguar algo más sobre la enfermedad que amenaza la supervivencia de esta especie en la capital. Ya han confirmado que se trata de un parásito perteneciente a un género que suele afectar al ganado, pero del que no se tenía constancia que atacara también a las aves, según explica la coordinadora del centro, Patricia Orejas.

Mortalidad
El estudio todavía continúa en marcha. Ahora se centra en saber cómo se infectan los autillos, aunque todo parece indicar que es por vía alimentaria. Estas rapaces comen insectos y se está investigando si el foco de la infección son, en concreto, las cucarachas.

Esta enfermedad provoca en los autillos graves daños en la zona de la boca y les impide alimentarse por lo que muchos mueren de inanición. Desde que en 1997 Brinzal detectó la enfermedad han tratado a 209 ejemplares en el centro. Al principio la mortalidad era muy alta, pero ahora la gran mayoría consigue salir adelante. Este año han ingresado casi 40, de los que tres han muerto. Estos son los datos de los que tienen la suerte de llegar al centro, pues tras ser tratados pueden volver a su hábitat natural, las zonas verdes urbanas.

Los autillos son las rapaces nocturnas más pequeñas y urbanas de Madrid. Como todas, son difíciles de ver, por lo que para identificar su presencia se suele utilizar su canto.
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