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Microteatro, aniversario y antecedentes

Microteatro, aniversario y antecedentes

lunes 14 de noviembre de 2011, 00:00h
Hace unas semanas publiqué en este mismo diario un breve estudio sobre sistemas de representación teatral que pudieran tener alguna conexión con la actual fórmula del Microteatro por dinero. En esa ocasión me centraba en el conocido como “teatro por horas”. Hoy recuerdo una iniciativa profesional surgida pocas semanas después de iniciada la Guerra Civil. Y tuvo como escenario uno que es vecino muy próximo a la actual sede del Microteatro: el Lara de la Corredera de San Pablo. Sucedió hace setenta y cinco años.
La resistencia republicana en Madrid creó el Altavoz del Frente, como sistema de propaganda, tras el comienzo de la contienda. Ofrecer un teatro popular, con obras nuevas, fue uno de sus objetivos mediante el “Teatro de la Guerra”. Para materializarlo se instalaron en el incautado teatro Lara, encomendando su dirección al prestigioso actor Manuel González. Para garantizar la máxima ocupación de artistas y técnicos se organizaron tres grupos de intérpretes para actuar, tanto en el propio teatro como en los distintos frentes. Mediado el mes de septiembre de 1936 se anunció el inminente primer estreno. Cada sesión constaría de varias piezas cortas, obviamente de neto contenido republicano y antifascista. Denominaban a estas obritas “teatro de urgencia”.

En unas declaraciones de intenciones, anunciaban la línea de programación:
“Teatro de agitación por lo pronto, teatro antifascista. Obritas cortas. Puedes decir, a propósito del teatro, que admitimos todas aquellas obras de espontáneos que nos sean envíadas…”

Se decidió que las representaciones fueran abiertas a todos los madrileños, sin taquilla y sin precio de entrada. Uno de sus responsables, el productor Fernando Collado, escribió en su magnífico libro “El teatro bajo las bombas”:
Los ingresos de taquilla son tan solo simbólicos, pues la entrada era gratuita. Se aceptaban donativos que la gente depositaba en una bala de cañón partida, a modo de gigantesca hucha situada en el vestíbulo.

En la página web de Microteatro por Dinero, se puede leer, respecto a su modo de funcionamiento:
“Microobras de entre diez y quince minutos sobre un mismo tema, representadas en espacios pequeños para menos de quince espectadores por pase y seis sesiones al día. De esta forma, el espectador puede elegir tanto el tiempo que quiere pasar en el teatro, según el número de obras que quiera ver, así como el precio que quiere pagar.”

La fachada del teatro Lara fue redecorada para la ocasión. Sobre las puertas de entrada se colgó un gran cartel con las inscripciones “Altavoz del frente. Teatro de la Guerra”.  En las carteleras verticales se instalaron figuras alegóricas a las artes.

Finalmente el 22 de octubre de 1936, a las seis de la tarde (La ciudad no estaba para trasnoches) se levantó el telón con tres obras cortas: “La conquista de la prensa”, de Irene Falcón, “El bazar de la providencia”, de Rafael Alberti  y “Así empezó…”, de Luisa Carnés.

Sin embargo no pudieron evitar “tics” machistas ni aún en iniciativas como esta. El trabajo de acomodar se entregó a las simpatizantes, a las mujeres, que tenían como uniforme el de las milicianas.

Este “Teatro de la Guerra” en Lara apenas pudo mantenerse un par de meses entre ensayos y representaciones. El caos institucional provocaba cambios constantes en la legislación y en las disposiciones para representar teatro y cine. Y, casi cada mes, aparecía un invento distinto.

Microteatro por dinero acaba de cumplir un año y, si pasan por Loreto y Chicote, comprobarán que marcha viento en popa.
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