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La niebla vence al fuego en el Metro

La niebla vence al fuego en el Metro

Por Enrique Villalba
lunes 14 de noviembre de 2011, 00:00h
Metro de Madrid mantiene un sistema antiincendios de última tecnología, basado en el agua nebulizada. Los sistemas son tan precisos que casi pueden detectar un fuego antes de que se produzca.
El fuego es uno de los peores enemigos en un lugar cerrado. No es casualidad que los protocolos de incendios sean uno de los procedimientos que se controlan de forma más exigente en espacios públicos y privados. Con motivo de la Semana de la Ciencia, Metro de Madrid ha abierto al público su aula de fuego. Esta escuela forma a todos los empleados de la compañía cómo reaccionar ante un incendio de cualquier categoría y con qué herramientas técnicas se cuenta para vencer a las llamas. También sirve de referencia para otros operadores de transporte nacional e internacional en materia de seguridad.

Cada estación cuenta con un sistema informático en el puesto de control local (PCL) donde se reflejan todas las alarmas de incendio y se puede alertar a los servicios de emergencia en caso de deflagración. Toma especial atención por los cuartos de limpieza, las escaleras mecánicas y los comercios.

El método de detección en un sistema de aspiración de humos de
alta sensibilidad que captan humos invisibles
. En su interior, un dispositivo láser mide la claridad del gas. Si es muy oscuro o no entra aire (porque la boquilla está bloqueada por cualquier razón) saltan las alarmas en el PCL. En ese momento, el operario de control puede observar mediante las cámaras de la estación qué está ocurriendo en el punto donde hay un fuego. Tras informar al control central (Commit), que decreta el nivel de alarma adecuado a la emergencia, y si no presenta importancia, el propio operario está formado para apagarlo con los extintores. El nivel de alarma más bajo es prealarma. El Commit puede actuar a distancia supervisando los equipos de control y los cuadros eléctricos, e incluso activando los dispositivos antiincendios.

Agua nebulizada
En un incendio de mayor gravedad, el siguiente nivel es la alarma amarilla. El puesto central llama a emergencias y las estaciones contiguas entran en prealarma. Cuando se activa la alarma roja, máximo nivel de emergencia, se llega a desalojar el complejo. Los bomberos cuentan con columnas secas y conexiones de agua para facilitar su labor en cualquier punto de la red de ferrocarril metropolitano.

El Commit (Centro de operaciones de mantenimiento y monitorización de instalaciones y telecomunicaciones) es donde se reciben todas las incidencias y averías para su posterior mantenimiento. Si, por ejemplo, hay un bajo nivel de caudal de aire en un detector se da un aviso a este puesto central y el personal de mantenimiento de desplaza a resolver la incidencia.

Las reservas de agua para incendios de cada estación ascienden a mil litros. Cuando se activa el sistema de extinción, unas boquillas comienzan a expulsar agua nebulizada. Este sistema aumenta la superficie de contacto de una gota de agua en 400 veces y provoca la evaporación de forma inmediata, aumentando la superficie de contacto. De esta manera, desplaza el oxígeno y extingue las llamas. La reserva puede surtir hasta a 22 boquillas a la vez durante 10 minutos.

Este procedimiento ha sustiuido al CO2 y al halón por motivos medioambientales, en cumplimiento con el protocolo de Montreal. Los coches de cada tren de Metro llevan un depósito similar bajo el pasaje con 350 litros. Las escaleras mecánicas y los falsos suelos cuentan también con sistemas de agua nebulizada que crean una nube que acaba con cualquier incendio en el interior del mecanismo. La nebulización evita afecciones en los mecanismos porque, incluso, cuando el agua decanta, lo hace en los desagües de la estación.

Tabaco como motivo de incendios
El agua utilizada en la extinción de incendios se analiza mediante luz ultravioleta y se recircula cada cuatro horas. Así se evita que el líquido elemento se contamine de enfermedades derivadas del estancamiento del agua, como la legionella.

En el caso de que haya que desalojar una estación, también hay protocolos preparados para la evacuación óptima. En el momento en que suena la alarma, todas las escaleras mecánicas podrían ponerse automáticamente en formato subida para facilitar la salida. Los sistemas de control de acceso se abren para facilitar el paso. En el caso de fallo eléctrico, una de cada siete luminarias tiene un circuito independiente y, asociado a este, un bloque eléctrico autónomo. Si, aún así, falla la iluminación, todas las estaciones cuentan con señalización y balizamiento fotoluminiscente que dirige hacia las salidas. Según las pruebas realizadas por Metro, los métodos de evacuación están dentro del umbral mínimo que exige la legislación europea.

Miguel Ángel Martínez, técnico de la Gerencia de Protección Civil de Metro, asegura que desde que se prohibió fumar ha bajado de forma exponencial el número de incendios en la red. Gracias a esta prohibición, solo se producen ocasionalmente humos bajo los trenes y en las escaleras por desgaste de materiales. "Contamos con mecanismos de control suficientes para detectar un fuego casi antes de que se haga visible, pero siempre hay que estar alerta porque, cuando toda tecnología falla, son las personas las que debemos solucionar la emergencia", concluye.
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