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Madrid premia a González, Aznar y Suárez

Madrid premia a González, Aznar y Suárez

Por MDO
domingo 15 de mayo de 2011, 00:00h
Los expresidentes del Gobierno Felipe González, José María Aznar y Adolfo Suárez han sido condecorados este domingo con las medallas de oro del Ayuntamiento de Madrid, con ocasión de las fiestas de San Isidro, por su labor en favor del desarrollo de la democracia.
Con estas distinciones, el pueblo madrileño agradece la trascendencia e importancia de la labor que los tres expresidentes ejercieron durante la democracia en el país y la responsabilidad que tuvieron en el "transitar del país por la senda de la democracia". Adolfo Suárez no asistió al acto al sufrir alzheimer, aunque fue recordado por todos como artífice clave de la Transición política española. Alberto Ruiz-Gallardón se desplazará a su casa en los próximos días para entregarle el galardón.

"Vivimos en un mundo en el que el propio cambio se ha convertido en algo tan obvio que corremos el riesgo de olvidar incluso qué es lo que ha cambiado. Para que eso no ocurra, Madrid vuelve la mirada atrás cada 15 de mayo y rinde homenaje a aquéllos cuya contribución ha sido decisiva para moldear la realidad presente, infundiéndonos una justificada confianza en el futuro. Los cuatro expresidentes son ya, por encima de ideologías, patrimonio de la Historia española y expresión de un progreso que marca las cotas mínimas desde las cuales seguir construyendo un porvenir más justo y esperanzador", explicó el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón.

Tiempo de progreso
No en balde, según el regidor, los años entre 1977 y 2004 han sido "un tiempo de progreso social y bienestar material en el que España se transformó" y durante los cuales los responsables del Ejecutivo, "respaldados por el Rey caminando codo con codo con la sociedad" condujeron "complejos procesos que se resolvieron en logros cruciales".

Aznar se declaró "orgulloso de haber sido presidente del Gobierno y de haber podido servir a la democracia desde esa responsabilidad". "Pero el servicio a la democracia no es mayor cuando se es presidente del Gobierno que cuando simplemente se ejerce una ciudadanía activa, exigente y lúcida. Porque una ciudadanía exigente es lo que nos permite recordar siempre que la democracia tiene tanto de habilitación como de límite de poder, y que si se pierden los límites, se pierde la democracia", ha recordado. A renglón seguido, insistió en que "no se trata de evocar o de admirar la democracia, sino de ejercerla" y recordó que "no hay democracia sin nación". "Hay democracia española porque hay nación española, y cuando se celebra la una se celebra la otra", concluyó.

Tolerancia y diálogo
Felipe González subrayó que Madrid es una ciudad que "acoge, integra y absorbe" a todo el que llega a ella, y ha identificado a la capital con valores como la tolerancia, el diálogo o la concordia, que ha identificado con el espíritu de la Transición. "En ocasiones corre el riesgo de caer en la soberbia, por lo que debe ir acompañado de diálogo como conocimiento del otro para que no haya arrogancia". "Y tanto la tolerancia como el diálogo permiten la concordia democrática", apostilló.

Eso fue, precisamente, lo que caracterizó a los protagonistas de la Transición como él mismo o como el Rey, al que tanto González como Aznar se han referido para valorar el importante papel histórico que tuvo en la cesión de un "poder absoluto" para convertirlo en "poder parlamentario". Con su ejemplo, España fue capaz de "construir un proyecto" común. "No es una tarea fácil, y tampoco es fácil de comprender en momentos como éste, en el que no sólo hay grandes desplazamientos de poder en el mundo, sino también en términos de gobernanza, de credibilidad", ha apostillado. "El problema de hoy es la incapacidad para crear proyectos que incumban a todos", ha dicho, concluyendo que "la tolerancia y el diálogo facilitan la concordia" y que, cuando falla ese espíritu, "se dificulta mucho avanzar en proyectos que dan respuesta a los grandes desafíos".

Photoshop
El evento se realizó en el Palacio de Cibeles. Cada ex presidente acudió a la cita acompañado de su mujer, Ana Botella y María García Vaquero, respectivamente. Entre el público asistente al homenaje fue notable la ausencia, un año más, de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que en esta ocasión se encontraba en la pradera de San Isidro haciendo campaña electoral. El vicepresidente del Gobierno regional, Ignacio González, acudió en su nombre al acto.

El Gobierno central estuvo representado por la ministra de Ciencia y Tecnología, Cristina Garmendia. Junto a ella, los principales representantes de la vida judicial, policial y empresarial de la región, así como el premio Nobel Mario Vargas Llosa, asistieron a la recepción. No asistieron al acto, sin embargo, los líderes sindicales. También estuvieron presentes la presidenta de la Asamblea de Madrid, Elvira Rodríguez; el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela; el presidente de Caja Madrid, Rodrigo Rato; el exministro Joseq Piqué, la vicesecretaria de Organización del PP, Ana Mato; el portavoz popular en el Senado, Pío García Escudero; o el exportavoz de PP en el Congreso Eduardo Zaplana también se encontraban entre los invitados. En un plano más local, asistieron al acto los tres portavoces municipales: Manuel Cobo (PP), David Lucas (PSOE) y Ángel Pérez (IU), así como muchos de los miembros de la Corporación municipal y también los candidatos a la Presidencia regional por el PSM, Tomás Gómez, e IU, Gregorio Gordo, y el socialista que aspira a la Alcaldía de Madrid, Jaime Lissavetzky.

El expresidente socialista bromeó con la fotografía que el Consistorio utilizó para la trasera del escenario, tomada hace unos años, al decir que la imagen "no es actual, como si fuera de campaña, de ésas de photoshop", bromeando así sobre las imágenes utilizadas por la candidata del PP a la presidencia regional, Esperanza Aguirre, y despertando las risas del auditorio.
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